Boletín Electrónico de Parapsicología Vol.16, No.1, Enero 2021
Publicación cuatrimestral del Instituto de Psicología Paranormal - Todos los Derechos Reservados
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Alejandro Parra
Alejandro Parra
rapp_alep@fibertel.com.ar
Bienvenidos al primer ejemplar del E-boletín Psi del 2021. Este número contiene un rico espectro de artículos que cubren dimensiones sociales, psicoterapéuticas, históricas y biográficas de interés para nuestros lectores.

El psicólogo clínico Thomas Rabeyron introduce el concepto de "solución paranormal" en el contexto de su propia práctica clínica de las así llamadas experiencias excepcionales (o paranormales). Según el autor, estas experiencias generan asombro pero también, en sentido inverso, entrañan un proceso de "simbolización." Por lo tanto, el autor concluye que es esencial que los psicoterapeutas comprendan la naturaleza de estas experiencias y cómo orientar a sus clientes. Después de casi diez años de práctica clínica psicoanalítica en un servicio de consulta especializado en experiencias excepcionales, Rabeyron presenta una hipótesis original sobre el funcionamiento psíquico, más precisamente las propiedades del proceso de simbolización que vincula los eventos traumáticos en la infancia y una estrategia de afrontamiento –la "solución paranormal"– para adaptar o superar tales eventos atravesads por el concepto de límite fino o transliminalidad. Presenta varios casos clínicos como ejemplo y una perspectiva contratransferencial que ayudan a construir una nueva subjetividad para explorar estas experiencias, que no debe ser menospreciada.

Juan Gimeno escribe una segunda y más completa biografía de Eric C. Luck, uno de los psíquicos posiblemente más populares y respetados de la historia parapsicológica argentina. Con nuevos datos y documentación inédita, Gimeno analiza los principales eventos en la vida de Luck, su propio funcionamiento psíquico, sus contactos internacionales asi como algunos ejemplos de la forma en que se tergiversó su historia de vida. Gimeno concluye preocupado por el desinterés por encontrar psíquicos talentosos en la actualidad y de este modo instrumentar protocolos con las actuales tecnologías que eran inexistentes durante los años cuarenta y cincuenta. El antropólogo Jack Hunter describe algunos de los paralelos entre los contenidos acerca de lo paranormal y los diferentes puntos de vista de la antropología de la religión, la antropología de la conciencia, la antropología transpersonal y la antropología de lo paranormal. El autor desarrolla una corta historia del interés de la antropología por lo paranormal, desde las perspectivas evolucionistas de sus fundadores hasta los métodos experienciales más recientes de la antropología moderna. Hunter concluye rescatando los beneficios potenciales de una "polinización cruzada" entre la antropología y la psicoterapia para la investigación de lo paranormal, encontrando coincidencias en los método de abordaje de cada disciplina.

Finalmente, Stanley Krippner rinde un homenaje justo al mago e ilusionista James Randi (fallecido recientemente), quien reveló su ardid cuando, hace cuarenta años, "inoculó" dos magos en un laboratorio de parapsicología. El "Proyecto Alfa" atravesó un espectro de interpretaciones, desde una broma o una travesura, un escarmiento, una ridiculización, y un experimento social. El resultado final fue alimento sabroso para escépticos militantes, una diversión para científicos y periodistas, y una frustración para los parapsicólogos que condujo a una revisión de los estándares y protocolos de investigación experimental para el mejoramiento de los métodos de observación de presuntos fenómenos paranormales. Este número del E-Boletín concluye con la revisión de cinco libros a cargo de Jorge Villanueva y Noticias que cierran el presente número. Disfruten de esta entrega y hasta el próximo número.

–El Editor



      Clínica

Thomas Rabeyron
Thomas Rabeyron
thomasrabeyron@gmail.com


LA "SOLUCIÓN PARANORMAL" EN LA ORIENTACIÓN CLÍNICA DE LAS EXPERIENCIAS EXCEPCIONALES*

Thomas Rabeyron**


INTRODUCCIÓN

¿En qué situaciones las personas tienen experiencias excepcionales? ¿Se puede identificar características psicológicas comunes que favorezcan el surgimiento de esta fenomenología independientemente del tipo de experiencia excepcional de que se trate? Para responder a estas preguntas, llamó primero nuestra atención el hecho de que las personas que las relatan a veces se encuentraban, poco antes, con dificultades en su vida personal. La misma observación está presente en otros autores. Por ejemplo, la psiquiatra Élisabeth Laborde-Nottale (1990) dice, sobre un vidente, que "la primera sensación por tener el don de la doble visión estaba ligada, en el Sr. C., a una depresión en relación con una ruptura sentimental." (p. 62). El antropólogo Dominique Camus (2002) señala, en cuanto a videntes y magnetizadores, que "es […] notable que todos estos individuos sienten las manifestaciones de su aptitud en momentos muy difíciles de su existencia" (p. 50). Muchas personas describen experiencias inusuales como resultado de un contexto de vida interrumpido por una separación sentimental, muerte, pérdida de trabajo, mudanza, etc. Este aspecto está muy presente en la clínica de las experiencias excepcionales y es común observar una contigüidad entre hechos vitales negativos y experiencias excepcionales.

Eventos de vida negativos y experiencias excepcionales

¿Podría el simple hecho del azar, en los casos clínicos, detectar eventos que ocurrieron antes de una experiencia excepcional? Esta pregunta nos llevó a probar esta hipótesis con un estudio de correlación entre eventos negativos y experiencias excepcionales (Rabeyron & Watt, 2010). En una muestra de 162 personas, casi una de cada cinco indicó haber tenido una experiencia excepcional en el último año. De estas, poco más de la mitad (54,9%) experimentó un evento de vida considerado negativo que ocurrió antes de la experiencia, mostrando así una correlación significativa entre estos dos factores (rs = .29, p < 0.01). Esta correlación fue confirmada cuando se compararon dos grupos de personas que habían tenido, respectivamente, un alto o pequeño número de experiencias excepcionales. El primero experimentó eventos de vida significativamente más difíciles (rs = –.24, p < 0,01), por lo tanto, estos resultados confirman la existencia de una relación entre el acontecimiento vital negativo y la experiencia excepcional .1

Sin embargo, el vínculo entre los acontecimientos negativos y las experiencias excepcionales no siempre parece clínicamente tan obvio a primera vista. De hecho, en mis primeras entrevistas, las personas solían relatar una o más experiencias excepcionales sin evocar el recuerdo de un evento negativo en su vida. Un aspecto fascinante, o aterrador, de algunas de sus experiencias parece dificultar la elaboración de sus causas subyacentes, dándoles a veces una dimensión defensiva. De modo que la función principal de estas experiencias puede ser el "distanciamiento" de la experiencia traumática. Esta observación también nos llevó a identificar la noción de experiencia paranormal "inaugural", es decir, una primera experiencia excepcional que luego abre el camino a otras experiencias del mismo tipo. Por ejemplo, una paciente, Hélène, después de una primera experiencia mística y mediúmnica, experimentó percepciones psi y sincronicidades. Lo mismo ocurrió con Nathalie, otra paciente quien, después de ciertos sueños premonitorios, tuvo muchas intuiciones y un gran interés por lo paranormal. En cuanto a Charles, después de una situación de acoso, vivió experiencias de magnetismo y una fuerte obsesión por la mediumnidad. Por lo tanto, lo paranormal parece tener el efecto de un "polo atractor" para la psique, tanto a nivel experiencial como al nivel de la interpretación de esta experiencia. Esta experiencia inaugural a veces inicia lo que yo llamo una "solución paranormal"; una estrategia de afrontamiento que toma la forma de una experiencia excepcional después de ciertos eventos difíciles en la vida. Esta solución aparece como una constelación de procesos psíquicos comunes a todas las experiencias excepcionales y da la impresión de una interacción inusual con el entorno. Podemos identificar cinco características de esta solución paranormal, a saber:

  1. Comienza con una experiencia excepcional, intensa y memorable, la experiencia paranormal inaugural resulta de una interacción extraordinaria con el entorno.
  2. Esta primera experiencia no se corresponde con alucinaciones o delirios de carácter psicótico; la persona permanece en sintonía con la realidad y no sabe cómo interpretar esta experiencia que, sin embargo, lo perturba profundamente. Intenta explicarla a través de una interpretación paranormal que se puede combinar con una evidencia "objetiva" (testigos, fotos, etc.).
  3. Por lo general, descubrimos un acontecimiento vital negativo o un período difícil de la vida que precede al surgimiento de la experiencia paranormal inaugural. También es frecuente una predisposición en la infancia (relaciones intersubjetivas tempranas, traumas, o interés familiar por lo paranormal).
  4. Posteriormente, la persona desarrolla otras experiencias excepcionales, así como creencias en lo paranormal, lo que se traduce de manera más general en un marcado interés por este tema que en ocasiones se vuelve central para él.
  5. La experiencia posterior produce transformaciones psíquicas en determinados sujetos sobre su personalidad, su creatividad y su relación con su entorno de una forma más global.
De modo que la persona parece enfrentarse a una experiencia que trasciende su marco habitual de pensamiento y la solución paranormal crea entonces una brecha en los procesos de representación (Evrard, 2015). Esta situación a veces resulta en mecanismos de rechazo o fascinación. Sin embargo, esta solución paranormal podría extenderse a todos los casos clínicos. La experiencia clínica demuestra que casi dos tercios de las personas contactan con un servicio de consulta, por lo que existen otras formas de emergencia de una experiencia marcada por el sello de paranormalidad. En primer lugar, se trata de experiencias de "crisis" excepcionales que se producen simultáneamente con una delicada situación psíquica o somática, particularmente en el caso de las Experiencias Cercanas a la Muerte y ciertas experiencias extracorporales. Parece que el estrés que induce el suceso genera, al mismo tiempo, una experiencia excepcional. También observamos un tercer contexto de emergencia en el que la experiencia excepcional ocurre por fuera de cualquier evento de vida difícil o situación de crisis. Los casos menos comunes de este tipo son el de Emmanuel, que de manera espontánea desarrolló percepciones psi y "salidas" fuera del cuerpo. También podemos mencionar el caso de Prudence, una joven que describe repetidas percepciones psi. Por lo tanto, podemos identificar aproximadamente tres contextos de aparición para las experiencias excepcionales: (1) como secuela de un evento de vida negativo, (2) en un contexto de crisis y finalmente (3) fuera de todo contexto traumático, lo que subraya la pluralidad de su inscripción subjetiva.

¿Cómo y por qué ciertos traumas dan lugar a experiencias excepcionales? Las experiencias excepcionales son consecuencia de modalidades de relación temprana que resurgen en la edad adulta, por lo tanto, representarían “vestigios” de relaciones arcaicas que retornan en condiciones de vida difíciles.
¿Cómo y por qué ciertos traumas dan lugar a experiencias excepcionales? Las experiencias excepcionales son consecuencia de modalidades de relación temprana que resurgen en la edad adulta, por lo tanto, representarían “vestigios” de relaciones arcaicas que retornan en condiciones de vida difíciles.


Intersubjetividad Temprana y Experiencias Excepcionales

Analizaremos ahora con más profundidad el orígen del contexto de las experiencias excepcionales. Una primera vía tiene que ver con el impacto de los traumas tempranos en el desarrollo posterior de creencias y experiencias excepcionales. Existe una fuerte correlación entre el trauma infantil y las experiencias excepcionales, sin embargo, este es un primer nivel de análisis que abre el camino a muchas preguntas, por ejemplo, ¿cómo y por qué ciertos traumas dan lugar, preferentemente, a experiencias excepcionales?, ¿podemos vincular determinados tipos de traumas con la aparición de formas específicas de experiencias excepcionales? Los datos clínicos llevan a una primera hipótesis: las experiencias excepcionales son consecuencia de modalidades de relación temprana que resurgen en la edad adulta.2 Por lo tanto, representarían "vestigios" de relaciones arcaicas que retornan en condiciones de vida difíciles. Tres viñetas clínicas ilustrarán brevemente esta hipótesis:
Hélène nació prematuramente y fue separada de su madre al nacer. No pudo amamantarla debido a un absceso mamario. Relata "terror al abandono" que se relaciona con muchos abandonos en su familia antes de su nacimiento. Describe a sus dos padres como muy "fríos", lo que la hizo sentir como si la dejaran marginada cuando era pequeña. Esta experiencia está asociada a la idea de que era, según ella, una niña "no deseada". Prudence recordaba a una madre "muy fría" en su infancia, que apenas le daba "abrazos". Ella no fue amamantada, y abogaba por la lactancia materna. Por otro lado, era cercana a su padre, y alejarse de él fue muy difícil para ella.

Pauline nació prematuramente. Describe a su madre como "deprimida", haciéndola sentir "culpable" y diciéndole que era "tonta" e "irresponsable" para poder "desahogarse". Pauline vuelve a ver su rostro cerrado y se da cuenta que nunca le hace cumplidos. Desde entonces ha desarrollado una marcada atracción hacia una entidad espiritual llamada Amma, que tiene la particularidad de abrazar a quienes quieren conocerla.

Podemos ver interesantes convergencias entre estos y muchos otros casos: un parto prematuro, una separación de la madre al nacer y una madre sentida como "fría". Esto parece engendrar en estas tres mujeres una hipersensibilidad hacia las separaciones y la búsqueda de sustitutos maternos o actividades relacionadas con la maternidad. Las experiencias excepcionales son también percepciones psi principalmente de estas tres situaciones. ¿Puede un modo de relación específico con el entorno materno inducir una sensibilidad que posteriormente resulte en estas percepciones? Desde este punto de vista, ¿podríamos considerar a estas experiencias como la consecuencia de encontrarse –o no– con una madre percibida como distante física o psíquicamente? ¿Intentaría entonces la niña "acercarse" a su madre por el fracaso, a edad temprana, del espejo materno necesario para su propia regulación emocional y afectiva?

De hecho, como lo ha demostrado Daniel Stern (1989), la madre es fundamental para el buen desarrollo emocional del niño a través de la sintonía afectiva que corresponde a "la ejecución de conductas que expresan las emociones del niño: "un estado emocional compartido sin imitar el comportamiento expresivo exacto del estado interno" (p. 185). La madre se sintoniza con su hijo imitando su comportamiento y transponiéndolo a través de otras modalidades (sonora, visual, cinestésica). Se da así una primera inter-operabilidad como forma primordial de comunicación que generaría hipersensibilidad hacia el otro en ciertos bebés –lo que Ferenczi llamó "bebés sabios" – permitiéndoles estar más en contacto con el otro, su madre. Este modo relacional precoz reaparecería en particular en situaciones de separación y daría lugar a percepciones consideradas "no ordinarias" como resultado de un intento desesperado por mantener un vínculo con el otro. Esta relación intersubjetiva primordial pasaría en particular por la dimensión escópica, como señalan Jacques Lacan (1949) y Donald Winnicott (1971). Esta cuestión de "ver" y mirar –por ejemplo, con la noción de "doble vista"– está de hecho muy presente en la clínica de las experiencias excepcionales.

Otros temas arcaicos relacionados con la relación materna también son significativos para pensar en el desarrollo de experiencias excepcionales, como el caso de Petra:

Petra describe a una madre deprimida y fusional "que roza el incesto", mientras la desvaloriza. Su madre tuvo varios abortos espontáneos, incluido uno antes de su nacimiento, lo que fue particularmente difícil para los padres que querían un varón. Petra sentía que había sido una "niña por nacer", especialmente porque su padre a veces la golpeaba. Su infancia también estuvo marcada por varios abusos sexuales. Como adulta, después de varias separaciones románticas, Petra pasó por muchas experiencias de telepatía y clarividencia, sintiendo que seguía "conectada" con sus exnovios. ¿Son estas percepciones psi el resurgimiento de una difícil separación del objeto primario? Entonces, esta separación la llevaría a buscar, en sus relaciones románticas, un estado de fusión primario que podría no haber lamentado.
La sensación de estar siempre en contacto con el otro, ya sea de forma "telepática" o "premonitoria", permitiría así mantener un vínculo con el objeto perdido y luchar contra fuertes ansiedades anaclíticas,3 como lo subraya Eshel (2006): "Cada uno de estos pacientes, durante sus infancias (entre pocos meses y hasta casi llegando a los dos años), tenía una madre que estaba "ausente en presencia", es decir, una madre físicamente presente pero emocionalmente ausente desde el inicio de la vida de su hijo debido a la ausencia de una figura importante en su propia vida." (p. 1619). Estos procesos son similares a los observados en la "madre muerta" descritos por André Green (1983). Corresponde a un episodio depresivo de la madre que ya no le permite estar disponible para su hijo. Para Green (1983), esta configuración genera un:

fracaso de la experiencia individualizadora de la separación donde el yo joven, en lugar de constituir el receptáculo de las investiduras posteriores a la separación, se esfuerza por retener el objeto primario y revive repetidamente su pérdida, lo que conduce al nivel del yo primario confundido con el objeto; el sentimiento de un agotamiento narcisista resultante fenomenológicamente por el sentimiento de vacío, tan característico de la depresión, que siempre es el resultado de una lesión narcisista con pérdida libidinal. (p. 248)
En algunos casos, las experiencias excepcionales, y más precisamente las percepciones psi, representarían por tanto una modalidad de afrontamiento para la pérdida del objeto primario asociado con el "complejo de la madre muerta". Surgirían de fases de desarrollo caracterizadas por una "relación duplicada". Winnicott (1971) señala al respecto: "En las personas de tipo esquizoide, la posición depresiva puede no realizarse de manera significativa y es necesario recurrir a una recreación mágica, en su defecto ésto se describe como reparación y restauración." (p. 152). La experiencia excepcional tendría esta función de recreación mágica de un eslabón perdido. En el caso de las percepciones extrasensoriales, serían un modo perceptivo y visual, mientras que para las experiencias de magnetismo, los mismos procesos actuarían de un modo más proyectivo y corporal. De todas maneras, es un intento de permanecer conectado con el otro a través de la distancia y el tiempo. Se pueden identificar varias coloraciones de esta problemática arcaica y maternal. Por ejemplo, Nathalie se describe a sí misma como una niña "cansada" y "ansiosa" que se protegió de una madre "mandona" y "tóxica", "frustrada con su vida". Ella, muy de mal humor según Nathalie, a veces se enojaba espontáneamente. Alexandra, por su parte, describe a su madre como "de naturaleza difícil" y por ello cree que tiene cierta sensibilidad para anticipar cambios en su estado de ánimo. Más tarde, descubrió a su abuelo ahorcado en los baños... Desde entonces, Alexandra ha desarrollado una "sensibilidad" muy grande como si se hubiera quedado "entre dos mundos".

La variabilidad de los estados de ánimo de la madre generaría más precisamente una hipersensibilidad encaminada a detectar estos cambios en el entorno primario, dando lugar a percepciones consideradas precognitivas. Por ejemplo, Nathalie desarrolló precogniciones relacionadas con varios eventos durante un período de inestabilidad. ¿Pudo la dimensión estresante de su entorno profesional haber catalizado esta sensibilidad dirigida a anticipar acontecimientos dolorosos? El hecho de que las precogniciones se refieran a eventos catastróficos (accidentes de avión, ataques terroristas, desastres naturales, etc.) podría representar una metáfora del entorno primario y el deseo inconsciente de controlarlo.

Este contexto arcaico dejaría una huella en la psique en la forma de lo que Stern (1989) llama "Relaciones de Interacción Generalizadas" (RIG) que constituyen "una unidad básica para la representación de un yo central" y que "resultan a partir de la huella directa de múltiples realidades como experiencias […] unifican en un todo los diferentes atributos de los actos, percepciones y afectos de un yo central." (p.132) Por lo tanto, hay "sentidos del yo que existían mucho antes de la aparición del lenguaje y la reflexividad" (p. 17). Determinadas relaciones con el entorno primario habrían tenido una gran influencia en la interiorización de los primeros sentidos del yo antes de la constitución del lenguaje. Las experiencias excepcionales representarían el resurgimiento de estas configuraciones arcaicas del yo según "retornos a modo de experiencia previos y más globales [que] ocurren especialmente durante situaciones de desafío, estrés, conflicto, falla de adaptación. o fatiga, y durante los sueños, estados psicopatológicos o por la acción de drogas." (Stern, 1989, p. 47) Estas configuraciones arcaicas se traducen más precisamente en una desorganización del trabajo de categorización que conduce a un sentido del yo organizado según cuatro formas (Stern, 1989): la actividad del yo, la coherencia del yo, la afectividad del yo y la permanencia del yo. Es probable que las experiencias excepcionales induzcan una desestructuración de estas categorías de forma transitoria. Por ejemplo, las experiencias de escritura automática o de incorporación, o de posesión caen bajo estas fallas de la propia actividad del yo, también llamada agencia. En cuanto a las percepciones psi y al magnetismo, involucran formas elevadas de empatía correspondientes al registro de autoafectividad. El sujeto siente las emociones ajenas sin poder distinguirlas de su propia experiencia, por lo que las experiencias excepcionales presentan variados cuadros que dan testimonio de diferentes formas de "fallas" relativas a las primeras configuraciones psíquicas. Cuando la psique está en dificultades, retrocede así a estas primeras estructuras al tiempo que reactivan las "imperfecciones" que las caracterizan. Luego, el sujeto se enfrenta a interacciones con su entorno que se consideran no ordinarias y se interpretan de manera paranormal. El aspecto particularmente realista e intenso de estas experiencias daría testimonio de la naturaleza arcaica de las capas psíquicas involucradas. Desde esta perspectiva, las relaciones específicas del entorno temprano (madre distante, ruptura inesperada de la relación, cambio repentino de humor, etc.) podrían llevar a diferentes "huellas" en la constitución de las primeras experiencias del yo que conducen luego al resurgimiento de estos modos relacionales arcaicos en forma de experiencias excepcionales.


Traumas y experiencias excepcionales

Más allá de estos problemas psíquicos arcaicos, los traumas ligados a la fenomenología paranormal parecen involucrar niveles posteriores de desarrollo. Estos son procesos más "meta" que tienen como objeto promover una representación estable del medioambiente. El vínculo entre el trauma y las experiencias excepcionales está demostrado y también hemos tenido la oportunidad de resaltarlo utilizando la Escala de Abuso y Trauma Infantil (EATI). Las cuatro subescalas de CATS (entorno familiar negativo, abuso sexual, castigo, trauma emocional) se correlacionan significativamente con experiencias excepcionales. Se encontró que los traumas emocionales eran los más significativos, lo que concuerda con los hallazgos previos de Irwin (1996), Parra y Ugarte (2018) y Parra (2019). Por tanto, el trauma en la infancia parece ser un factor esencial en el surgimiento de experiencias excepcionales en la edad adulta.

El estudio de la personalidad propensa a la fantasía subraya lo imaginario asociado con lo paranormal en personas que han sido víctimas de abuso infantil. La psicoanalista Marie-Claire Gay (izq.) señala que estas personas tienen una capacidad para alucinar objetos de acuerdo con su fantasía e interpretar experiencias como paranormales.
El estudio de la personalidad propensa a la fantasía subraya lo imaginario asociado con lo paranormal en personas que han sido víctimas de abuso infantil. La psicoanalista Marie-Claire Gay (izq.) señala que estas personas tienen una capacidad para alucinar objetos de acuerdo con su fantasía e interpretar experiencias como paranormales.

El análisis clínico ayuda a mejorar nuestra comprensión de esta relación. En primer lugar, se destaca una configuración en la que un entorno familiar autoritario y rígido favorece el surgimiento posterior de experiencias excepcionales. Pascale habla de una "infancia desastrosa" marcada por la muerte de su padre cuando ella solo tenía cuatro años; su padrastro tendía a menospreciarla y ejercía violencia física sobre ella. Charles describe a un padre rígido y violento, y que recuerda haber sido perseguido por su madre "con un cuchillo en la mano". Debido a esta violencia cotidiana, cuando era niño, sólo se quería morir. Un niño estresado, muy sensible, se veía algo así como un "patito feo". Las personas que tienen experiencias excepcionales describen con frecuencia tales entornos familiares y parecen haber desarrollado un "escape temprano hacia lo paranormal" en un entorno familiar caracterizado por el abuso físico y moral.

Este maltrato conduciría en algunos casos a "intuiciones de supervivencia" como las evoca Prunelle sobre los padres considerados "fríos" y "malos". Ella pasó largas horas en un armario y fue víctima de varios ataques que la hicieron querer "desaparecer". La solución paranormal se convierte entonces en un verdadero mecanismo de supervivencia. Kyra explica que estaba "muy triste" de vivir con su familia, porque se sentía "rechazada" e "incomprendida". Describe a su madre como muy "negativa", "desconfiada de la vida" y a su padre como "lejos del mundo de las emociones." Por lo tanto, se enfrentó a la siguiente ecuación, ya que ella misma dice "¡abrir o morir!" para poder sobrevivir psíquicamente ya que de niña su deseo de morir era grande. Este abuso a veces gira en torno a preguntas sobre los orígenes y la muerte, como Yaelle, que fue abandonada y dice que no sabe "de dónde viene". Ante una madre adoptiva considerada "violenta", se imagina compañeros de juego y se refugia en la escritura y la música. Lo paranormal entonces aparece como un medio para dar sentido a la locura, un intento de curar lo inconcebible. A partir de diferentes observaciones, se pueden identificar tres "vías" o líneas de procedimiento relacionadas con el surgimiento de experiencias excepcionales e interpretaciones paranormales. No son mutuamente excluyentes y se pueden combinar según diferentes lógicas de una persona a otra:

Según el antropólogo Dominique Camus, muchas personas presentan experiencias inusuales como resultado de una vida interrumpida por una separación sentimental, muerte, pérdida de trabajo, mudanza, etc. Este aspecto está muy presente en la clínica de las experiencias excepcionales y es común observar una contigüidad entre hechos vitales negativos y experiencias excepcionales.
Según el antropólogo Dominique Camus, muchas personas presentan experiencias inusuales como resultado de una vida interrumpida por una separación sentimental, muerte, pérdida de trabajo, mudanza, etc. Este aspecto está muy presente en la clínica de las experiencias excepcionales y es común observar una contigüidad entre hechos vitales negativos y experiencias excepcionales.

(1) La vía de la imaginación es la primera y la más frecuente, asociada probablemente con el surgimiento de experiencias excepcionales. Corresponde, como su nombre indica, al desarrollo exacerbado de lo imaginario, que incide tanto en los fenómenos alucinatorios como en las creencias asociadas a lo paranormal. Este refugio en lo imaginario tiene virtudes protectoras, lo que se traduce en una propensión a dar sentido a eventos aleatorios. El estudio de la "personalidad propensa a la fantasía" (Wilson & Barber, 1983) subraya este surgimiento de lo imaginario asociado con lo paranormal en personas que han sido víctimas de abuso infantil. Marie-Claire Gay (2005) señala que estas personas tienen una "capacidad para alucinar objetos de acuerdo con su fantasía, capacidad curativa y relatar experiencias paranormales" (p.129). También señala que:
Estas personas usan la imaginación como una forma de lidiar con sus miedos en la infancia, en situaciones en las que no habría escapatoria, como el abuso físico y psicológico. De modo que tendrían una tendencia crónica a sumergirse en el imaginario como sustituto de la expresión del enfado y la rabia, lo que podría explicar sus dificultades para diferenciar la realidad de lo imaginario. (Gay, 2005, p.130)
Estas personas viven en un mundo imaginario poblado de experiencias paranormales y muchas veces operan en un "nicho sociológico" que les permite registrar social y culturalmente sus particularidades psicológicas. La imaginación se vuelve predominante para frenar cualquier ansiedad, haciendo que el sujeto evolucione en un mundo regido por lo paranormal. De manera que todo el entorno, en diversos grados, se interpreta en relación con significados ocultos y misteriosos que se descifran a través de diversas teorías paranormales. Recurrir a esta red invisible cargada de significado es tan defensivo como protector. Gay (2005) también señala que estas personas tienen una tendencia a la conversión somática, y dice que el 70% de estas personas sufren síntomas somáticos.4

(2) La via de control se refiere a la forma en que las creencias en lo paranormal actúan como representaciones que dan la ilusión de control de los eventos. Según Blackmore y Troscianko (1985), esta necesidad de control ante lo inesperado se traduce en una particular necesidad de "control interpersonal". Irwin (1992) señala al respecto: "Se pueden generar creencias paranormales en respuesta a eventos traumáticos de la niñez y la función de estas creencias es generar una sensación de control sobre un mundo caprichoso, especialmente en lo que se refiere a las relaciones sociales" (p. 204). Aquí coincido con las hipótesis propuestas por Taylor y Brown (1988) según las cuales las creencias paranormales tienen la función de reducir la ansiedad y frenar las emociones negativas. Por ejemplo, en el caso de Petra, esto da como resultado un sistema de creencias bastante rígido que la hace ver una serie de "signos". Asume una especie de ley del karma según la cual el daño hecho a otros siempre conduce a un castigo adicional. Esta vía de control a veces da como resultado una dinámica transferencial que genera en el médico una sensación de control por parte del paciente. Este proceso también está asociado a una "brecha" en las personas que se presentan como abiertas y tolerantes debido a sus experiencias paranormales, pero que en realidad esconden un intento inconsciente de controlar su entorno.

(3) La vía de la transmisión es una transmisión de padres a hijos de cierta relación con el mundo en relación a lo paranormal. Esta transmisión se encuentra en el discurso de quienes viven estas experiencias con la idea de transmitir de generación en generación, por ejemplo, el don de la clarividencia o la curación (Camus, 2002). Puede afectar tanto a elementos intergeneracionales (explícitamente declarados) como transgeneracionales.


El caso de Kyra y su hijo Cole ilustra esta dinámica:
Kyra desarrolló muchas experiencias y creencias paranormales en su infancia en respuesta a un entorno percibido como abusivo. Su hijo Cole, de ocho años, sigue el camino de su madre y a su vez presenta un imaginario paranormal, a pesar de la ausencia de un ambiente abusivo. Así, Cole, como Kyra, ve entidades, que hasta puede dibujar. Esta lógica está catalizada por el hecho de que Kyra está sola en el cuidado de su hijo, separada del padre desde el nacimiento de Cole. En este tipo de casos, el niño construye naturalmente una representación del mundo asociado con lo paranormal. Este proceso también forma parte de una relación diádica particularmente estrecha entre madre e hijo. Entonces es común que el niño desarrolle experiencias excepcionales para apoyar narcisistamente a los padres, sintiendo intuitivamente la valencia narcisista y defensiva de estas experiencias. La lógica que surge con frecuencia es la siguiente: "Si mi hijo experimenta las mismas manifestaciones que yo, eso significa que son reales".
Para ilustrar este caso de solución paranormal, aquí está el caso de Hélène que combina muchos elementos que hemos tratado de resaltar hasta ahora:

Caso clínico: Hélène

Durante nuestros primeros intercambios, Hélène se refirió a dos experiencias excepcionales que "le abrieron la mente": una experiencia cercana a la muerte y una comunicación telepática con un amigo fallecido. Hélène estuvo contenta y fue puntual en cada una de las ocho entrevistas que tuvimos juntos. De formación científica, habiendo ocupado puestos de responsabilidad; ahora es una madre que se queda en casa. Está socialmente bien integrada y no tiene antecedentes psiquiátricos. No le interesó lo paranormal hasta que tuvo una experiencia muy fuerte que marcó el comienzo de una gran apertura a hacia estos temas.

La primera experiencia a la que se refiere Hélène es la "comunicación" con un amigo, al que llamaremos Rodolphe, poco después de la muerte de éste, ocurrida unos años antes. Rodolphe era un amigo de quien ella estaba tanto más unida como si hubiera sido su novio. Ella parece muy conmovida por esta experiencia y su tono de voz está ligeramente alterado. Estaba en una cita, con su hijo, cuando de repente se encontró en una "dimensión que no tiene nada que ver". Entonces tuvo la sensación de recibir una "avalancha de información" de Rodolphe, como si le estuviera hablando sin que ella escuchara su voz. Esta comunicación le dió la impresión de que su amigo estaba en alguna parte pero como "magnificado". Luego lo siente como si estuviera en otro registro, como si ya no viera "las cosas de la vida" de la misma manera y tuviera acceso al conocimiento universal. Hélène también experimenta una gran sensación de claridad, de conocimiento infinito y un amor por un poder que le cuesta transcribir en palabras.

Esta experiencia terminó –solo duró unos minutos, pero le pareció más larga. Luego escuchó la canción de un artista que Rodolphe gustaba especialmente. Sorprendida por esta coincidencia, Hélène se lo cuenta a sus amigos y descubre que varios de ellos han vivido una anécdota en relación con este artista, en particular la viuda de Rodolphe. Conmovida por esta experiencia, Hélène intentó transcribirla en una carta. Dudó en pasárselo a la viuda de Rudolph, porque dijo que la quería conservar durante su "comunicación". Cuando le pregunto más detalles sobre esta, me responde que estaba pensando en Rodolphe, en que podría haber vivido más si hubiera cuidado su salud. Incluso tuvo algunos pensamientos de odio hacia él en aquel momento. Hélène se había enfrentado anteriormente a la muerte de varios familiares suyos, pero solo la muerte de Rodolphe tuvo estas consecuencias. Esta experiencia está en la raíz de su convicción de que hay vida después de la muerte.

Después de la experiencia de "comunicación", Hélène también desarrolló habilidades artísticas. Describe en particular una "sensación" que le permite reproducir fielmente las pinturas de los artistas. En sus primeros cuadros, pinta con esmero los personajes de una manera muy analítica. Durante nuestras entrevistas, Hélène trajo varias veces fotografías de sus pinturas. Me llamó la atención la calidad de las primeras; la reproducciones tienen poco que envidiar al original; una obra maestra que requiere técnicas que Hélène dice que pintó espontáneamente. Un detalle en particular me atrajo de estas primeras pinturas: Hélène no reprodujo un pájaro que estaba presente en el original. Ella explicó que no pintó intencionalmente a este animal, porque se quedó "cortada" cuando "despertó" de su experiencia cercana a la muerte. También eligió reproducir ese cuadro porque una flor blanca, ubicada en el centro, le recordaba el túnel descrito durante las experiencias cercanas a la muerte. Sus otros cuadros son variados, yendo desde la simple reproducción hasta centrarse en paisajes urbanos y retratos.

Hélène emprendió lo que ella sintió como un "camino de iniciación" compuesto por experiencias y lecturas. Este viaje se caracteriza por la adquisición de técnicas descritas en ciertos libros sobre lo paranormal que Hélène comparte con amigos durante los talleres. También anota en un cuaderno las coincidencias que encuentra. En los talleres en que utiliza cristales, a veces, en cierto estado de conciencia modificado, hace "viajes" mientras otro amigo hace lo mismo y trata de "seguirla". Luego, cada uno narra sobre su viaje y Hélène descubre correspondencias entre sus propios viajes y los de su amigo, como si se estableciera un vínculo telepático entre ambos. También participa regularmente en talleres sobre gemas. A menudo siente emociones asociadas con diferentes tipos de minerales. También experimenta experiencias cotidianas, pequeñas y únicas, por ejemplo, recibir una llamada telefónica de alguien a quien no había visto durante mucho tiempo y en quien estaba pensando. En muchos sucesos triviales, Hélène también parece ver "signos" o descifrar algun significado en particular... Así, en situaciones difíciles, encuentra milagrosamente ayuda y, después de las muertes, a veces detecta diferentes signos.

Hélène también tuvo sueños que supuestamente le proporcionaban información veraz. Por ejemplo, soñó con un amiga que flotaba por encima una muñeca ensangrentada. Esta amiga, que no había tenido su período durante mucho tiempo, la vio reaparecer al día siguiente, y también relató con gran emoción experiencias místicas. Por ejemplo, mientras conducía por la carretera, de repente sintió que estaba entrando en contacto con "otra conciencia", "una fuerza que no es humana". Entonces el mundo le apareció "más hermoso" y los colores "más vivos". Escuchó la frase: "Sabes la respuesta". Ella se sintió muy tranquila. El paisaje, la puesta de sol, todo le parecía diferente y desprendía un aire de perfección. Cuando hablamos de los antecedentes de esta experiencia, Hélène dice que regresaba a casa después de un momento muy difícil en su vida personal. Revivió una experiencia de este tipo unos años después. Caminaba por el desierto cuando vio una "flor azul" y escuchó el canto de un pájaro. Entonces sintió una completa unión con el universo como si ella hubiera "sido el campo, la arena, el camello". En este tipo de experiencia, el tiempo y el espacio eran diferentes y ella experimentó un fuerte sentimiento de unidad y amor.

Pero lo que sigue siendo muy difícil para Hélène, dice, es "después del éxtasis, lavar la ropa". Esto resalta la brecha entre las experiencias que la marcaron profundamente y una vida en tareas de ama de casa. Sin embargo, es probable que estas experiencias tengan consecuencias en su vida cotidiana. A lo largo de las entrevistas, Hélène también recuerda varios episodios difíciles durante su infancia y edad adulta. Pasamos así de una experiencia excepcional a una reflexión más amplia sobre su realidad psíquica. En primer lugar, Hélène señala que nació prematuramente, un mes antes. Cuando nació, estuvo separada de su madre por varios meses, esta última enferma, con un absceso mamario. Hélène asocia esto con el hecho de que su madre no haya querido amamantarla. Por lo tanto, es criada por su abuela, como fue el caso de la mayoría de las mujeres de su familia. De hecho, su madre no tenía padre y los padres "siempre estaban ausentes" en su familia materna. Por parte de su padre, varios niños fueron abandonados. Hélène explica que sintió "terror de ser abandonada" en el momento de la muerte de Rodolphe; Hélène dice que tiene pocos recuerdos de su infancia. Hasta los siete años sufrió ataques de asma y estuvo internada en un hogar. Así que no fue a la escuela hasta tercer grado y aprendió a escribir "por su cuenta". A veces recuerda su sonambulismo y sus pesadillas recurrentes. En una de estas, estaba atrapada en una botella de la que no podía salir. También recuerda alucinaciones hipnagógicas en las que unos sapos y "cabezas" la asustaban. Sus padres eran muy fríos; su padre hablaba poco, a pesar que había un vínculo entre ambos, pero que no funcionaba "a través de palabras". Hélène se dió cuenta que su interés era lo paranormal. Su madre tenía un lado más artístico. Luego Hélène pensó en el hecho de que había encontrado una caja con fotografías en las que había pocas fotos de sus padres juntos y muy pocas de ella misma. En las raras ocasiones en que se tomó una foto, se dió cuenta que es como "estar a raya". Concebida, según ella, en la noche de bodas de sus padres, pero nunca fue una bebe "deseada".

De adulta pasó por varios eventos difíciles (asaltos, atentados terroristas, terremoto, etc.) hasta el punto que cuando tuvo que llenar un cuestionario de salud mental, marcó "demasiadas casillas". Dice que hoy es muy sensible. No soporta los "ataques entre personas", ya que las palabras suelen significar más de lo que se piensa. Esta es una de las razones que la llevaron a dejar de trabajar, porque le disgustaba el funcionamiento inhumano de la empresa multinacional que la contrató. Asimismo, no soporta oír llorar a un bebé en la calle; luego intenta enviarle "energía" para que se sienta mejor. Finalmente, dos sueños que ocurrieron durante el seguimiento fueron importantes para Hélène. El primero después de nuestro primer encuentro. Hélène deambulaba por un instituto y no aprobó un examen que tenía que recuperar. Se encuentra con un estudiante con anteojos que realmente no puede verla. Ella deja la escuela secundaria y baja en un ascensor a un lugar muy oscuro, parecido a los pasajes subterráneos de un castillo medieval. Una chica "gótica" se cuelga del ascensor. Hélène teme que esta joven le haga perder el equilibrio. Luego encuentra una pasarela que cruza el vacío. Tiene miedo de estar loca o parecer loca, pero cree que no es tan arriesgado. El segundo sueño es un "sueño de equilibrio", como hace a veces Hélène. Luego se encontró entre dos callejones, en medio de árboles. Un camino condujo a un castillo renacentista y el otro a un paisaje montañoso que le recuerda su experiencia cercana a la muerte...

Podemos sintetizar las principales características de esta solución paranormal, como lo ilustra el caso de Hélène.5 Primero identificamos una primera etapa marcada por (1) el orígen de la solución paranormal en conexión con relaciones tempranas, traumas posteriores o un entorno parental versado en lo paranormal. Estos diferentes elementos dan lugar a (2) rasgos de personalidad que promueven el surgimiento de experiencias excepcionales, en particular la tendencia al imaginario, el control interpersonal y la permeabilidad psíquica. La ocurrencia de un contexto de crisis o de un (3) evento difícil de vida que genera una reacción en forma (4) de experiencias excepcionales que se articulan de manera compleja con creencias en lo paranormal.6 Finalmente, en una serie de situaciones, observamos una quinta etapa marcada por una (5) transformación psíquica en conexión con la experiencia o experiencias excepcionales que atestiguan los procesos de simbolización que operan en este tipo de experiencia. En este caso, este proceso se refleja en Hélène por su gran creatividad, especialmente para la pintura.


Permeabilidad psíquica y experiencias excepcionales

Las relaciones tempranas, los traumas infantiles y un entorno parental paranormal son, por lo tanto, factores que pueden conducir al desarrollo de una personalidad que favorezca la aparición de experiencias excepcionales en el modo de una solución paranormal. A continuación, especificaremos las características y lógicas de este perfil de "personalidad" a través de la noción de permeabilidad psíquica. Una breve ilustración clínica dará una primera panorámica de los procesos psíquicos que intentaremos hacer inteligibles:
Palma siente que puede sentir las emociones de los demás, especialmente en forma de destellos e intuiciones sobre la vida de quienes la rodean. Esta sensibilidad, compartida con su madre y su abuela, aumentó repentinamente después de una situación de acoso en su lugar de trabajo. Cuando era niña, Palma tenía la tendencia a percibir "entidades" y otras apariciones que todavía ve con regularidad. También tuvo sueños premonitorios recurrentes. En el trabajo, su sensibilidad es tan intensa que incluso a veces se desmaya. Explica que se siente como una esponja, como si pudiera percibir lo que sienten los demás, especialmente sus compañeros. Suele ser rechazada porque la apodan "bruja" mientras que otros le dicen que en realidad es una médium. Eventualmente comienza a entrenar con un magnetizador y un médium que confirman sus habilidades como médium. Palma describe de manera más general una infancia violenta e repleta de inseguridades. Ella misma interpreta su sensibilidad como una reacción a una vida de "sobresaltos" y un intento por estar en contacto con los demás para anticipar sus posibles reacciones.
Para comprender esta teoría de la permeabilidad, que se ve con frecuencia entre personas que tienen experiencias excepcionales, debe leerse la obra freudiana (Freud, 1895) que describe "barreras de contacto" entre la percepción y la memoria según la variabilidad neuronal. Es el Yo, al que Freud concibe como una envoltura que supone una forma de heterogeneidad de los procesos psíquicos según la capacidad de contener las excitaciones resultantes de los sentidos y la circulación del quantum de energía psíquica. Freud propone una variación de la permeabilidad asociada a diferentes registros operativos de la realidad psíquica, concepciones que serán profundizadas por Ferenczi (1909), quien describirá los mecanismos de introyección que corresponden a la capacidad del Yo para internalizar los objetos externos investidos. Klein (1946) analiza la naturaleza más arcaica de estos procesos como mecanismos de defensa primarios, como la disociación y la proyección, que conducen a la noción de identificación proyectiva. Esto demuestra cómo el ego se deshace de las partes de la personalidad consideradas integrables, "proyectándolas" sobre los diversos objetos que lo rodean. Estos conceptos representan una primera forma de pensar la permeabilidad psíquica desde el punto de vista de los procesos de introyección y proyección que caracterizan a la simbolización.

Psicoanalistas como el británico Wilfred Bion (1897-1979), el francés Didier Anzieu (1923-1999) y el americano Ernest Hartmann (1934–2013) coinciden en la existencia de un tipo de “membrana psíquica” que mantiene la separación entre los procesos conscientes e inconscientes (Bion), el concepto de yo-piel como una configuración que el ego del niño usa durante las primeras fases de desarrollo (Anzieu), y la idea de límite fino/grueso (Hartmann) para explicar la permeabilidad psíquica que puede contribuir a la dinámica de las experiencias excepcionales.
Psicoanalistas como el británico Wilfred Bion (1897-1979), el francés Didier Anzieu (1923-1999) y el americano Ernest Hartmann (1934–2013) coinciden en la existencia de un tipo de “membrana psíquica” que mantiene la separación entre los procesos conscientes e inconscientes (Bion), el concepto de yo-piel como una configuración que el ego del niño usa durante las primeras fases de desarrollo (Anzieu), y la idea de límite fino/grueso (Hartmann) para explicar la permeabilidad psíquica que puede contribuir a la dinámica de las experiencias excepcionales.

Paul Federn (1956) profundizó estas reflexiones con la noción de "límite mental" para dar cuenta de las observaciones clínicas relacionadas con el funcionamiento de los límites del yo. Federn diferencia el sentimiento del ego (el núcleo) de los límites del ego que son fluctuantes y dinámicos de acuerdo con los estados de conciencia, ya sea dormido, despierto, soñando o ciertos episodios de despersonalización. Estas variaciones dan al sujeto la impresión de que "los objetos externos o sus experiencias internas han sufrido un misterioso cambio." (p. 255) Esta alteración en el sentimiento de unidad del yo lo lleva a vivir una experiencia "fundamentalmente misteriosa" cuyo origen es "la pérdida o retirada del elemento libidinal de la investidura de la frontera del yo." (p. 255) Las fronteras del yo se ven así como un proceso en perpetuo cambio y las experiencias excepcionales serían el resultado de esta "respiración normal del yo" que genera una hipersensibilidad, como consecuencia de que "el contenido aumentado del yo mental es también sensible a estos estímulos." Federn señala a este respecto que "la empatía y la telepatía parecen estar provocadas por este hecho." (p. 267)

Wilfred Bion (1962) amplió esta teoría de la permeabilidad psíquica con una concepción de la identificación proyectiva como medio normal de comunicación más allá de las expresiones patológicas descritas por Melanie Klein. La psique está compuesta, según Bion, de una "membrana psíquica" que mantiene la separación entre los procesos conscientes e inconscientes. Cuando ciertos contenidos inconscientes atraviesan esta membrana, generan una sensación de extrañeza (Freud, 1919). Esta membrana se origina en las funciones corporales, más precisamente en la piel, lo que conduce a una primera demarcación entre el mundo interno y el externo. Bion evoca así una "piel mental" como lo hace Winnicott (1971). Didier Anzieu (1974) desarrolla aún más esta perspectivas con el concepto de "yo-piel" que define de la siguiente manera:
Por yo-piel entendemos una figuración que el ego del niño usa durante las primeras fases de su desarrollo para representarse a sí mismo como yo a partir de su experiencia de la superficie del cuerpo. Corresponde al momento en que el yo psíquico se diferencia del yo corporal al nivel operacional y permanece confundido con él en el nivel figurativo. (p. 207)

Anzieu lo describe más precisamente como dos láminas superpuestas, una dirigida hacia la realidad externa y la otra hacia la realidad interna en continuidad con el artículo de Freud (1925) sobre el "bloque mágico". El concepto de "envoltura psíquica", asociado a este trabajo, supone una auténtica revolución en el campo de las teorías psicoanalíticas, que lleva a repensar la actividad psíquica de una forma más dinámica (Houzel, 2010). 8

El psiquiatra y psicoanalista Ernest Hartmann (1991) propone un enfoque basado en la noción de "límites mentales" en continuidad con el trabajo de Anzieu (1974). Hartmann (1991) inicialmente realizó una investigación sobre la pesadilla e intentó comprender su naturaleza de acuerdo a criterios de personalidad. Su trabajo muestra que las personas tienen más pesadillas cuando tienen puntajes altos en la variable "envolvente" de Rorschach (Sivan, 1983; Hartmann, 1984; Hartmann, Sivan et al. 1984). Más tarde, Hartmann desarrolló un cuestionario sobre límites mentales con el fin de estudiar con mayor precisión las características de esta envoltura considerada más o menos delgada (thin) o gruesa (tick). De hecho, notó que "muchos psicoanalistas y clínicos que han escrito sobre las fronteras del yo no han intentado cuantificar o medir la permeabilidad de esas fronteras o de algunos de sus aspectos" (p. 52) y, por lo tanto, intenta operacionalizar esta hipótesis en el trabajo de Lewin (1935), Federn (1956) y Anzieu (1974). Su objetivo era producir una herramienta cuantitativa para estudiar las características de estos límites mentales en muestras grandes. Este cuestionamiento permitió identificar los límites mentales relacionados con las relaciones consciente–inconsciente, vigilia–sueño y pensamientos primario–secundario.

El psicoanalista vienés Paul Federn (1871-1950) analizó el concepto de “límite mental” relacionado con el funcionamiento de los límites del yo. La alteración en el sentido de unidad del resulta en una experiencia “misteriosa”. Las fronteras del yo generan una hipersensibilidad, y Federn señala que la empatía y la telepatía parecen estar provocadas por ello.
El psicoanalista vienés Paul Federn (1871-1950) analizó el concepto de “límite mental” relacionado con el funcionamiento de los límites del yo. La alteración en el sentido de unidad del resulta en una experiencia “misteriosa”. Las fronteras del yo generan una hipersensibilidad, y Federn señala que la empatía y la telepatía parecen estar provocadas por ello.

Hartmann también se entrevistó con personas cuyos límites mentales son particularmente permeables. De esta manera, encontró una muestra de veinte personas con límites mentales muy "gruesos": todos estaban casados y tenían trabajos como ingenieros, abogados, gerentes, etc. Estas personas son más estables, soportan bien el estrés y cumplen con facilidad las normas sociales. Sin embargo, tienden a desarrollar trastornos más obsesivo-compulsivos. Para el grupo de veinte personas con límites mentales muy "finos", sólo seis de ellos estaban casados y estas personas, más cambiantes y creativas, eran en su mayoría profesores, artistas o enfermeras. También tendieron a mostrar más trastornos de tipo límite.

Finalmente, Michael Thalbourne (1991) presentó más recientemente un tercer enfoque teórico de la permeabilidad psíquica desde la clínica de experiencias excepcionales. El término transliminalidad –la tendencia a cruzar el umbral– fue acuñado por Thalbourne como una continuación de los términos "conciencia subliminal" de Frédéric Myers (1905) y "transmarginal" de William James (1902). Thalbourne empleó esta noción por primera vez como un criterio común para seis variables: creatividad, experiencias místicas, pensamiento mágico, experiencias maníaco-depresivas, creencias y experiencias paranormales (Thalbourne y Delin, 1994). Thalbourne (2000) asume que "muchos contenidos de la conciencia tienen su origen, o al menos su influencia, en procesos inconscientes y preconscientes, y su material psicológico sub-liminal debe alcanzar cierto umbral antes de manifestarse en el nivel de la conciencia supra-liminal" (p. 29). Define a la transliminalidad como una "hipersensibilidad al material psicológico del subconsciente y/o del entorno externo" (Thalbourne & Maltby, 2008). Este material psicológico puede relacionarse con ideas, imágenes mentales, emociones y percepciones.

Thalbourne creó un cuestionario de transliminalidad que correlacionó con muchos factores de personalidad, como la religiosidad, la interpretación y el recuerdo de los sueños o la tendencia a imaginar y alucinar. La transliminalidad estaba fuertemente correlacionada con la escala de Eysenck, la Escala Australiana Oveja-Cabra, el Cuestionario de Límites (Houran, Thalbourne y Hartmann, 2003), el Inventario de Experiencias Anómala, la Escala de Experiencias y Sentimientos Inusuales de Oxford-Liverpool (Thalbourne & Maltby, 2008), labilidad temporal y espacial (Thalbourne, Crawley & Houran, 2003). El trauma en la infancia (Thalbourne, Houran & Crawley, 2003), la absorción, la hiperestesia y las experiencias de Kundalini también se correlacionaban con la transliminalidad (Crawley, French & Yesson, 2002; Houran, Hughes, Thalbourne & Delpin, 2006). Además, podemos notar una relación débil, pero positiva, entre la transliminalidad y el aspecto realista de las imágenes visuales, la apertura a la experiencia y la tendencia a los trastornos psicosomáticos.

Estas tres perspectivas teóricas (envolturas psíquicas, frontera mental y transliminalidad) se complementan con la permeabilidad psíquica presente en las experiencias excepcionales. El enfoque analítico nos aclara el proceso arcaico de la constitución de la permeabilidad psíquica mientras que el trabajo de Hartmann se centra más en su interacción con la personalidad del sujeto. En cuanto al enfoque desarrollado por Thalbourne, es similar al de Hartmann aunque sus orígenes difieren. Thalbourne se centró más en determinar un criterio común que caracterice la permeabilidad psíquica, mientras que Hartmann intentó diferenciar las formas que constituyen los límites mentales.


A continuación describiremos el caso de Kyra, donde en primer plano aparece el tema de la permeabilidad psíquica y las envolturas psíquicas:
Caso clínico: Kyra

Kyra es una joven de unos treinta años que encontró en su hijo Cole de siete años, y con quien comparte, algunas de sus experiencias. Estas son variadas, por ejemplo, experiencias fuera del cuerpo, percepciones psi o experiencias de magnetismo. Kyra parece más joven que su edad y me sorprendió, cuando nos conocimos, su apariencia frágil, acentuada por una piel pálida y remarcadas ojeras. Ha vivido sola con él desde que se separó del padre de su hijo. Trabaja en el mundo artístico. Durante nuestras primeras entrevistas, describió en detalle los fenómenos que encontró. Primero alude a muchas experiencias excepcionales que comenzaron durante su infancia en una antigua casa en la que no se sentía bien. Escuchó pasos y tuvo la impresión de que la gente estaba "sentada en sillas". La casa estaba "llena de mierda". Se sentía muy ansiosa y con frecuencia tenía dificultades para conciliar el sueño. Recuerda en particular que le tenía mucho miedo a "Nosferatu", un hombre vestido de negro cuyo rostro pálido estaba maquillado de oscuro alrededor de los ojos. Fue durante su infancia, cerca de los diez años, cuando tuvo un encuentro, tan desagradable como llamativo, con una "entidad". Cuando estaba a punto de quedarse dormida, sintió como si su gato se hubiera montado en su espalda. También comenzó a sentir que su cuello se tensaba. Luego se dijo a sí misma "o reacciono o me muero" y logró darse vuelta, poniendo así fin a esta dolorosa experiencia. En ese momento, prefirió no hablar de esto por temor a que no le creyeran. A lo largo de los años, esta experiencia se ha transformado en la sensación de tener un "agujero en la espalda" por el cual "perdería su energía" y sentirse vulnerable.

Como adulta, Kyra todavía tiene miedo del "mundo invisible" y tiene muchas pesadillas. A veces siente que está como "cortada entre la cabeza y el cuerpo". También siente que no está sola, como si la estuvieran siguiendo. Kyra también describe varias experiencias extracorporales. Un día, cuando se había quedado dormida después de un largo día de trabajo, tuvo la sensación de que se caía y estaba "como un saco de dormir". Esta experiencia se repitió hace unos años. Podía verse a sí misma en casa, pero no podía abrir los ojos. Sintió que estaba concentrada en su interior como si fuera "un globo que se eleva". Se sentía bien y no quería bajar. Kyra también dice que a veces escucha voces. La primera vez que sucedió mientras estaba leyendo "gramática", se preguntó si no se había olvidado de apagar la radio. Escuchó la siguiente frase: Patrick, ¿qué estás haciendo aquí. Tenía la sensación de que "dos personitas" le hablaban al oído. También sintió que escuchó hablar un idioma extranjero varias veces. Sin embargo, no confió en nadie, diciéndose a sí misma que era normal y que debían ser "percepciones de otro mundo".

Kyra también se considera muy sensible con quienes la rodean en lugares públicos, particularmente en el transporte subterráneo. Entonces, cuando está al lado de alguien que no está bien, siente que le está sintiendo, hasta el punto en que se ve obligada a cambiar de lugar. Esto se refleja en particular por una extraña y desagradable sensación en las piernas, como si los demás estuvieran "entrando" en ella y que ella estuviera acumulando sus "energías negativas" que luego le cuesta mucho deshacerse. Alguien le dijo una vez: "¡Es la primera vez que veo a un adulto abrirse así!" También tuvo visiones, varias veces, sin saber si estaba despierta o dormida. Por ejemplo, se despertó en su apartamento y esferas rosadas "bailaban" en su habitación. Cuando volvió a abrir los ojos, una hora después, todavía estaban allí. En esos momentos, ella no entendió lo que estaba pasando pero se sentía bien. Estas visiones también estuvieron presentes durante su infancia, en la cual recuerda haber visto una forma de "salchicha luminosa" moviéndose en las paredes de su dormitorio. Cuando Kyra se dio cuenta de esta hipersensibilidad y las molestias que le estaba causando, se dijo a sí misma: "No quiero pasar más por esto, tengo que cerrarlo". Por lo tanto, Kyra quiso "cerrar cualquier posibilidad de entrada" y comenzó un proceso de "protección". Conoció por primera vez a un maestro que resultó ser un magnetizador. Esto la ayudó a hablar sobre esas experiencias. La primera vez fue tan intensa que recordó que solo hablar de eso la hacía temblar. Este magnetizador luego la trató durante tres años, antes de que descubriera que podía curarse a sí misma. Un médico también la ayudó porque se sentía cada vez más cansada. De hecho, se sintió como una "pérdida de energía". El médico utilizó una auro-reflexología, esto es, colocar un lápiz en su oído. Esto la alivió mucho, haciéndole sentir que el agujero que tenía en su espalda por el que perdía energía desde la adolescencia se había cerrado, aunque todavía se abre cuando se siente mal. Kyra ahora usa una variedad de técnicas para "protegerse" a sí misma, como ejercicios de visualización que requieren de "mucha energía" en los que imagina un rayo de luz bajando del cielo para limpiar y proteger su hogar. De hecho, su hijo Cole se da cuenta y comenta con un "sí, está mejorando". También lee varios libros sobre técnicas de protección. Kyra ha desarrollado métodos de protección más específicos contra la enfermedad de Darier, donde su piel tiende a "agrietarse" y la penetración de bacterias puede provocar infecciones. Alérgica a los antibióticos, buscó otras formas de tratamiento. Por eso utiliza, además, un poco de cortisona, esencias que ayudan a que las heridas se cierren y no se infecten. Estas esencias son un gran apoyo para ella y le brindan un verdadero bienestar. Entonces se siente "protegida" y ya no puede ser "perforada."

Durante las entrevistas, discutimos las razones que podrían haber llevado a Kyra a estas múltiples experiencias. Paulatinamente habló de su sufrimiento en su infancia, evocando el hecho de que cuando tenía cinco o seis años estaba muy triste por vivir con su familia. Se sintió "incomprendida, no aceptada ni amada". Por ejemplo, no se le permitía subirse al regazo de sus padres. También le decían que era una niña adorable antes de empezar a decir "no". En ese momento, ella quería morir y no sabía por qué se sentía tan mal. Decidió empezar a escribir alrededor de los nueve años, sintiendo que había "la necesidad de abrirse o morir". Su familia no podía escucharla, por lo que se vio obligada a "abrirse" para "sobrevivir". Incluso hoy, Kyra tiene dificultades para comunicarse con sus padres. Ellos tienen, según ella, una visión diferente del mundo y siempre la juzgan por tener esa angustiia "Soy una imbécil" –dice. Ella no quisiera que nadie esté en su lugar. Describe a su familia como "muy negativa" y formada por personas que "desconfían de la vida". Se pregunta por qué la concibieron sus padres y que no sabe si la querían. Kyra, sin embargo, rara vez ha pasado por situaciones de violencia física, principalmente abuso emocional, especialmente por parte de su madre, que de repente podía cambiar su estado de ánimo. Kyra ve a sus experiencias como una forma de protegerse de un sentimiento de humillación vinculado a su creatividad.

El final de las entrevistas será concomitante con varios sueños de Kyra. El primero presenta un desfile circense en los Campos Elíseos, un payaso blanco con un sombrero puntiagudo que le dice "¡No está bien lo que hiciste!" Este payaso camina frente a una larga puerta de vidrio y tiene en la mano una extraña y peligrosa herramienta que se parece a un secador de pelo con punta de diamante. Luego, el payaso comienza a hacer un agujero en la puerta de vidrio. Está a punto de volver a casa y Kyra se siente en peligro cuando el sueño termina. Ella asocia la palabra payaso con la palabra clon y el agujero cavado por el payaso le recuerda el agujero que tiene en la espalda. También asocia este sueño con un sueño sobre la yurta (una vivienda utilizada por los pueblos nómades) de un chamán. Este último realiza una ceremonia de purificación "en una casa en el aire" cuyas paredes son de vidrio. También señala que las casas, y por lo tanto los ventanales, son el símbolo de su piel en sus sueños. A nivel transferencial, Kyra generó impresiones contrastantes conmigo.

Encantadora, con su lado infantil, me hizo sentir como si me arrastrara a un mundo íntimo y maravilloso. También pudo decir varias veces, riendo, que debía "tomarla por loca" y por eso hizo algunos comentarios como: "¡Me gustaría estar en tu cabeza!"

Tomemos los elementos más sobresalientes de este encuentro clínico. En el contexto de una infancia difícil, marcada por fuertes ansiedades que derivan en el miedo al "Nosferatu", Kyra tuvo una experiencia que le dio la impresión de tener un "agujero en la espalda". Por lo tanto, se siente particularmente vulnerable como si una "energía" saliera de este agujero. De manera más general, Kyra exhibe características que se observan con frecuencia en personas con mayor permeabilidad mental. Dice que ha vivido desde su infancia en un mundo invisible y recuerda muchas pesadillas. A nivel corporal, a veces se siente como "cortada entre la cabeza y el cuerpo" y describe sensaciones extrañas (la impresión de ser observada), alucinaciones (ruido de sillas desplazándose, voces, esferas rosadas, la salchicha luminosa, una dama de blanco), experiencias extracorporales y muchas intuiciones. También tiene experiencias de hiper-empatía en las que siente lo que están sintiendo o están pasando quienes la rodean.

Esta fuerte porosidad psíquica se asocia con el sufrimiento que la ha llevado a "apagarse" a lo largo de un viaje de protección. Primero con un magnetizador, que le permitió curarse a sí misma. Fue a un médico que luego le ayudó a cerrar ese agujero en su espalda que le provocó "pérdidas de energía". Esta porosidad psíquica, como esta metáfora del agujero, está asociada con la idea de que las entidades se adhieren a ella como un "imán". ¿Este magnetizador y este médico hicieron posible revivir en Kyra una actividad psíquica que faltaba? Esta porosidad psíquica sacaría a la luz en Kyra fallas en este trabajo de "desintoxicación" que debería haber ocurrido durante la niñez. De manera general, uno diría la hipótesis de que Kyra describe metafóricamente una envoltura psíquica "agujereada". Las "fugas de energía" pueden pensarse como la representación de una envoltura psíquica que impide una regulación adecuada de cuestiones narcisistas. Practica una variedad de técnicas de visualización, lo cual es consistente con las observaciones de Hartmann de asumir que las personas con límites mentales muy finos tienen mayor capacidad para ser objeto de procesos de curación a través de técnicas de visualización. Estos diferentes aspectos se llevan al límite con la enfermedad de Darier que padece Kyra. También desmuestra cómo el ego se apoya en lo corporal. Esta envoltura psíquica "agujereada" parece descansar sobre una piel agrietada. Cabe señalar que Kyra usa esencias que la ayudan a "cerrar sus heridas" y le permiten sentirse "atrapada por dentro" ya que ya no puede ser "perforada". Parece así surgir un proceso de ida y vuelta, por un lado, entre una envoltura psíquica que se apoya en la piel y, por otro, una piel que ella misma puede sostener en los procesos psíquicos. De manera más general, esta porosidad psíquica iba de la mano, en Kyra, de una necesidad de abrirse para no "morir" durante la infancia ante la rigidez de los padres. Algunas personas parecen estar implementando lo que proponemos designar como una "estrategia de lengüeta". Ante un entorno parental rígido y frío, algunos no tendrían otra solución que desarrollar una hiperpermeabilidad psíquica especialmente flexible y porosa. De alguna manera, esto se transmitirá a Cole quien ve y dibuja entidades, compartiendo ciertas experiencias alucinatorias con la figura de su madre.

Los sueños que Kyra tendrá al final del seguimiento pueden interpretarse como un símbolo de diferentes problemas. Podemos pensar en este payaso blanco, ataviado con un sombrero puntiagudo, que intenta perforar su envoltura (una ventana), representándose en la dimensión transferencial y tomando el lugar de sus rígidos padres frente a lo paranormal. Pero esta primera imagen irá dando paso poco a poco a un trabajo de "purificación" en el que más bien actuaremos como "chamán" en el sueño de Kyra. Vemos así cómo esta porosidad psíquica, que en ocasiones pone en apuros a esta joven, también resulta ser fuente de evolución a través, por ejemplo, de la gran capacidad creativa de Kyra que utiliza en su trabajo artístico.

En el campo interpersonal, esta permeabilidad psíquica toma la forma, como en Kyra, de destellos y sentimientos hacia los demás. Las lógicas de la comunicación no verbal e infraverbal parecen esenciales aquí. Laborde Nottale (1990) utiliza el término "micro-mímica" para designar los elementos en la base de esta comunicación. Parece ser una porosidad a los procesos primarios que dan lugar a sentimientos y pensamientos figurativos del orden de la empatía y la intuición. El sujeto interpreta que la información así obtenida por un "sexto sentido", una concepción mágica que tal vez surge de su primera relación con la madre.

También puede suceder que estas personas proyecten en los demás lo que no pueden pensar de sí mismas. Entonces estamos más en un registro de identificación proyectiva patológica. En determinados casos de magnetismo, podemos pensar que se trata de una "transferencia" de las patologías resultantes de un proceso de incorporación (Ciccone, 1999) durante el cual "el yo incorpora el objeto sin transformarlo" entonces "él mismo es transformado por el objeto; está alienado del objeto". Este tipo de proceso podría ser consecuencia de una experiencia de supervivencia psíquica temprana que equivale a colocar el objeto materno dentro de uno mismo. Pasamos así de una forma exacerbada de identificación proyectiva a una modalidad que pretende asumir el mal de los demás. Desde este punto de vista parece que los procesos de "desintoxicación" que caracterizan a las experiencias del magnetismo representan una forma más arcaica de percepciones psi. De hecho, los pases realizados pueden interpretarse como representaciones del cuidado materno temprano. Parece así surgir una continuidad desde los niveles más arcaicos hasta "flashes" que son una versión diferenciada que involucra al aparato visual.

Estas observaciones podrían estar asociadas con el estudio de las neuronas espejo que muestran cuán vinculados estamos con quienes nos rodean y cómo los procesos intersubjetivos son constitutivos de nuestro funcionamiento psíquico. Esta investigación, iniciada por el trabajo de Rizollati (1996) en monos, y desde entonces confirmado en humanos, muestra que se activan los mismos grupos neuronales tanto si realizamos una acción como si observamos a otra persona realizarla. Notemos que estas neuronas espejo se activan de manera diferente no solo según la acción (atrapar a un objeto), sino también según la intención asociada a ello (por ejemplo, tomar un vaso de agua para beberlo, ver Iacoboni & Dapretto, 2006). El funcionamiento de las neuronas espejo también está involucrado en los procesos de cognición social, dando lugar a un "efecto camaleón" (Chartrand & Bargh, 1999) que corresponde a la reproducción automática de los estados psicológicos de los demás. Estas mismas neuronas espejo están vinculadas al desarrollo de la empatía y parece probable que percibamos las emociones de los demás activando las mismas emociones en nosotros (Damasio, 2003; Rizzolatti & Craighero, 2006).

Finalmente, Georgieff (2008) propuso en la misma línea la idea de un "sistema del si mismo" que correspondería a un "conjunto de procesos que aseguran la reproducción o replicación de las actividades cerebrales y mentales de un individuo por las de otro individuo" (p. 365). Más específicamente, es una "propiedad neurocognitiva general, especular, transitiva y mimética, que produce patrones de actividad cerebral y representaciones mentales similares en uno mismo y en los demás; y que por lo tanto asegura la reproducción, a través de la actividad cerebral y mental de un individuo en la de otro individuo." (p. 365) Este sistema de si mismo está asociado con un sistema de distinción (el "sistema quién" ) que para Georgieff es la idea de que "para una primera modalidad, la otra es doble de sí misma, a través del funcionamiento de un mecanismo de identificación con el otro que nos hace idénticos a él. Para una segunda modalidad, el otro se identifica como ajeno, distinto, diferente del yo." (p. 366) Goergieff asume que una "dialéctica de identificación empática/auto-distinción, o sistema de si mismo/sistema del otro, opera continuamente y subyace a toda representación de uno mismo y de los demás." Desde este punto de vista, las personas que relatan experiencias excepcionales, especialmente videntes y sanadores, parecen asociar una versión exacerbada de esta capacidad de reproducir las emociones de los demás con una dificultad para reconocer al otro como diferente de uno mismo (posiblemente debido a una inhibición del "sistema del quien"). El sistema del si mismo es muy anterior al sistema de diferenciación, lo que una vez más subraya la dimensión regresiva de estas experiencias y su afinidad con las primeras fases del desarrollo psíquico.


NOTAS

1. También intentamos determinar si ciertos eventos negativos en la vida producirían experiencias excepcionales específicas, pero no obtuvimos resultados significativos. De hecho, para las tres escalas de experiencias (percepciones psi, poltergeist, experiencias de encuentro con entidades), se encontró que las correlaciones eran muy cercanas entre los eventos negativos de la vida y estos tres cuestionarios (con correlaciones de rs = .21, .28 y .24, respectivamente). Este resultado ilustra bien los límites de los cuestionarios y de la necesidad de asociarlos con una interpretación detallada del proceso desde la clínica.

2. Aquí no podemos "demostrar" una relación causal entre estas relaciones tempranas y el surgimiento de experiencias excepcionales, porque esto requeriría estudios longitudinales para observar estas interacciones así como el destino de los sujetos en la edad adulta desde el punto de vista de las experiencias excepcionales. Sin embargo, la vida psíquica puede mantener rastros de estas interacciones y la observación clínica cuidadosa puede ayudar a detectarlas a medida que ocurren en un entorno clínico. Para tener más detalles sobre esto, ver Rabeyron (2018).

3. Depresión anaclítica o Síndrome de hospitalismo es un término creado por el psicoanalista Rene Spitz en 1945 para designar un síndrome depresivo sobrevenido en el curso del primer año de vida del niño, consecutivo al alejamiento brutal y más o menos prolongado de la madre (hasta un máximo tres meses) tras haber tenido – Nota del Editor.

4. Este cuadro clínico se superpone de muchas maneras con el cuadro de la histeria inicialmente descrito por Freud (1895), en particular desde el lado demoníaco (Freud, 1923).

5. Este artículo no nos permite ofrecer un análisis detallado de la mayoría de los casos que se mencionan, pero se encuentra disponible un análisis de caso más detallado como ejemplo (ver Rabeyron, Chouvier & Combier, 2016).

6. En este punto, es difícil distinguir el huevo de la gallina, ya que las situaciones individuales muestran relaciones muy variables entre estos dos parámetros. Estadísticamente parecería que es esencialmente el trauma el que generaría experiencias paranormales, y que a su vez, conducirían a creencias en lo paranormal (Lawrence et al., 1995).

7. Otros autores llevaron este concepto más lejos y lo extendieron a nociones sonoras (Anzieu, 1976), visuales (Lavallée, 1999), grupales (Kaës, 1976) o incluso institucionales (Guillaumin, 2003).

8. A continuación, se desarrolló una nueva versión de la escala de transliminalidad (se ha creado la Escala Rasch de Transliminalidad Revisad, Houran, Thalbourne & Lange, 2003; Lange, Thalbourne, Houran & Storm, 2000) y se crea una "versión Rasch" actualmente en uso (Houran, Thalbourne & Lange, 2003).


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* Thomas Rabeyron es un psicólogo clínico francés y profesor de psicología y psicopatología en la Universidad de Lorraine, en Nancy, director del laboratorio INTERPSY e investigador honorario en la "Unidad de Parapsicología Koestler" de la Universidad de Edimburgo. Rabeyron cofundó el Centro de Información, Investigación y Consulta sobre Experiencias Excepcionales (CIRCEE) en 2009, dedicado al servicio de consultoría en parapsicología.

** El presente artículo es una versión abreviada del Capítulo 3 "La solution paranormale, entre trauma et perméabilité psychique" del libro Clinique des expériences exceptionnelles (Dunod Editions, 2020), que es revisado en el presente E-Boletín Psi. Traducido del francés por François Poymullé.



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      Biografías

Juan Gimeno
Juan Gimeno
jgimeno54@yahoo.com.ar


ERIC LUCK, EL PSÍQUICO INGLÉS QUE CONQUISTÓ BUENOS AIRES

Juan Gimeno*


INTRODUCCIÓN

En el ámbito de la parapsicología, la literatura histórica suele entenderse, a diferencia de la investigación experimental y los trabajos de campo, como un “premio consuelo” o una circunstancia decorativa cuya única utilidad sería animar sobremesas anodinas. Sin embargo, Alvarado (2020)1 alentó a los historiadores a no bajar los brazos, ya que, refiriéndose a la primera parte del siglo XX y aún antes, asegura:
Puede haber muchas evidencias de procesos psíquicos, características de casos y fuentes para desarrollar hipótesis específicas y hacer nuevas investigaciones. Esta literatura, como toda literatura científica (ocurre también en psicología, física, etc.) tiene ideas que han sido olvidadas por una razón o por otra, que todavía podrían aplicarse al presente […]. Usando esa información anterior hoy en día podríamos hacer estudios mucho más avanzados, ya que tenemos una instrumentación psicofisiológica que no existía en esos años […]. Muchos de los investigadores actuales tienen un desconocimiento casi completo de esta literatura.
El médico y psicoanalista Arnaldo Rascovsky2 quien observó experiencias psi en su práctica clínica (Rascovsky, Rascovsky & Salvarezza, 1957), eventualmente conoció a Luck y concluyó lo siguiente:
Yo lo traté a Míster Luck, uno de los hombres más conocidos del país. Lo invité a mi consultorio, junto con otras diez o doce personas. Cuando llegó, a un amigo que era presidente de una importante compañía, Luck le dijo: Usted se va mañana a New York. Mi amigo le contestó: No, se equivoca. Yo vine hoy de New York. Luck le replicó: Pero usted se va mañana a New York. Ese amigo me llamó por teléfono al día siguiente porque lo habían llamado de urgencia a New York y debía viajar de inmediato. Después me dijo: Hay alguien que no viene porque andan mal los ascensores. Al rato me llama uno de los invitados y me dice que no iba a venir a comer porque vivía en un piso 20, se habían descompuesto todos los ascensores, ya había bajado y subido por las escaleras una vez y no pensaba volver a hacerlo. Luck era un hombre extraordinario.
Desde la perspectiva antes propuesta por Alvarado, este artículo revisará las experiencias de uno de los psíquicos más populares de Buenos Aires. Además, de acuerdo a una corta biografía que escribí antes (Gimeno, 2014), me propongo completar la información a través de documentos recientemente hallados con el propósito, no sólo de ordenar este “rompecabezas” en la historia de la parapsicología argentina, bastante inconcluso por cierto, sino promover una mirada crítica sobre su actuación y la de quienes lo frecuentaron.


BUSCANDO SU DESTINO ENTRE INGLATERRA Y ARGENTINA

Eric Naysmith Courtenay Luck nació el 15 de junio de 18933 en el pequeño pueblo de Willmington, perteneciente al condado de Kent, a veinticinco kilómetros de Londres, Inglaterra. A los 5 años se trasladó con su familia a la región de Connemara, Irlanda, donde trascurrió su infancia entre imponderables bellezas naturales. En 1903, regresaron a Londres y cuatro años más tarde emigraron a la Argentina, donde el padre trabajó en el Laboratorio del Parque de Artillería de Zárate, dependiente del entonces Ministerio de Marina. Allí mismo el jóven Eric tuvo su primer trabajo como Ayudante de Laboratorio, a los 17 años.4

Eric Naysmith Courtenay Luck (1893-1965), de origen británico, mostró un talento psíquico excepcional, comparable con Stephan Ossowiecki en Polonia. Bajo el apodo de “Míster Luck” fue consultado por numerosos políticos, como el presidente Juan Perón durante su presidencia.
Eric Naysmith Courtenay Luck (1893-1965), de origen británico, mostró un talento psíquico excepcional, comparable con Stephan Ossowiecki en Polonia. Bajo el apodo de “Míster Luck” fue consultado por numerosos políticos, como el presidente Juan Perón durante su presidencia.

En 1912, cuando regresó a Inglaterra para cumplir con el servicio militar obligatorio, fue enviado a Hong Kong donde lo sorprendió el inicio de la Primera Guerra Mundial. Allí experimentó su primera experiencia psíquica. Ocurrió durante la batalla del Somme, librada entre mayo y setiembre de 1916. Luck actuaba como capitán al mando de una pieza de artillería. El procedimiento para dar con el enemigo era lento, debiendo dispararse muchas veces el cañón hasta poder encontrar el blanco. Entonces, con el mapa en la mano, fue invadido por una rara sensación y el lápiz se dirigió automáticamente hacia un punto arbitrario. Tomó conciencia de que ése era el lugar donde se encontraba el enemigo. Sin realizar ningún cálculo ordenó el cañoneo y el impacto “es seguido de explosiones como si el proyectil hubiera dado en el reservorio de municiones; al mismo tiempo se siente invadido de una sensación de muerte y desolación, seguida de un silencio ratificador.” (Canavesio, 1948a, p. 24)

Firmado el armisticio, regresó a Londres y se interesó vivamente por cuestiones metapsíquicas. Recorrió librerías y asistió a sociedades de investigación psíquica, donde aprendió la técnica de la psicometría (lectura psíquica a través de objetos), a pesar de la oposición de sus padres. Allí conoció a Eileen Garrett (1893-1970) (Canavesio, 1948a, p. 24), quien luego emigraría a Estados Unidos para ensayar con J.B. Rhine (1895-1980) y ser presidenta de la Parapsychological Foundation. En 1919 se casó con su compatriota Madge Ducros y ambos llegaron al puerto de Buenos Aires procedentes de Londres el 1 de abril de 1920 a bordo del buque Marquesa,5 para radicarse definitivamente en Argentina. En 1923 nació su única hija Pamela Joan.

Poco a poco se fue haciendo conocido como vidente, habilidad que podía ejercer a voluntad; primero dentro de la colectividad anglófona y luego entre políticos y personalidades locales. Realizaba lo que denominaba “transcripciones”, o sea lecturas sobre el pasado, presente o futuro de su consultante, logrando resultados convincentes aunque anecdóticos. Manio Rinaldini, un líder espiritista argentino, relata el siguiente episodio (Rinaldini, 1928):
Bruscamente y con un modo peculiarísimo, el Sr. Luck, otra vez se dirige al Sr. Z… y le dice: Tengo la absoluta seguridad que usted, antes de 36 horas, recibirá un telegrama de Bolivia; y dándose vuelta al doctor Mandarino y a mí nos pide que tomemos bien nota, que él tiene la certeza que un telegrama lo va a recibir, y que hagan el favor de avisarle cuando expire el plazo. Por supuesto que tuvimos bien en cuenta la advertencia. Esto era a la 0,30 de la mañana, del día 2, jueves. ¡El viernes 3, a las 12:30, el Dr. Mandarino me habla por teléfono, comunicándome todo agitado, que a las 12, media hora antes del plazo fijado por el señor Luck, el Sr. Z… recibió, con alegría y estupefacción, un telegrama de Bolivia, que él no esperaba!! (p. 189).

SU RELACIÓN CON EL ESPIRITISMO

Hacia 1920 ninguna institución científica argentina mostró interés por el caso de Luck. No es sino hasta noviembre de 1931, cuando el Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Letras decide que sobre la base del ya existente laboratorio de psicología experimental, se cree el Instituto de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras, una de cuyas secciones se denominaba “Psicología Paranormal”, aunque debido al cambio de autoridades posterior al golpe de estado del 6 de septiembre de 1930, esta sección nunca llegó a funcionar (Consejo Directivo, 1931). En el ámbito privado, los primeros interesados aparecieron recién en 1946, por la Asociación Médica de Metapsíquica Argentina y en 1948 por la Sociedad Argentina de Parapsicología. Por lo tanto, la actividad de Luck sólo podía ser observada, con algún grado de reflexión, por particulares instruidos o por la fracción experimentalista del espiritismo kardeciano, en aquel momento en minoría dentro de las sociedades pero ejerciendo una fuerte presión para realizar experiencias que ratificaran sus principios. Tal es el caso de Manio Rinaldini (¿?-1964) primero y tiempo después José Fernández (1893-1967), este último lo destacó entre los psíquicos en actividad. Por ejemplo, refiriéndose a Ofelia de Ricur, Fernández (1933) compara a Luck con aquélla, diciendo
Por la precisión de sus percepciones y la forma concreta en que las expresa, muestra tener esa forma de mediumnidad capaz de convencer de la realidad del mundo espiritual al más incrédulo materialista (siempre que sea un sincero observador) que todos hemos admirado en el conocido sensitivo inglés Mr. Eric Luck (p. 11).
Otra referencia de Fernández (1963) sobre Luck permite conocer su paradero: “En cierta ocasión, hacia 1931, visitábamos con un grupo de personas al conocido vidente Míster Eric Luck, en la residencia que ocupaba cerca del pueblo de Temperley, donde atendía en la forma más desinteresada y cordial a sus invitados.” (p. 28) En aquellos años, Temperley era una villa tranquila con fuerte presencia de la colectividad británica. La cita también indica que ya se lo conocía como una personalidad destacada. A continuación se describe un diagnóstico certero a uno de los médicos que lo acompañaban:
Luck dijo, de improviso, Usted tiene una muela cariada. No –fue la respuesta; a la que siguió una nueva afirmación de Luck. Entonces el doctor Olives, molesto, le manifestó que era dentista y que no tenía diente alguno en esas condiciones. Al oír esto, Luck, marcando con un dedo un punto de su cara volvió a afirmar categóricamente: Yo le aseguro que en sitio así tiene una muela que podrá estar bien por afuera, pero por dentro es hueca. ¡Siento que hay un vacío aquí! Y enseguida, vino la explicación de Olives: ¡Ah, sí! En ese lugar me falta una muela...” (p. 28).
El médico neurocirujano Orlando Canavesio (1915-1957), entre 1946 a 1957, fundó y dirigió la Asociación Médica de Metapsíquica Argentina, integrada por médicos y la Revista Médica de Metapsíquica donde se publicaron los resultados obtenidos con los EEGs obtenidos de Mr. Luck. Canavesio tuvo el apoyo del sanitarista Ramón Carrillo (1906-1956), por entonces profesor de neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y luego Ministro de Salud durante el gobierno de Perón.
El médico neurocirujano Orlando Canavesio (1915-1957), entre 1946 a 1957, fundó y dirigió la Asociación Médica de Metapsíquica Argentina, integrada por médicos y la Revista Médica de Metapsíquica donde se publicaron los resultados obtenidos con los EEGs obtenidos de Mr. Luck. Canavesio tuvo el apoyo del sanitarista Ramón Carrillo (1906-1956), por entonces profesor de neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y luego Ministro de Salud durante el gobierno de Perón.


A LA CONQUISTA DE BUENOS AIRES

La intensidad de sus actividades lo debe haber alentado a mudarse a Buenos Aires. Entre 1934 y 1943, Luck vivió en el barrio de Palermo, más precisamente en la avenida Las Heras 3026, para luego instalarse definitivamente en un primer piso de la avenida Santa Fe 2339.6 En esa década terminó de madurar su fama, dato que confirma Canavesio (1948a) asegurando que “desde el año 1933 a 1943, realiza práctica continua de varias traducciones diarias, calculando en 14.000 el número de lecturas atendidas” (p. 25). Muy pocas han quedado registradas, aunque es interesante mencionar una descrita por el epistemólogo Mario Bunge (1919-2020), conocido por su cruzada para incluir a la parapsicología entre las pseudociencias. En sus memorias (Bunge, 2014) describe a Luck de manera impiadosa:
Poco después [1933] causó sensación en Buenos Aires un adivino que se hacía llamar Míster Luck, y cobraba 100 pesos por consulta, el equivalente de la mensualidad de un peón. Míster Luck no vaticinaba el futuro: se limitaba a “leer” el pasado del cliente [para luego detallar] que impresionó a mi padre diciéndole que el suyo, mi abuelo Octavio, aspiraba rapé, e hizo los ademanes típicos del adicto a ese opiáceo, que vi mucho después al terminar de cenar en la high table del Bentham College de Oxford (p. 304).7
Por la misma época, un artículo en el semanario Mundo Argentino, que vendía 140.000 ejemplares en cada edición, confirma las palabras de Bunge en el sentido de la notoriedad creciente de Luck, aunque lo contradice respecto de las premoniciones. Monsalvo (1935) lo presenta del siguiente modo:
Actuando dentro de la colectividad inglesa de esta capital y para un reducido grupo de personas pertenecientes a los altos círculos políticos y sociales, para muchos de nuestros lectores no será ciertamente desconocida la personalidad de Mr. Eric Luck, el vidente inglés que, con casi un año de anticipación, publicó en un diario británico de esta capital la crónica de la revolución de Uriburu (p. 44).8
Monsalvo asegura que Luck le muestra el recorte de un diario inglés publicado en Buenos Aires en el cual dejó sentada esa profecía, y además le entrega otro con fecha del 4 de febrero de 1928, en donde presagia la guerra entre Paraguay y Bolivia.9 A continuación Luck asegura que: “Si ustedes han seguido mis trabajos habrán visto que esta profecía no ha sido sino un caso más dentro de los que me ha sido resolver.” (p. 44)


EL ENCUENTRO CON ORLANDO CANAVESIO

Orlando Canavesio se graduó como médico en 1942, especializándose en neurocirugía. En 1946 fundó y dirigió la Asociación Médica de Metapsíquica Argentina, integrada exclusivamente por profesionales de la salud, y la Revista Médica de Metapsíquica. Colocó la aplicación de estadísticas de metodología rhineana en parapsicología a un segundo plano (o al menos jamás la abordó), que venía imponiéndose a partir de 1930, para concentrarse en la escuela europea que experimentaba con sujetos altamente dotados. Su tesis de doctorado (Canavesio, 1951) es la primera en Iberoamérica basada en un tema parapsicológico: la realización de electroencefalogramas a psíquicos durante sus prácticas, descubriendo un trazado particular que denominó “estado metapsíquico” (Parra, 2009). En ese texto reconoce que se trata de un trabajo “concebido cuando cursaba el primer año de medicina, en el año 1935” (Canavesio, 1951, p. 5). Se entiende que desde entonces haya comenzado a buscar y evaluar psíquicos, para luego entusiasmarlos con su proyecto. Con el tiempo armó un verdadero grupo de trabajo con ellos, que lo acompañaba en sus clases y conferencias. Por ejemplo, en el curso de parapsicología que dictaba en el Instituto Argentino de Parapsicología, se dice que “se contará con la colaboración de los dotados señores Valentín A. King, Eric C. Luck, Federico Poletti y Enrique Marchesini” ([Anónimo], 1957a, p. 1).

Mario Bunge (1919-2020), a pesar de su irrenunciable escepticismo contra la parapsicología, lo describe de manera impiadosa: “Míster Luck no vaticinaba el futuro: se limitaba a leer el pasado del cliente... Míster Luck cobraba 100 pesos por consulta, el equivalente de la mensualidad de un peón.”
Mario Bunge (1919-2020), a pesar de su irrenunciable escepticismo contra la parapsicología, lo describe de manera impiadosa: “Míster Luck no vaticinaba el futuro: se limitaba a leer el pasado del cliente... Míster Luck cobraba 100 pesos por consulta, el equivalente de la mensualidad de un peón.”

El encuentro de Canavesio con Luck selló una gran amistad y generó una abultada agenda de trabajos. Uno de los más importantes fue el primer electroencefalograma mientras Luck realizaba sus prácticas psíquicas obtenido en el Hospital Santa Lucía de Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1942, y fue el inicio de un estudio que concluyó con la defensa de su tesis doctoral. Por entonces el electroencefalograma no era una práctica habitual y los equipos eran escasos. Pero Canavesio tuvo el apoyo de Ramón Carrillo (1906-1956), profesor de neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (Canavesio, 1951, p. 60).

Carrillo estaba interesado por la cuestión: “Comenzando la década del 30, ganó una beca de la Universidad de Buenos Aires para realizar un posgrado en Europa, por lo que vivió tres años en las ciudades de Ámsterdam, París y Berlín investigando sobre esclerosis cerebral” (Amrein & Young, 2015, p. 19). De hecho, Carrillo aceptó la mención como socio “honorario” de la Asociación Médica de Metapsíquica invitado por Canavesio.10 Si bien Carrillo publicó numerosos trabajos sobre temas vinculados a la neurología, psiquiatría, histología y patología del sistema nervioso, con especial referencia a la neurocirugía y a la historia de la medicina en revistas como Archivos Argentinos de Neurología, La Semana Médica, la Revista de la Asociación Médica Argentina y La Prensa Médica, entre otras, hacia la década del cuarenta se dedicó de lleno a la medicina sanitaria. Cuando Juan Perón (1895-1974) asume la presidencia de la nación en 1946, lo elige al frente de la Secretaría de Salud Pública, que en 1949 se transformó en el nuevo Ministerio de Salud Pública.

El 7 de enero de 1948 se vuelven a encontrar Luck, Canavesio y Carrillo: a causa de la implementación del Plan Quinquenal de Desarrollo, se creaba el Instituto de Psicopatología Aplicada (IPA).11 Si bien este instituto “nació con la pretensión de abarcar un campo hasta entonces inexplorado de la asistencia pública, como eran los enfermos mentales excluidos de la zona de alienación: neuróticos, toxicómanos y psicópatas” (Falcone, 2014, p. 39), que incluía a algunas de las prácticas espiritistas alejadas de la vertiente experimental, Carrillo logró insertar un Gabinete de Parapsicología que luego se transformó en Sección, nombrando como jefe al mismo Canavesio, convirtiendo al Estado argentino en el primero en el mundo en intervenir en tales estudios. En el Laboratorio de Electroencefalografía del IPA, se investigó metódicamente tanto a médiums espiritistas como a sujetos tales como Mr. Luck. Muchos de ellos fueron invitados a colaborar ad honorem con una sola excepción: “Se contrató para efectuar experiencias e investigaciones al metagnósico Sr. Eric Courtenay Luck, que actúa oficialmente desde 1949” (Canavesio, 1951, p. 28).

Con el tiempo, la base de datos del Gabinete de Parapsicología le sirvió a Canavesio para fundamentar su tesis, en la que se incluyen otras videncias de Luck, conseguidas durante la administración de los electroencefalogramas, como la que sigue (Canavesio, 1951):
Traduce al Dr. N. B. Tiene una imagen auditiva de la palabra “guay”, que se repite continuamente. Se preocupa al no poder interpretar su significado; repentinamente asocia: “villa”, a “guay” y le pregunta: ¿Qué tiene usted con Villaguay? He nacido allí –le contesta el Sr. N. B. (p. 43).
La última referencia de Luck en el Ministerio de Salud es del año 1954. El Instituto Argentino de Parapsicología estaba organizando un congreso de parapsicología para abril del año 1955, evento que finalmente fue suspendido. Si bien se trataba de una institución privada, había conseguido un amplio apoyo de parte del gobierno central, a tal punto que el presidente de la Comisión de Honor era el presidente de la nación, y como vocales figuraban ministros, gobernadores, rectores de universidades estatales y funcionarios destacados. En esa lista estaba incluido el “señor Jefe de la Sección Parapsicología del Ministerio de Salud Pública de la Nación, D. Eric C. Luck” ([Anónimo], 1954, p. 183), lo que indica que también pudo haber asumido responsabilidades ejecutivas junto a Canavesio.

En septiembre de 1955 se produjo un golpe de estado que derrocó al presidente de la nación, quién fue reemplazado por el general Eduardo Lonardi. A partir de ese momento se desarticularon todos los planes del gobierno depuesto.12 Hasta el día de hoy no se conoce el destino de los archivos del Gabinete de Parapsicología, presumiendo que fueron destruidos. Solo es posible seguir su actividad a través de publicaciones periodísticas, como es el caso de una disertación leida por Orlando Canavesio en un programa de radio (Canavesio, 1948b).13 Comienza comunicando que:
La Secretaría de Salud Pública, al crear el Instituto de Psicopatología Aplicada y dotarlo de un Gabinete de Metapsíquica o Parapsicología, ha dispuesto el estudio de la Metapsíquica o Parapsicología [… explicando a continuación que] esta ciencia ha tenido que efectuar su antesala en los círculos científicos oficiales durante mucho tiempo, antes de ser oficializada debido a que estaba orlada de factores como la superchería, sugestión, charlatanismo, curanderismo, simulación, errores de interpretación, espiritismo desviado, ocultismo, religiones ocultas, etc. (p. 98).
Al referirse a la transmisión del pensamiento en forma experimental, Canavesio señala que no es fácil para el común de las personas, que sólo suelen advertirla en forma espontánea, aunque hay otras dotadas de esta cualidad, llamadas videntes, clarividentes, psicómetras, rabdomantes, médiums, etc, dando a conocer a continuación dos ejemplos protagonizados por Luck (Canavesio, 1948b):
El señor X le pregunta a Míster Luck: ¿Qué me dice de mis hijos? A lo que le contesta: Su hijo mayor es un gran matemático; hace números y más números en un pizarrón que hay en una sala de su casa; estudia ingeniería; tiene una facilidad estupenda para las matemáticas y es proverbial su trabajo diario en tal pizarrón. Datos estos completamente exactos. (p. 99)
Es interesante subrayar que Canavesio nombra a Eric Luck con su apodo de “Míster Luck”, como era conocido popularmente. El hecho de que no haga ninguna aclaración al respecto es prueba de su popularidad. Finalmente, el expositor comunica que “se estudiará a las personas que posean la facultad y que deseen concurrir al Instituto, sito en Bernardo de Irigoyen 244/248” (Canavesio, 1948b, p. 100). Esta es la actual sede del Ministerio de Salud de la Nación.

EL PERONISMO, LA PARAPSICOLOGÍA Y MÍSTER LUCK

El folklore popular gusta asociar al peronismo con actividades esotéricas,14 entre las que involucra erróneamente a la parapsicología; historiadores y ensayistas suelen mencionar esa relación como una “nota de color”, pero sin agregar las correspondientes fuentes que documenten el dato. Sirve de ejemplo el origen del interés de Perón por la parapsicología, mencionado por del Valle (1992):
Es muy probable que haya sido el doctor Baldassarre quien interesó vivamente a Juan Domingo Perón por el tema de la parapsicología, puesto que al llegar a Mendoza con destino al Centro de Instrucción de Montaña, el entonces Teniente Coronel en enero de 1941 se hospedó en casa del referido profesional iniciándose a partir de entonces un fluido diálogo entre ambos, amistad que se extendió hasta la muerte del intelectual mendocino. (p. 175)
Este dato es repetido ad infinitum sin siquiera citar la fuente, por otra parte tampoco documentada y en algunos casos agregándole impunemente otros detalles.15 De todas maneras, el interés del peronismo por la parapsicología queda demostrado al menos y sobre todo por el apoyo al Primer Congreso Argentino de Parapsicología o la creación del Gabinete de Parapsicología. También debemos mencionar la Resolución aprobada por la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, con amplia mayoría del peronismo, para incorporar la asignatura Parapsicología a los planes de enseñanza de la carrera de psicología, [Expte. 1035-D-1973 del 29 de agosto de 1973. Reunión No. 26, Diario de Sesiones, pp. 1997-1999] (Cámara de Diputados de la Nación, 1973) (cf. Parra & Gimeno, 2019).

Con respecto a las conductas personales, al mencionar la época inicial del peronismo (1946-1955) se asocia a Perón y a su primera esposa Eva Duarte (1919-1952) con videntes a quienes consultaban. Aunque sin documentación suficiente que lo avale, el médium español Hilario Fernández, conocido como “Hermano Lalo”, director de la Escuela Científica Basilio, institución espiritista a la que Perón había autorizado y apoyado para organizar un multitudinario evento espiritista en el estadio Luna Park en 1950 (Caimari, 2010; Gambini, 2016), para despecho de la Iglesia Católica.

La prensa lo entrevistaba a menudo como un vidente popular lo cual le valió cierta fama durante un par de décadas.
La prensa lo entrevistaba a menudo como un vidente popular lo cual le valió cierta fama durante un par de décadas.

Al respecto, la literatura parapsicológica aporta algunas luces. Un ejemplo es el yuyero y vidente Augusto Frin (1884-1971). Jorge Frin, su nieto y confidente asegura que (Gimeno, 2006):
Evita visitó en varias ocasiones el chalet de Villa Domínico, interesada vivamente en las videncias de Augusto. Y después, una vez enferma, recibió las visitas de Nélida [esposa de Augusto] a la quinta de San Vicente, donde le llevaba yerbas medicinales, a pesar de que el diagnóstico de Augusto ya le había quitado toda expectativa de curación. (p. 71)
También hay testimonios de Rosita de la Torre e Irma Maggi. De la Torre, médium de la Sociedad Espiritista Constancia, cuenta que una noche, fue invitada por un amigo y militar retirado para realizar algunas sesiones de lectura psíquica a través de la psicometría. En un momento, un caballero le entrega una tarjeta dentro de un sobre. Al tocarlo, ella “ve” a Perón y a su futuro inmediato. Luego supo que: “Ese señor que me había entregado el sobre era el edecán de Perón, que venía de la Casa de Gobierno; el sobre contenía una tarjeta firmada por Perón” (de la Torre, 1963, p. 57). Por su parte, otra vidente, Irma Maggi (Maggi, 1964) destaca que:
Sabía que se hacían reuniones espiritistas (entre otros la "señora" [Eva Perón] y sus allegados) pero no me interesaba; cuando un día vino una amiga mía y me dijo: Tengo un encargo importante. La ‘señora’ me dijo de invitarla para que con su fuerza espiritual refuerce más aún su cadena fluídica. Desea que usted entre en este círculo –y ante su respuesta evasiva, la amiga la animó–: ¿Pero no sabe que ella ofrece un buen sueldo mensual? (p. 47-48)
Sobre Eric Luck circulan mayor cantidad de anécdotas, aunque casi ninguna puede ser verificada más que por la credibilidad de quien la narra, incluyendo el probable agregado de elementos truculentos para rodearlas de un halo de comicidad y ligereza. Los medios de prensa no son una excepción. Por ejemplo, en un reciente programa de televisión16 en el que se presentaba una biografía de Ramón Carrillo, el nombre de Luck fue mencionado. Carola Gil, su conductora, relató lo siguiente:
Carrillo era muy cercano a un vidente muy consultado en la Ciudad de Buenos Aires en aquel momento, que se llamaba Eric Courtenay Luck… un clarividente muy, muy consultado no sólo en el ámbito anglo-argentino de Buenos Aires sino por los argentinos. Tan cercano que lo lleva a consultar a Perón y lo acerca a que haga sus videncias con el General. Lo consultaba por las mañanas. Y Evita un día decide levantarse temprano, se acerca a la oficina donde está Perón, lo encuentra a míster Luck y le dice: No vuelva más, porque la única que le lee el futuro al General soy yo. Nunca más se lo vio al señor Luck.
Una circunstancia similar ocurrió durante un programa de radio en el que su conductor, Jorge Lanata, se sorprendía de una anécdota narrada por su colega Magdalena Ruíz Guiñazú, cuando Luck le había predicho que su próximo hijo nacería un 22 de octubre, cosa que finalmente había sucedido. A continuación Lanata agregó, siempre en un tono jocoso:
Lo tenía en Olivos. Esas típicas cosas de Perón, le compró, le regaló una casa en Olivos, en los alrededores de la Quinta, para tenerlo cerca. Cuando a Perón lo sacan, el tipo se queda sin laburo y termina yendo casa por casa adivinando el futuro.17
Varios libros con tono escéptico, criticaron e incluso tergiversaron mucha información respecto a Luck, como los periodistas Jaime Cañas, Viviana Gorbato y el ensayista Juan José Sebreli. El único testimonio confiable proviene del ministro de Relaciones Exteriores Hipólito Jesús Paz (1917-2013), quien recuerda un episodio hostil entre Eva Duarte y Eric Luck.
Varios libros con tono escéptico, criticaron e incluso tergiversaron mucha información respecto a Luck, como los periodistas Jaime Cañas, Viviana Gorbato y el ensayista Juan José Sebreli. El único testimonio confiable proviene del ministro de Relaciones Exteriores Hipólito Jesús Paz (1917-2013), quien recuerda un episodio hostil entre Eva Duarte y Eric Luck.

En estos dos casos puede comprobarse la venalidad con que, casi sin excepción, se abordan las noticias relacionadas con Luck (y la parapsicología en general) en los medios de comunicación, desoyendo la recomendación de la cátedra periodística para cuestiones polémicas que exige que coincidan “al menos dos fuentes, independientes entre sí, a las que se aludirá siquiera sea vagamente” (Ruiz & Albertini, 2008, p. 25). Las declaraciones de Lanata son absolutamente falsas, mientras que las de Gil fueron obtenidas, aunque sin mencionar la fuente y luego de un leve maquillaje dramático, de Hipólito Jesús Paz (1917-2013), ministro de Relaciones Exteriores entre 1949 y 1951, en donde se asegura que Perón protegía y admiraba a Luck, pero que las consultas con él se habían interrumpido cuando Eva Duarte había decidido “que no vuelva más porque aquí la única que le lee el futuro al General soy yo” (Paz, 1999, p. 211).

En otro de los escasos testimonios escritos, llama la atención que el doctor Arturo Pimentel, colaborador directo de Carrillo, al mencionar la parapsicología, arriesgue: “En ese tema Carrillo tenía contactos también críticos con un amigo inglés de Perón. Se trataba de la persona conocida por ‘Mr.’ Lack, (sic) quien estuvo muchos años junto a Perón y le relataba vivencias de corte parapsicológico.” El error en la grafía no debe interpretarse como tipográfico, sino como prueba de que se está mencionando a una persona de la que ni siquiera conocía la correcta escritura de su apellido. Por su parte, otra periodista, Viviana Gorbato (1950-2005) no adiciona mucho al comentar: “En la década de los 50, un vidente, Mr. Luck, era frecuentado por los poderosos de diversos bandos políticos (aunque Perón fue el que le dio hasta un puesto oficial)” (Gorbato, 1996, p. 84), sin mencionar cuál era dicho puesto. El ensayista Juan José Sebreli, que prologa la obra de Gorbato, en uno de sus libros dice que: “Perón alentó variados esoterismos y ocultismos, mantuvo relaciones con el médium inglés Courtenay Luck y con el brasilero Menotti Carnicelli” (Sebreli, 2002, p. 342). Consultado al respecto solo pudo agregar que: “Es un personaje que no volví a estudiar ni encontré más datos de él”, cayendo en las generalidades de la ley con respecto a la legitimidad de las fuentes, a pesar de su prestigio como investigador.18 El periodista Jaime Cañas completa esta saga excéntrica al mencionar a Luck entre quienes trabajaron con José Fernández, pero agrega un nuevo elemento insólito al tratarlo como “famoso clarividente y espía británico” (Cañas, 1979, p. 24) sin agregar una sola palabra aclaratoria, a pesar de haber escrito antes un libro entero sobre espías… que ignora totalmente a Luck! (Cañas, 1970).


LA ÚLTIMA DÉCADA

Un acontecimiento político define el comienzo de la última etapa de la vida de Luck, quien falleció en noviembre de 1965. Se trata del golpe de estado de septiembre de 1955 que desaloja a Juan Perón del poder. No solo se destituyó a los poderes legislativo y ejecutivo sino que se interrumpió cualquier plan oficial que recordara al gobierno anterior, incluyendo al Gabinete de Parapsicología; hubo persecuciones a funcionarios y simpatizantes del peronismo que habían gobernado desde 1945. Para Luck, esta situación política significó no sólo perder su empleo en el Ministerio de Salud sino ver malogrado, quizás para siempre, el ambicioso proyecto de Ramón Carrillo para legitimar la parapsicología. Finalmente, si bien ofrecía sus servicios a todos los sectores sociales, es probable que haya sufrido algún tipo de censura o discriminación por parte de los más acérrimos opositores del peronismo.
Eric Luck junto a uno de sus nietos, pocos tiempo antes de su muerte. A poco de la caída del peronismo, abandonó progresivamente su interés por los temas psíquicos pero no dejó de recibir consultantes hasta el final de su vida.
Eric Luck junto a uno de sus nietos, pocos tiempo antes de su muerte. A poco de la caída del peronismo, abandonó progresivamente su interés por los temas psíquicos pero no dejó de recibir consultantes hasta el final de su vida.

Otro elemento que marcó de manera decisiva este período fue la muerte de Orlando Canavesio, ocurrida a raíz de un accidente automovilístico, el 15 de diciembre de 1957, cuando apenas tenía 41 años. Para entonces ya hacía quince años que se conocían; y si bien Luck colaboraba esporádicamente con otros investigadores y mantenía la atención a particulares, no caben dudas de que las mayores expectativas del psíquico estaban puestas en lo que pudiera hacer junto a Canavesio, al que admiraba por su enfoque estrictamente científico. No hay que olvidar que antes de llegar a Buenos Aires, Luck había estado en contacto en Londres con lo más destacado de la investigación psíquica, que lo hizo sincerarse en lo que es, hasta hoy, su único artículo publicado (Luck, 1928):
Recién llegado de un país donde están al día las experiencias en laboratorios y gabinetes de experimentación, en los que se obtienen continuamente y en forma rutinaria, los notables fenómenos de “voz directa”, “materialización”, “aportes”, “clarividencia”, “clariaudiencia”, “lucidez mental”, “psicometría”, he quedado, en realidad, sorprendido al notar que en esta vasta República no era posible hallar un centro donde se obtuvieran tales fenómenos, en beneficio de las mentalidades escépticas. (p. 565)
Buscando ese nivel de excelencia, había atravesado el espiritismo vernáculo a tal punto que muchos años después, al saludar a la fundación de la Asociación Médica de Metapsíquica Argentina, volvía a repetir aquellos conceptos reconociendo que: “Jamás dejó de sorprenderme el hecho de que un país moderno y en pleno desarrollo como la Argentina esté tan atrasado en los estudios de Metapsíquica que hoy día es un tema de primera importancia en el mundo científico” (Luck, 1947, p. 9). Ese panorama había cambiado rotundamente con la creación del Gabinete de Parapsicología y la aprobación de la tesis doctoral de Canavesio, pero a partir de la segunda mitad de los años cincuenta todo eso se desvanecía en el aire.

Por último, un tercer factor determinante fue su edad y su estado de salud. En 1955 ya tenía 62 años y una familia a la que amaba mucho más que el tiempo que le había brindado a raíz de sus múltiples actividades. En 1953 y 1960 habían nacido sus dos nietos y había decidido darles, junto a su esposa, un lugar de privilegio en su vida cotidiana. Karina Ward, su nieta menor, recuerda que todos los sábados esperaba ansiosa la visita de sus abuelos, que indefectiblemente llegaban con golosinas de regalo. También recuerda un repliegue de Eric hacia la actividad familiar. Además, la aparición de los primeros síntomas de un cáncer de piel lo deben haber hecho reflexionar sobre la necesidad de dejar en segundo plano las ocupaciones que tanto lo apasionaban.19

A pesar de este cambio que lo alejaba de los primeros planos de la notoriedad, José Fernández, quien a raíz de disputas internas en el Instituto Argentino de Parapsicología había decidido fundar el Colegio Argentino de Estudios Psíquicos, lo seguía mencionando en un lugar prominente (Fernández, 1959):
Debemos destacar que el Colegio Argentino de Estudios Psíquicos cuenta, en su Comisión de Experimentación, con un grupo de dotados parapsicológicos capaces de brindar pruebas convincentes (tanto por su calidad como por su alto porcentaje de aciertos) de todas las formas de “percepción extra-sensoria”. Entre ellos […] está el conocido clarividente inglés, Eric Courtenay Luck, que actuó como Jefe del Departamento de Parapsicología del Ministerio de Salud Pública, hace algunos años y que fue consultado por presidentes y destacados políticos argentinos. (p. 178)
Por último, se señala un testimonio de particular valor, que ubica a Luck en sus últimos años. Fue proporcionado por el periodista, escritor y profesor universitario Albino Gómez, quien además fue embajador y asesor personal del presidente Arturo Frondizi entre 1958 y 1962. Recuerda a Luck como un hombre alto, robusto, de rostro bien colorado, vivaz, vital, seguro, cordial y veraz; le daba a cada consultante un nombre de código, porque no le interesaba la identidad de sus consultantes. Recuerda que la fecha del encuentro fue muy especial:
Fue en un turno que había tomado con treinta días de anticipación. Él no me conocía para nada. Nos encontramos en un departamento neutral, donde yo no vivía. Era de un amigo. Ocurrió que ese día, 29 de marzo de 1962, Frondizi había sido destituido y llevado preso a Martín García. Eso se dio a las siete de la mañana. Yo había estado trabajando con Frondizi los dos últimos años hasta ese momento. Por las mañanas en la Quinta Presidencial de Olivos y por la tarde en la Casa de Gobierno. Era un funcionario del Servicio Exterior adscripto a presidencia. Mi encuentro con Mr. Luck tuvo lugar ese día a las once de la mañana. Lo primero que me dijo fue: Usted acaba de perder contacto con un hombre que era muy importante en su vida diaria… luego me anunció un golpe de estado para más adelante de corte franquista (fue el golpe de estado de Juan Carlos Onganía, en 1966) y acertó muchas cosas más... lo vi tiempo después y también estuvo acertado.20

CONSIDERACIONES FINALES

Repasando el objetivo de este artículo, se considera haber aportado información calificada sobre Luck, por primera vez en varias décadas y fue posible realizar una mirada crítica sobre informaciones controvertidas. Sin embargo, queda sin solución el problema de quienes combinan deliberadamente ficción con realidad, una de las herramientas preferidas de los novelistas para hacer más creíbles sus relatos. En 2002 se publicó una narración titulada “El vidente Mr. Luck y una pequeña historia”. Luego del preámbulo imprescindible, comienza el párrafo diciendo: “El hecho cierto es que vaya a saberse porqué rara coincidencia…”, para explicar un encuentro casual entre Lucho, de 18 años, y Luck, en una librería de la calle Riobamba. Si bien no se conocían, Luck se acercó al muchacho y entre otras frases circunstanciales le pronosticó que festejaría sus cumpleaños número cincuenta (Gómez, 2002):
En los distinguidísimos salones de un club finisecular, de altos techos, barrocas arañas, pesadas cortinas, mullidas alfombras, sillones de cuero, olorosas boiseries con nostalgias de bosques europeos, mesas de juego, bibliotecas, escaleras de mármol, bustos... (p. 128)
Para terminar asegurando que, treinta y dos años después, si bien parecía imposible por la ubicación social del protagonista, la premonición se había cumplido al pie de la letra. Consultado al respecto, Gómez confesó candorosamente que se trataba de una ficción, aunque había conocido en persona a Luck, dando fe sin embargo que podía realizar proezas similares en la realidad. Luego relató el encuentro de 1962 antes narrado. Este tipo de licencias literarias contaminan el trabajo arduo del historiador, debiendo estar siempre dispuesto a separar la paja del trigo, alertando sobre el valor relativo de los testimonios. Y sobre todo someten la fenomenología a un pernicioso efecto tijera: por un lado, escépticos como Mario Bunge aprovechan para asegurar que todas las declaraciones de Gómez son falsas, mientras que el público en general coincidirá con Bunge, el filósofo de la ciencia, pero desde las antípodas: creyendo a pie juntillas todas las historias.21

Una pregunta clave aquí es: ¿por qué no se publicaron experimentos rigurosos con Luck, teniendo que limitar la indagación a anécdotas. Es necesario dejar claro que en Argentina son muy pocos los psíquicos evaluados con la severidad del protocolo experimental. Los que han llegado a la última etapa de la publicación conforman una lista breve, que poco podrá engrosarse relajando el criterio de selección.22 El destinatario de la interpelación es Orlando Canavesio, quien más trabajó con Luck. En su descargo debe tenerse en cuenta su corta vida, sus múltiples actividades en el IPA y una escasa tendencia a publicar. Aunque anticipó un libro en los preliminares de su extenso artículo sobre Luck (Canavesio, 1948a), al indicar que:
Largo sería e incompatible como trabajo de revista, pero por supuesto interesante –ya que tal historia merece un libro– realizar un estudio extenso y detallado –esto es una síntesis– de carácter biológico y médico: psicología, test, exámenes clínicos, neurológicos, de laboratorios, registros gráficos, etc. (p. 13)
Este ambicioso proyecto nunca vio la luz, a pesar de que se anunciara que: “Es de esperar que se realizará por partes, que serán dadas a conocer en esta misma revista” (Canavesio, 1948a, p. 13).

La pregunta final es ¿qué haríamos hoy con Luck? Si bien las palabras de Alvarado al inicio de este artículo son estimulantes augurando que “hoy en día podríamos hacer estudios mucho más avanzados, ya que tenemos una instrumentación psicofisiológica que no existía en aquellos años” (Alvarado, 2020), la respuesta sería optimista solo si la parapsicología estuviera aceptada e integrada a otras ramas de la ciencia. Este escenario está igual o más lejos de conseguirse que en vida de Canavesio. Para graficar esta situación, solo mencionaré un ejemplo reciente: en 2014 y 2015 se organizó en el Instituto de Psicología Paranormal de Buenos Aires un laboratorio para estudiar a un sujeto con presumibles capacidades PK, obteniendo una buena cantidad de datos auspiciosos.23 Sin embargo, hasta el día de hoy ha sido imposible conseguir la cooperación de un neurólogo dispuesto a analizar estos registros. A pesar de todo, los esfuerzos de los parapsicólogos tendrán que seguir persistiendo en la búsqueda de sujetos como Luck, ya que es imposible que hayan dejado de nacer en unas pocas décadas, además de insistir con los experimentos con personas comunes (dos lados de la misma moneda), los trabajos de campo y las investigaciones teóricas.

AGRADECIMIENTOS

A Karina Ward, por el material fotográfico de su abuelo Eric C. Luck y su tiempo por la entrevista otorgada. A Alejandro Parra, por leer el borrador y por colaborar activamente en la búsqueda de documentación y bibliografía en los archivos del IPP.

NOTAS

1. Ver la videoconferencia titulada “La Investigación Psíquica y la Psicología: La Importancia de la Perspectiva Histórica” en https://www.usp.br/interpsi/?p=1002

2. Arnaldo Ravscovsky (1907-1995) fue miembro fundador de la Asociación de Endocrinología Argentina y la Asociación Psicoanalítica Argentina y además editor de la Revista de Psicoanálisis, ver su videoconferencia (no publicada) La percepción interna y la percepción externa presentada en el Sexto Congreso Argentino de Parapsicología en 1986.

3. Parte de su biografía fue extraída de Canavesio (1948a).

4. Ver Boletín Oficial de la República Argentina, 1910, p. 571.

5. Jewish Genealogy in Argentina. Recuperado de https://www.hebrewsurnames.com/LUCK.

6. Consultado en Biblioteca del Museo de las Telecomunicaciones.

7. Curiosamente, la confirmación de esta afirmación proviene del mismo autor, a pesar de sus juicios agoreros al respecto. Ver también Bunge, M. (1991). Las creencias y las descreencias de un escéptico, E-Boletín Psi, 2, en http://www.alipsi.com.ar/wp-content/uploads/E-BOLETIN_PSI_Vol.15_No2_Mayo_2020.html#tit3

8. Se refiere al golpe de Estado del 6 de setiembre de 1930, ejecutado por un grupo de militares encabezado por el teniente general José Félix Uriburu, que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen.

9. La llamada Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, se libró desde el 9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935.

10. [Noticias], (1949). Revista Médica de Metapsíquica, 2(2-3), p.172; Estatutos del Instituto de Psicopatología Aplicada (1948). Revista Médica de Metapsíquica, 2, 8-12.

11. Resolución 6180/48 de la Secretaría de Salud Pública de la Nación. Creación del Instituto de Psicopatología aplicada. Archivos de la Secretaría de Salud Pública de la Nación, Vol.3, n° 15, feb. 1948, pp.84-87.

12. En el caso del IPA, a partir del 10 de diciembre de 1956, quedó subsumido en la Dirección de Salud Mental, perdiendo su actividad el Gabinete de Parapsicología; en febrero de 1959, por Resolución del Consejo Nacional de Salud Mental, el viejo Instituto pasó a denominarse Instituto de Psicopatología de la Capital Federal (Res.1014/59) y finalmente el 27 de junio de 1967, el establecimiento adoptaba la actual denominación de Centro de Salud Mental Dr. Arturo Ameghino (exp. n° 5345/67), trasladándose desde su dirección original a la actual sede de la calle Córdoba 3120 (Falcone, 2014, p. 37).

13. El programa se titulaba Cultura y Política Sanitaria emitido por L.R.A. Radio del Estado, el día 8 de diciembre de 1948.

14. Sin duda que el caso más conocido haya sido el del ex ministro de Desarrollo Social, José López Rega (1916-1989), miembro de la logia ANAEL, aún hoy reconocido por su seudónimo de “el brujo”, quien oficiaba como consultor espiritual de María Estela Martínez, última esposa de Perón, y autor de un tratado de astrología (cf. López Rega, 1962).

15. Por ejemplo que el abogado Pedro Baldassarre, “a su vez era parapsicólogo” (Anónimo, 2019), o “mentalista” (Scabuzzo, 2019), elementos que sazonan el relato pero confunden al lector honesto.

16. Odisea Argentina emitido por la señal LN+ del 18 de mayo de 2020. La anécdota no se trató en el espacio central del programa sino en una columna breve titulada “Espacio Whisky” en el que se abandona la rigidez de la coyuntura para relajarse con historias amenas, mientras se bebe un vaso de whisky.

17. Lanata sin Filtro emitido el día 25 de febrero de 2014 por Radio Mitre.

18. Comunicación personal de Juan José Sebreli a Juan Gimeno, 13 de mayo de 2020.

19. Comunicación personal de Karina Ward a Juan Gimeno, 24 de abril de 2020.

20. Comunicación personal de Albino Gómez a Juan Gimeno, 1 de junio de 2008.

21. En relación a las fuentes confiables, es necesario reconocer la lamentable desaparición de los archivos de siete años de trabajo en el Gabinete de Parapsicología. Si bien las posibilidades de que sean recuperados es baja, se trata de una tarea promisoria para el futuro.

22. Se trata de José Baldomero Muratti mediante ESP con dibujos (Musso & Granero, 1973), Ronald Warburton adivinando cartas Zener (Anónimo, 1957b) y las lecturas psíquicas sobre objetivo humano de María Amanda Ravagnán (Fernández, 1941).

23. El más promisorio fue un electroencefalograma administrado durante la supuesta producción de actividad psicokinética con evidentes anomalías en sus curvas de tensión. Se realizaron experiencias confirmatorias de movimientos anómalos, que fueron registrados a través de variados dispositivos (cf. Gimeno y Burgo, 2017).


REFERENCIAS

[Anónimo, 1954]. Algo más sobre el primer congreso argentino de parapsicología. Constancia, 2869, 183-184.

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* Juan Gimeno es profesor especializado en educación de adultos e investigador en parapsicología. Se ocupa del área de Investigación Histórica del Instituto de Psicología Paranormal de Buenos Aires. Ha escrito artículos en Cuadernos de Parapsicología, Comunicaciones de Parapsicología, Revista Argentina de Psicología Paranormal, Journal of the Society of Psychical Research, Journal of Scientific Exploration, entre otras. Sus áreas de interés son la historia de la parapsicología y los efectos físicos de la mediumnidad. En co-autoría con J.M. Corbetta y F. Savall, escribió Cuando Hablan los Espíritus: Historias del movimiento kardeciano en la Argentina (Dunken, 2010) y El buscador de maravillas: Tras los pasos de clarividentes, psíquicos, curanderos (y farsantes) de la Argentina reciente (2014).


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      Ensayo I

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Jack Hunter
discarnates@googlemail.com


UN COMPROMISO CON LO ANÓMALO: REFLEXIONES DESDE LA ANTROPOLOGÍA DE LO PARANORMAL*

Jack Hunter**


Durante los últimos años, he estado involucrado activamente en tratar de iniciar un diálogo entre la parapsicología y mi propia disciplina: la antropología. De hecho, existe un linaje, largo y distinguido, en la relación entre la antropología con lo paranormal como una faceta de la experiencia humana que se remonta a los fundadores de la disciplina en el siglo XIX, aunque los libros de texto clásicos de antropología pueden no dar ninguna pista de esto. Sir E.B. Tylor (1832-1917), por ejemplo, famoso por su teoría explicativa del animismo (la creencia en seres espirituales como la expresión más básica de la religión), ha investigado algunos de los principales médiums de su época. Sin embargo, a pesar de su claro interés por el espiritismo, Tylor nunca publicó relatos de sus experiencias, por ejemplo sesiones con el reverendo Stainton Moses (1839-1892), D.D. Home (1833-1896) y Kate Fox (1837-1892). Las experiencias de Tylor solo salieron a la luz tras las investigaciones del historiador de la antropología George W. Stocking (1928-2013). En sus diarios privados, según descubrió Stocking, Tylor admitió su desconcierto por cosas extrañas que había visto con estos médiums y llegó a la sorprendente conclusión de que existe un caso “prima facie” de las habilidades de ciertos médiums, y que puede haber una fuerza psíquica que cause golpes, movimientos, levitaciones, etc. (Stocking, 1971, pp. 92-100).

Es interesante especular sobre por qué Tylor decidió no hacer públicas sus sospechas, y esto podría encontrarse en su propia teoría sobre el origen del animismo. Para Tylor, la creencia en los espíritus surgió de una malinterpretación y, en particular, de confundir los sueños con la realidad. Según Tylor, que operaba dentro de un marco ampliamente evolucionista, las personas llamadas “primitivas” crearon la noción de espíritus al no comprender que las personas que encontraban en sus sueños no eran reales, y de este malentendido llegaron a inferir la existencia de una parte no física del ser humano que podía abandonar el cuerpo físico en determinadas condiciones, como el trance (Tylor, 1930, p. 87). La creencia en los espíritus, entonces, representaba lo que Tylor llamó una supervivencia, algo parecido al fósil de una forma de pensar obsoleta, reemplazada por modos racionales y científicos de entender el mundo. Tylor era un erudito victoriano moderno, racional, pero él también había tenido experiencias inusuales en presencia de médiums espiritistas, experiencias para las que no pudo encontrar una explicación racional. Podríamos sugerir, por lo tanto, que la renuencia de Tylor a publicar sus propias experiencias paranormales se debió, al menos en parte, al hecho de que hacerlo sería admitir que incluso los miembros más distinguidos de las sociedades europeas modernas también podían tener problemas con lo paranormal. Esto habría sido un desafío directo al paradigma socio-evolucionista imperante de la época. También es probable que a Tylor le preocupara que admitir la posibilidad de una fuerza psíquica pudiera ser perjudicial para el emergente campo de la antropología como disciplina científica.

Sir E.B. Tylor (1832-1917) investigó algunos de médiums de su época. A pesar de su claro interés por el espiritismo, Tylor nunca publicó sus observaciones. Según Stocking, su biógrafo (der.), Tylor admitió su desconcierto por golpes, movimientos, levitaciones, etc. que había visto con algunos médiums y de que puede haber una fuerza psíquica.
Sir E.B. Tylor (1832-1917) investigó algunos de médiums de su época. A pesar de su claro interés por el espiritismo, Tylor nunca publicó sus observaciones. Según Stocking, su biógrafo (der.), Tylor admitió su desconcierto por golpes, movimientos, levitaciones, etc. que había visto con algunos médiums y de que puede haber una fuerza psíquica.

El ejemplo de Tylor sirve para ilustrar dos aspectos clave en la discusión sobre lo paranormal. En primer lugar, destaca el hecho de que las creencias sobrenaturales y las experiencias paranormales no se limitan a las culturas primitivas ni a las sociedades no occidentales. De hecho, son sorprendentemente comunes en las sociedades euroamericanas postindustriales modernas (Castro, Burrows & Wooffitt, 2014). En segundo lugar, ilustra el problema que la academia euroamericana (tal vez incluso la cultura euroamericana en su conjunto) tiene con lo llamado paranormal: es un tabú y no debe ser discutido ni tomado en serio. Este es un problema con el que la antropología ha tenido que lidiar durante mucho tiempo, especialmente cuando los antropólogos se enfrentan a los sistemas de creencias y afirmaciones extraordinarias de sus agentes de la investigación de campo. El enfoque estándar, siguiendo el ejemplo de E.E. Evans-Pritchard (1902-1973), se ha convertido desde entonces en una especie de corchete ontológico. En su libro Theories of Primitive Religion (1965), Evans-Pritchard escribe: “Según tengo entendido, no hay posibilidad de saber si los seres espirituales de las religiones primitivas o de cualquier otra, tienen o no existencia, y dado que ese es el caso [el antropólogo] no puede tomar en consideración esa cuestión.” (Evans-Pritchard, 1965, p. 17)

Este tipo de enfoque ha sido inmensamente práctico para la antropología, permitiéndole documentar y describir una amplia franja de las culturas del mundo y los sistemas de creencia religiosos, mágicos y chamánicos, sin necesidad de entrar en debates sobre el status de realidad de los objetos de tales creencias –esta pregunta simplemente está entre corchetes. Sin embargo, las cosas se vuelven un poco menos claras cuando los propios antropólogos comienzan a tener experiencias que parecen respaldar los sistemas de creencias de sus informantes. ¿Cómo deben entenderse esas experiencias e incluirse en los textos etnográficos? El propio Evans-Pritchard tuvo una experiencia mientras realizaba un trabajo de campo entre los azande de Sudán. Una noche, mientras salía a caminar, el antropólogo observó una luz misteriosa que flotaba cerca de su cabaña, aparentemente en camino hacia un pueblo cercano. Cuando les contó a sus informantes sobre la experiencia al día siguiente, inmediatamente identificaron la luz como “una forma de brujería que llegó” bajo la forma de un hechizo asesino y cuando un individuo en la aldea vecina murió aquella noche, confirmó aún más la interpretación de los azande. A pesar de ello, sin embargo, Evans-Pritchard hace de este episodio una broma en su monografía sobre las creencias en la brujería azande, sugiriendo que probablemente era un puñado de hierba prendida fuego por alguien cuando iba a defecar (Evans-Pritchard, 1976, p. 11). Aunque claramente se asemeja el enfoque de Tylor sobre lo paranormal, Evans-Pritchard se muestra todavía algo incómodo al admitir la posible realidad de lo paranormal.

Un análisis del campo de la antropología transpersonal y la antropología de la conciencia excede las limitaciones de este breve artículo, pero basta decir en este momento que pasarían otros cuarenta años más o menos antes de que los antropólogos finalmente comenzaran a prestar atención a sus propias experiencias anómalas en el campo como dato de investigación potencialmente valioso, sin intentar reducir la complejidad de la experiencia.1 En la década del setenta, se llevaron a cabo dos conferencias específicamente relacionadas con las implicaciones de la investigación parapsicológica para la antropología en las ciudades de México y Londres, lo que resultó en dos publicaciones pioneras (Angoff & Barth, 1974; Long, 1977). Fueron estas conferencias las que finalmente allanaron el camino para el surgimiento de la Sociedad para la Antropología de la Conciencia, que todavía está activa hoy y tiene por objetivo investigar fenómenos psíquicos, reencarnación, experiencias cercanas a la muerte, comunicación mediúmnica, adivinación, entre otras cosas (http://www.sacaaa.org/).

Una de las principales luces de la antropología de la conciencia durante los últimos 20 años ha sido Edith Turner, cuya experiencia durante la ceremonia de curación ihamba de los Ndembu en Zambia fue un catalizador importante para su trabajo sobre los aspectos experienciales de la curación ritual (Turner, 1993). En la cima del ritual, Turner presenció la extracción de una mancha de la espalda de un paciente, similar a un plasma, que describe como “una gran mancha gris de unos quince centímetros de ancho, una cosa opaca de color gris oscuro emergiendo como una esfera. Estaba asombrado, encantado. Todavía me causa gracia haberlo visto, el ihamba, ¡era enorme!” (Turner, 1998, p. 149). Fue esta observación, entre otras experiencias, lo que llevó a Turner a concluir que los antropólogos deberían aprender a ver como ve el nativo para comprender el ritual y, al hacerlo, deben:
[…] confiar en las vivencias de espíritus como aspectos verídicos del mundo, de la vida de los pueblos con los que trabajamos; que atendamos fielmente nuestras propias experiencias para juzgar su veracidad; que no estamos reduciendo los fenómenos de los espíritus u otros seres extraordinarios a algo más abstracto y distante en su significado; y que aceptamos el hecho de que los espíritus son ontológicamente reales para aquellos a quienes estudiamos. (Turner, 2010, p. 224)
El enfoque de Turner ha sido particularmente influyente en la antropología de la conciencia y la antropología de la religión en los últimos años, quizás de forma más notable en el estudio de Fiona Bowie, cuya metodología de “compromiso cognitivo empático” podría entenderse como un medio para aprender a “ver lo que el nativo ve” para llegar al núcleo experiencial subyacente de las creencias y prácticas religiosas, espirituales y paranormales. Bowie explica cómo el compromiso cognitivo empático requiere que el etnógrafo “adopte las categorías de sus informantes y use este conocimiento para interpretar el mundo por medio de esas categorías como un esfuerzo de voluntad e imaginación. El método requiere un compromiso activo con otra forma de pensar, ver y vivir.” (Bowie, 2012, pp. 105-106).

En su libro Theories of Primitive Religion (1965), Evans-Pritchard observó “una luz misteriosa que flotaba cerca de su cabaña” significando la llegada de la muerte. Cuando un individuo en la aldea vecina efectivamente murió durante aquella noche, confirmó la interpretación de los azande. Evans-Pritchard menospreció el episodio, y se mostró más escéptico a admitir la posible realidad de lo paranormal.
En su libro Theories of Primitive Religion (1965), Evans-Pritchard observó “una luz misteriosa que flotaba cerca de su cabaña” significando la llegada de la muerte. Cuando un individuo en la aldea vecina efectivamente murió durante aquella noche, confirmó la interpretación de los azande. Evans-Pritchard menospreció el episodio, y se mostró más escéptico a admitir la posible realidad de lo paranormal.

El caso de E.B. Tylor, así como el linaje más amplio de la antropología y lo paranormal desde sus inicios a mediados del siglo XIX, revela una historia similar a la descrita por Sommer en su artículo “¿Le temes a la oscuridad?”, una fascinación contradictoria por lo anómalo, lo paranormal y lo oculto en el desarrollo de la ciencia moderna, junto con un deseo casi dogmático de desencantar a la academia euroamericana y de librarla de cualquier atisbo de magia. Estos mismos tabúes todavía están en acción hoy día, lo que en última instancia da como resultado un miedo cultural a lo anómalo y una asociación (y reducción) automática de la experiencia anómala a la patología. Los ejemplos de la antropología pueden mostrar que este marco cultural particular no es el único disponible para comprender y trabajar con experiencias anómalas, y puede resultar útil para psicoterapeutas frente a pacientes que tienen de experiencias anómalas.

La experiencia de E.B. Tylor, y su falta de voluntad para hablar de ello en sus artículos, también se hace eco en el artículo de Roxburgh y Evenden (2016) donde vemos que aquellos que tienen experiencias anómalas a menudo sienten que no pueden hablar de ellas por miedo a ser etiquetados con un trastorno mental. Afortunadamente, las cosas han cambiado desde la época de Tylor, y (algunos) antropólogos ahora se sienten cómodos reconociendo sus propias experiencias anómalas durante su trabajo de campo, dispuestos a explorar sus implicaciones para la escritura etnográfica y la formación de teorías. Lo mismo podría decirse también de la psicoterapia y los psicoterapeutas.

La asociación entre lo paranormal y el proceso psicoterapéutico tiene perfecto sentido. La ceremonia de curación chamánica es un ritual que tiene lugar en un espacio liminal separado del mundo exterior.
La asociación entre lo paranormal y el proceso psicoterapéutico tiene perfecto sentido. La ceremonia de curación chamánica es un ritual que tiene lugar en un espacio liminal separado del mundo exterior.


George Hansen sugiere que las manifestaciones paranormales son, por su propia naturaleza, eventos que están fundamentalmente vinculados a la desestructuración, el cambio, la transición, el desorden, la marginalidad, lo efímero, la fluidez, la ambigüedad y la difuminación de las fronteras.
George Hansen sugiere que las manifestaciones paranormales son, por su propia naturaleza, eventos que están fundamentalmente vinculados a la desestructuración, el cambio, la transición, el desorden, la marginalidad, lo efímero, la fluidez, la ambigüedad y la difuminación de las fronteras.

La obra de Goulet y Young (1994) también es un testimonio de este cambio gradual en la antropología, quienes también sugieren un desglose de la distinción asumida entre el observador y lo observado. Ya no se puede pensar en el antropólogo (también quizá el psicoterapeuta) como algo separado del sistema que están investigando: también son participantes y sus experiencias importan. Quizás las experiencias anómalas que se encuentran tanto entre los antropólogos como los psicoterapeutas pueden revelar conocimientos sobre el mundo de la vida de los informantes y los clientes del trabajo de campo, respectivamente. A modo de ejemplo, las percepciones de Jokic (2008) sobre la cosmología yanomamo reveladas a través de su participación en ceremonias chamánicas que involucran al tabaco psicoactivo Yopo.

Cameron (2016) también relaciona todo esto en dos frentes distintos. En primer lugar, la conclusión de que este “juicio suspendido” (corchete fenomenológico) representa el medio más fructífero por el cual los psicoterapeutas pueden acomodar las experiencias anómalas de sus clientes parece estar en línea con el enfoque de Evans-Pritchard de optar por no considerar cuestiones ontológicas, que también es el enfoque convencional en disciplinas como la antropología y los estudios religiosos.2 En segundo lugar, la propia experiencia anómala del autor de parecido a un “caramelo de gominola alargada (y serpenteante), translúcida, pero tabién revestida con una cáscara ligeramente opaca” concuerda bastante bien con la experiencia de Edith Turner de la ceremonia de Ihamba. Esta convergencia señala la centralidad de las experiencias anómalas en el entorno terapéutico (después de todo, la experiencia de Turner también fue en el contexto de un ritual de curación) y, como sugiere Cameron, puede indicar la necesidad de que los psicoterapeutas sean conscientes de la investigación que se ha llevado a cabo sobre experiencias anómalas como parte de su formación. Esto también podría incluir una descripción general de la investigación etnográfica y transcultural sobre experiencias anómalas y su papel en las formas tradicionales de curación chamánica (McClenon, 2001).

Kimbles (2014) sostiene que el concepto de “Narrativa fantasma”, opera en lo que Victor Turner ha definido como un espacio liminal, del que podríamos hablar aquí como un lugar entre la narrativa cultural aceptada. La noción de Turner de lo liminal, derivada de la investigación anterior de Arnold Van Gennep (1873-1957) sobre la estructura de los rituales, específicamente en el contexto de los ritos de paso, se ha convertido en los últimos años en el foco central de la antropología de lo paranormal. Este énfasis ha surgido en gran parte del trabajo del parapsicólogo George Hansen, cuyo libro pionero The Trickster and the Paranormal (2001) sugiere que las manifestaciones paranormales son, por su propia naturaleza, eventos liminales. Hansen explica el tema central de su libro, psi, lo paranormal y lo sobrenatural están fundamentalmente vinculados a la desestructuración, el cambio, la transición, el desorden, la marginalidad, lo efímero, la fluidez, la ambigüedad y la difuminación de las fronteras (Hansen, 2001).

Desde esta perspectiva, la asociación entre lo paranormal y el proceso psicoterapéutico tiene perfecto sentido. El proceso psicoterapéutico, como la ceremonia de curación chamánica, es un ritual que tiene lugar en un espacio liminal separado del mundo exterior. También está claro cómo, desde esta perspectiva, pueden surgir experiencias anómalas en individuos cuya rutina ha sido “desestructurada”, que están en “transición” o que se sienten “marginados”. El encuentro psicoterapéutico, como el ritual chamánico, puede ayudar a recuperar orden para el paciente, ayudarle a dar sentido a sus experiencias anómalas y, finalmente, reintegrarse en la sociedad como parte de la estructura ritual.

Para concluir, este artículo es una contribución al creciente compromiso académico con lo anómalo, y espero que algunas de las convergencias que he descrito, por prematuras que puedan ser, puedan mostrar algunas direcciones interesantes para futuras investigaciones. Estoy seguro que los antropólogos interesados en lo paranormal pueden aprender mucho de las experiencias de los psicoterapeutas y sus clientes, y estoy seguro que la literatura antropológica, particularmente en el contexto de la antropología de la conciencia, la antropología transpersonal y paraantropología: contiene herramientas valiosas para ayudar a los psicoterapeutas a comprender mejor las experiencias anómalas en su propia práctica clínica.



NOTAS

1. Respecto a descripciones históricas útiles del desarrollo de la antropología transpersonal, la antropología de la conciencia y la para-antropología, ver Schroll (2005), Luke (2010), Laughlin (2012) y Hunter (2012, 2015a).

2. Propongo una inversión a la suspensión de juicio. Yo prefiero una “inundación ontológica”, como un potencial enfoque alternativo para lo paranormal. En lugar de poner entre paréntesis las cuestiones ontológicas, abrimos las “compuertas” ontológicas para contemplar una amplia gama de posibilidades. En esencia, este enfoque desestabiliza la certeza ontológica y abre nuevas vías de investigación que el enfoque entre corchetes mantiene cerradas (Hunter, 2015b). Ver también el artículo de Northcote (2004) sobre las limitaciones de poner entre corchetes en la investigación de afirmaciones sobrenaturales.


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** Jack Hunter es antropólogo y candidato a doctorado en el Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol. Actualmente es profesor invitado en el Departamento de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad de Chester. Su investigación esta basada en un estudio etnográfico del trance contemporáneo y la mediumnidad física en Bristol, centrándose en temas de personalidad, estados alterados de conciencia y experiencia anómala. En 2010, fundó la revista on-line Paranthropology (www.paranthropology.co.uk). Es autor y editor de varios libros que exploran las intersecciones de la antropología, la parapsicología y los estudios religiosos.



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      Ensayo II

Stanley Krippner
Stanley Krippner
sckrippner@gmail.com


EL “PROYECTO ALFA” DE JAMES RANDI: REFLEXIONES CUARENTA AÑOS DESPUÉS

Stanley Krippner*


PRESENTACIÓN

El pasado 20 de Octubre falleció James (The Amazing) Randi (pseudónimo de Randall James Hamilton Zwinge, 1928-2020), un mago de escenario, ilusionista, escritor nativo de Canadá pero radicado en los Estados Unidos, conocido por desenmascarar fraudes relacionados con el doblaje paranormal de metales, curanderos y otras “pseudociencias.” A modo de homenaje pero también de “justo balance” se puede encontrar abundantes artículos periodísticos (más recientemente entradas en la web) acerca del así llamado “Proyecto Alpha” –una intervención diseñada y ejecutada por el mago Randi y sus aliados– basado en el Laboratorio McDonnell de Investigación Psíquica (McDonnell Laboratory for Psychical Research o “MacLab”) en la Universidad de Washington, St. Louis, Missouri.1

Originalmente conceptualizado como libro por Michael Thalbourne, un parapsicólogo australiano, que murió en 2010 antes de poder terminar la tarea, el director del Laboratorio, Peter Phillips, reunió sus escritos y produjo un archivo para el sitio web del Australian Institute of Parapsychological Research [http://www.aiprinc.org/the-project-alpha-papers]. Todos los artículos fueron escritos y publicados en la década del ochenta, a excepción de uno que se retrasó hasta 1995. Esta revisión no describirá todos los contenidos, pero se centrará en algunos aspectos destacados, especialmente aquellos de los que tengo conocimiento de primera mano. Por afecto a Thalbourne y por respeto a su compromiso por la parapsicología, el profesor Phillips reunió estos artículos porque estaba preocupado por el hecho de que muchas personas pudieran tener una idea muy exagerada de lo que realmente logró el Proyecto Alfa. Este archivo presenta todos los puntos de vista, desde el más crítico hasta el más comprensivo, para que un lector atento pueda tomar una decisión sobre el significado del engaño de Randi.


INTRODUCCIÓN

En la década de los setenta, Uri Geller un presunto psíquico de fama mundial, atrajo la atención de algunos parapsicólogos, especialmente por su aparente habilidad de doblar metales en forma paranormal. El profesor Phillips estaba interesado en este efecto y Randi vio su oportunidad. Envió a dos jóvenes al Mac Lab, Mike Edwards y Steve Shaw, supuestos dobladores de metales (pero en realidad eran magos), que utilizaron trucos sencillos, como misdirection, para que pudieran simular una habilidad psíquica genuina. Por supuesto, ni Edwards ni Shaw le dijeron al personal de Mac Lab que estaban trabajando con Randi, quien sospechaba que no serían capaces de detectar el fraude por sí mismos. Randi también dudaba de que el personal de MacLab aceptara su consejo, el cual ofreció libremente. De hecho, los investigadores al principio fueron engañados, pero siguieron el consejo de Randi en el verano de 1981. Bajo la dirección de Thalbourne, el personal de MacLab llevó a cabo una serie de experimentos sin fraude, pero no vio efectos psíquicos y entonces cesó su investigación con estos sujetos en 1982. Randi reveló su plan como un evento mediático importante en enero de 1983, afirmando que era un experimento científico para probar la impericia del MacLab para hacer frente a los ardides de los magos.

Sus cómplices, Steve Shaw y Michael Edwards (también conocidos como “The Alpha Boys”) simularon efectos psíquicos mediante engaños en este laboratorio, sospechando que el personal no podría detectar fraudes sin la ayuda de un prestidigitador experto. En palabras de Phillips, “El personal del laboratorio fue engañado al inicio, pero luego siguió el consejo de Randi... y pasaron a hacer experimentos libres de fraude. Sin embargo, esta afirmación está en total desacuerdo con las versiones en los medios de prensa que afirmaban que un par de magos neófitos habían engañado a científicos expertos. En su obra, Phillips intenta dejar las cosas claras, especialmente a raíz de la película An Honest Liar de 2014 en la que el Proyecto Alfa ocupa un lugar destacado. Pero Phillips no fue invitado a aparecer en el documental. Storm dice que Randi ofreció consejos, asumiendo que el equipo del MacLab no los aceptaría. Pero los investigadores, de hecho, engañados al principio siguieron luego el consejo de Randi en el verano de 1981. Bajo la dirección de Thalbourne, el personal de MacLab realizó experimentos pero no vio efectos psíquicos y cesó su investigación en 1982. Phillips dice que Thalbourne “nunca fue engañado” y diseñó el sitio web porque sintió que su reputación científica había sido injustamente dañada.


ANTECEDENTES DEL “MACLAB”

James S. McDonnell, fundador de una compañía de aviones en St. Louis que luego fue adquirida por la compañía Boeing, fundó un centro de investigación parapsicológica en la Universidad de Washington, donde sus esfuerzos encontraron una gran oposición. McDonnell buscó el consejo de varios parapsicólogos, incluyéndome. De hecho, me llevó en avión a St. Louis, donde me trasladaron en su jet privado para una cena y un seminario con varios de sus colegas. Mi consejo fue que el futuro “MacLab” focalizara un aspecto de la parapsicología y que lo hiciera con cierta profundidad. No mencioné la macropsicoquinesis (PK) (es decir, los movimientos anómalos de objetos de gran tamaño), pero esta fue la elección final.

En la década de los setenta, Uri Geller, un presunto psíquico de fama mundial, atrajo la atención de algunos parapsicólogos, especialmente por su aparente habilidad para doblar metales en forma paranormal. De hecho, Geller mismo llegó a ser tapa de revistas científicas y populares (portada de New Scientist, Vol. 64 No. 919, 17 de Octubre de 1974).
En la década de los setenta, Uri Geller, un presunto psíquico de fama mundial, atrajo la atención de algunos parapsicólogos, especialmente por su aparente habilidad para doblar metales en forma paranormal. De hecho, Geller mismo llegó a ser tapa de revistas científicas y populares (portada de New Scientist, Vol. 64 No. 919, 17 de Octubre de 1974).

Phillips describe cómo un comité de científicos universitarios votó unánimemente por rechazar la oferta de McDonnell. Después de un debate entre los miembros del equipo de Phillips (los físicos), se votó por un resultado afirmativo. El laboratorio resultante se denominó Laboratorio McDonnell de Investigación Psíquica, más conocido como el “El MacLab”. Phillips, que era “ambivalente” sobre la ubicación de este laboratorio en el Departamento de Física, deseaba que “alguien más optimista” hubiera sido seleccionado para dirigir el proyecto (McDonnell era más afortunado con su Alma Mater, la Universidad de Princeton, donde Robert Jahn pudo realizar experimentos históricos durante más de veinticinco años). El acuerdo original era continuar con el MacLab durante cinco años. Sin embargo, el fallecimiento de McDonnell en 1980 hizo que el laboratorio en St. Louis no continuara. Esta declaración pone fin a las afirmaciones de que por culpa del engaño de Randi se cerró el laboratorio en agosto de 1983; en el peor de los casos, pudo haber descarrilado los intentos por obtener una prórroga de cierre, a pesar de que no habría habido más fondos disponibles sin McDonnell a la cabeza de ello.

Phillips nunca me pidió consejo sobre qué aspecto de psi daría los resultados más prometedores, pero dice que fue Robert McConnell, primer presidente de la Parapsychological Association, quien sugirió el tema del doblado PK de metales. Phillips tenía experiencia propia en electrónica y física, y cómo esto lo capacitaba para abordar el campo de la macro-PK. En retrospectiva, según Phillips, psi se encuentra fuera del alcance de la física, e incluso fuera del modelo reduccionista como muchos parapsicólogos, como Charles Honorton, sostienen. En cambio, Philips propone una “solución” en la que la ciencia convencional reconocería que hay leyes más allá de las que establece la física; leyes, además, que la ciencia nunca podrá comprender completamente. Phillips afirma que los parapsicólogos deben abandonar su esperanza de convertirse en parte de la ciencia convencional aunque pueden razonablemente esperar el respeto que los científicos tienen. Esta perspectiva es tan controvertida que merecería una discusión aparte.

Phillips señala que Randi envió a dos jóvenes, Mike Edwards y Steve Shaw, cada uno afirmaba ser doblador de metales. En realidad, los llamados “Alpha Boys” habían respondido a las solicitudes en los medios, cada uno de forma independiente, pero ya formaban parte del equipo de Randi. De hecho, Randi se acercó a Phillips cuando supo del interés en macro-PK del MacLab y ofreció su ayuda. En retrospectiva, todo estaba en su lugar, pero nadie en el MacLab los había conectado. Phillips y su equipo comenzaron a trabajar con los Alpha Boys de manera informal, para no cometer errores de Tipo Uno, o falsos positivos, la aceptación inicial de un fenómeno genuino como el macro-PK, que posteriormente pudiera ser invalidado. Phillips señala que la alternativa era errores de Tipo Dos, falsos negativos, concluyendo incorrectamente que la macro-PK estaba ausente.

Phillips cita una carta de Randi que aboga “por comenzar con controles inicialmente laxos... e ir restringiéndolos gradualmente” (Phillips, 2015, p. 26). Por lo tanto, hubo 13 sesiones de investigación durante tres visitas, cada una de ellas falible de posibles engaños. Durante ese tiempo, los “Alpha Boys” entraban subrepticiamente al laboratorio por la noche a través de una ventana y simulaban fenómenos similares a la PK que eran descubiertos por el personal de MacLab a la mañana siguiente. Phillips, al observar esto, llamó a un colega para decirle que había sido engañado “por un par de jóvenes sinvergüenzas que habían entrado por una ventana.” (p. 27) Phillips no mencionó esta interpretación al personal del MacLab porque no vio “ninguna motivación real” para que los “Alpha Boys” hicieran trucos. Para mí, esta fue una decisión desconcertante. Incluso si no hubiera una clara motivación, este comportamiento, incluso como una broma inmadura, debería haberse comunicado al personal. Francamente, yo habría invitado a los Alpha Boys a retirarse después de este incidente descarado y poco profesional.

El “Proyecto Alpha” –una intervención diseñada y ejecutada por el mago Randi– en el Laboratorio McDonnell de Investigación Psíquica junto a sus “alfa boys” Mike Edwards y Steve Shaw, supuestos dobladores de metales.
El “Proyecto Alpha” –una intervención diseñada y ejecutada por el mago Randi– en el Laboratorio McDonnell de Investigación Psíquica junto a sus “alfa boys” Mike Edwards y Steve Shaw, supuestos dobladores de metales.

Phillips divide la interacción del MacLab con los Alpha Boys en dos partes. La primera en la convención de la Parapsychological Association en 1981, durante la cual “estábamos tratando principalmente de encontrar condiciones bajo las cuales [los participantes] pudieran demostrar sus habilidades”. Esa reunión se llevó a cabo en Syracuse, Nueva York. Phillips presentó un corto video de video de PK de los Alpha Boys junto con un video enviado por Randi que contenía efectos similares. Phillips presentó los videos calificandolos como “sugerentes” y pidiendo consejos sobre cómo proceder. La respuesta de los parapsicólogos profesionales fue muy escéptica. Robert Morris y Charles Honorton le dijeron a Phillips que Randi estaba planeando una publicidad con los Alpha Boys como centro del espectáculo. Tampoco le dijeron que habían sido advertidos por Marcello Truzzi, quien había escuchado una discusión entre los dos de los colegas de Randi. Randi estuvo presente en la convención, pero no mencionó lo que más tarde se conocería como “Proyecto Alfa”. El estudio publicado en las actas de la Parapsychological Association por Phillips y Mark Shafer (un personal del MacLab) utilizó el término “exploratorio”, una elección acertada porque los resultados positivos de macro-PK probablemente eran fraudulentos.

La correspondencia de Phillips con Randi fue más extensa de lo que me había imaginado; incluía incluso una tarjeta de Navidad de 1980 de Randi con una gorra de Papá Noel acompañada del mensaje: “Será mejor que tengas cuidado”. Phillips admite que durante esta primera fase del proyecto, los Alpha Boys “nos engañaron”, y estos engaños se describen en un detallado artículo (Phillips, 2015). Durante su presentación, Phillips a veces rompe la narrativa con comentarios que comienzan diciendo “Estimado lector, puede que se esté preguntando...” o algo así, haciendo comentarios “en retrospectiva”. Uno de estos comentarios se refiere a un “físico de buena reputación que vio todo lo que estaba pasando”. El físico (no un parapsicólogo) no se nombra ni se divulga, razón por la cual sus observaciones no fueron tomadas en serio. Phillips pidió consejo porque se sentía “incompetente para dirigir este laboratorio” (p. 22). Esto habla a favor de Phillips porque sus comentarios se caracterizan por la modestia y un mínimo de autoculpa.

James S. McDonnell, propietario de una compañía de aviones, fundó un centro de investigación parapsicológica en la Universidad de Washington. McDonnell también buscó el consejo de Stanley Krippner.
James S. McDonnell, propietario de una compañía de aviones, fundó un centro de investigación parapsicológica en la Universidad de Washington. McDonnell también buscó el consejo de Stanley Krippner.

Después de la convención, se inició la segunda parte del proceso. A los Alpha Boys se les dijo que la fase del trabajo exploratorio ya había terminado y que futuros experimentos se realizarían bajo controles adecuados. Los resultados de macro-PK desaparecieron pero el trabajo se interrumpió en 1982. Phillips optó por no incluir correspondencia privada en esta monografía, y probablemente fue una decisión acertada. Si hubiera incluido esos documentos, probablemente habría citado una carta que William Braud le escribió a Michael Thalbourne el 28 de marzo de 1983, describiendo una visita que Braud y yo hicimos al MacLab en febrero de 1982. La visita conjunta fue una coincidencia; nos habían invitado a los dos al MacLab y simplemente aparecimos al mismo tiempo, aunque la estadía de Braud fue más larga que la mía. En la carta, Braud describe lo que nos llevó a concluir que los Alpha Boys eran parte de un engaño. Braud, observó a través de una ventana a uno de los jóvenes magos manipular lo que parecía ser un hilo invisible... lanzando un hilo sobre un objeto imaginario y maniobrando el hilo y al objeto con los dedos”. Llegué a estas mismas conclusiones después de entrevistas con los Alpha Boys, observando de cerca su lenguaje corporal. Además, tomé nota sobre sus declaraciones; uno de ellos afirmaba que habían sido estudiados en laboratorios de parapsicología de todo el país. En realidad, habían realizado breves visitas a New Frontiers en Wisconsin y al psiquiatra Berthold Schwartz en La Florida, visitados por Phillips y cuya reacción fue poco impresionante. Los “varios cientos” de solicitantes que respondieron a los anuncios en periódicos eran en realidad unas pocas docenas. Estas afirmaciones y comportamientos eran tan escandalosos que uno podría argumentar que los Alpha Boys querían ser detectados, ya que estaban cansados de la farsa ahora que se habían impuesto controles estrictos en las sesiones experimentales.

Cuando los Alpha Boys hicieron comentarios irónicos sobre Randi (a quien llamaron “The Amusing Randi” [El Divertido Randi]), Braud y yo sugerimos la posibilidad de que habían sido “plantados” por el mago. Aquí perdimos una oportunidad. Según Randi, sus cómplices habían recibido instrucciones de admitir de inmediato que eran magos que trabajaban con Randi si alguien les hacía una pregunta directa. No hicimos la pregunta directa y los Alpha Boys hicieron algunos comentarios humorísticos y luego pasaron a otros temas de conversación. Phillips no estaba presente en ese momento pero Braud y yo compartimos nuestras preocupaciones con los otros miembros del personal de MacLab. Uno de ellos dijo que la manipulación del hilo imaginario era una “actuación teatral” habitual observada, mientras que otro nos recordaba que hubo casos en la historia de la investigación psíquica en que los participantes hacían trampa pero, a pesar de ello, poseían talentos psi genuinos. Dejamos el asunto así pero no estábamos convencidos de que los Alpha Boys tuvieran ninguna habilidad psíquica.

Mi propia participación en el Proyecto Alfa no había concluido. El Institute of Noetic Sciences me pidió que guiara a un grupo de sus miembros a Brasil y Perú a principios de 1983, donde visitamos sitios históricos, y supuestos médiums y psíquicos. Antes de llegar a Perú, un chamán local, Francisco, había pedido las fechas de nacimiento de cada miembro de nuestro grupo. Al conocernos, nos dio a cada uno una pequeña escultura hecha con papel de aluminio con una breve declaración en español. Casi todo el mundo recibió una predicción simpática y positiva, pero la mía decía “Malentendido. Desgracia.” Unos días después, en nuestro vuelo de regreso a los Estados Unidos, una colaboradora de nuestro grupo se acercó a mi asiento y me dijo emocionada: “¡Stan, te mencionan en The New York Times!” Ella me mostró el artículo del 15 de febrero titulado “Los esfuerzos de los magos por frustrar a los científicos plantean preguntas”. Después de nuestra visita al MacLab junto a Braud, sospeché que Randi podría interrumpir el proyecto en cualquier momento. Antes de partir a Sudamérica, le dejé un mensaje a Robert Van de Castle, director de relaciones públicas de la Parapsychological Association (de la cual yo era presidente) y le dije que le diera la carta a cualquier periodista que quisiera una declaración mía o de la Parapsychological Association sobre lo que más tarde se llamó “Proyecto Alfa”. Mi memorándum decía correctamente que Phillips y el personal de MacLab nunca habían hecho afirmaciones sobre la veracidad de los Alpha Boys, y que sus protocolos de investigación actuales estaban diseñados para protegerse contra el fraude. También reiteré mi insistencia en que se consulte a los magos con experiencia en prestidigitación cada vez que los parapsicólogos investiguen este tipo de fenómenos de macro-PK.

Peter Phillips es un físico que mostró interés en el fenómeno de macro-PK pero no mostró suficiente competencia para diseñar un protoloco de investigación eficiente. En su libro The Project Alpha Papers (2015) describe el affair Randi y lo que ello trajo como consecuencia.
Peter Phillips es un físico que mostró interés en el fenómeno de macro-PK pero no mostró suficiente competencia para diseñar un protoloco de investigación eficiente. En su libro The Project Alpha Papers (2015) describe el affair Randi y lo que ello trajo como consecuencia.

William Braud, que escribió un artículo para The New York Times, no consultó a la PA ni a ninguno de los otros periodistas que cubrieron la historia. Por el contrario, Braud afirmó que le había escrito a Randi una carta en la que llamaba al proyecto un “magnífico experimento que era muy necesario”. Obviamente, no podría haber escrito aquella carta porque estaba en el extranjero en ese momento. Me quejé al periódico y el 16 de agosto de 1983 publicó mi declaración de que me habían citado mal. Pero el daño ya estaba hecho. Recibí cartas de miembros de la PA condenándome por un comentario tan inapropiado. Afortunadamente, algunas de estas cartas comenzaban diciendo: “Si esta cita es cierta”, dejando abierta la posibilidad de que haya sido un error. Según Phillips, Braud afirma que obtuvo la cita de Randi (claramente no es un caso de periodismo serio) y concluye que “su verdadero origen sigue siendo un misterio”. Sin embargo, tengo en mi poder una carta de Randi del 28 de marzo de 1983 en la que reconoce que esta declaración fue hecha por Mark Shafer y se disculpa por el error y que confía en que lo perdonaré. El chamán peruano tenía razón: Malentendido. Desgracia.

Yo escribí un artículo del Proyecto Alpha para el Newsletter of the Association of Humanistic Psychology (AHP). Pero Phillips se equivoca al afirmar que lo escribí en beneficio de los miembros de la PA ya que pocos miembros de la PA leen este Newsletter; en realidad lo escribí para los miembros de AHP. Además, lo verifiqué tanto con Phillips como con Randi, y cada uno de los protagonistas estuvo de acuerdo en que mi relato era el correcto. De hecho, Phillips cita algunos elementos de mi artículo en su material introductorio. Mi documento está incluido en este archivo bajo el título The Randi Caper [La travesura de Randi] (Krippner, 1984). En la carta de 1983 de William Braud, dejé en claro que ninguno de nosotros sentía que los Alpha Boys eran “psíquicos” legítimos, ni siquiera un caso de “supuesto psíquico” que a veces hacían trampa. Aún conservo mis notas de esa visita. También tengo un comunicado de prensa del 1 de septiembre de 1981, en el que Phillips y Shafer señalaron que la actuación de Steve Shaw no había sido concluyente, y una carta de Phillips del 20 de mayo de 1983, lamentando que algunos parapsicólogos sabían sobre el engaño e incluso “apoyaron” a Randi. No tengo evidencia respecto a la última afirmación, pero como se señaló anteriormente, algunos parapsicólogos sabían del engaño y no tengo idea por qué no le informaron de inmediato a Phillips sobre todo esto.

Como yo era presidente de la Parapsychological Association en aquel momento, algunos de sus miembros molestos me escribieron cartas respecto al comportamiento poco ético de Randi y que podría haber violado las leyes federales. Por ejemplo, Evan Harris Walker me escribió el 5 de marzo de 1983 diciendo: “Si estas acusaciones son ciertas, ya que algunas de estas actividades involucran comunicaciones y viajes interestatales, constituirían violaciones de las leyes federales”. Sin embargo, Phillips señala que Randi no es miembro de ninguna organización que considere sus acciones ilegales o poco éticas. Por esta razón, rechacé la solicitud de Walker de iniciar acciones legales. Además, sabía que la Parapsychological Association carecía de recursos financieros para afrontar un resultado que tendría, en el mejor de los casos, valor limitado. También es la razón por la que utilicé el término “travesura” en lugar de “engaño” cuando escribí este artículo en el boletín.

Bajo la dirección de Thalbourne, el personal de MacLab llevó a cabo una serie de experimentos sin fraude, pero no vio efectos psíquicos y entonces cesó su investigación con estos sujetos en 1982. En 1983, Proyecto Alfa fue portada de un número especial de la revista Skeptical Inquirer.
Bajo la dirección de Thalbourne, el personal de MacLab llevó a cabo una serie de experimentos sin fraude, pero no vio efectos psíquicos y entonces cesó su investigación con estos sujetos en 1982. En 1983, Proyecto Alfa fue portada de un número especial de la revista Skeptical Inquirer.

La convención de la Parapsychological Association de 1983 se llevó a cabo en la Universidad Fairleigh Dickinson de Nueva Jersey. Como presidente, había presentado una resolución (que fue aprobada) para que los parapsicólogos, cuando se trata de un aparente fenómeno de macro-PK, inviten a un mago o contraten sus servicios como consultor. Randi estuvo presente en la conferencia e invitó a John Beloff, un conocido parapsicólogo escocés, y a mí a cenar a su casa. Antes de la cena, realizó impecablemente un truco de cartas que sacudió visiblemente a Beloff, aunque yo me lo tomé con calma. Cuando regresé a casa, consulté mi colección de libros sobre prestidigitación y también hablé con Arthur Hastings, miembro de la Parapsychological Association y talentoso mago. Le escribí a Randi diciéndole cómo pensaba que había realizado el truco. Más tarde me dijo que “casi lo había descubierto” y que nunca volvería a realizar ese truco o que yo completaría la pieza faltante. ¡Todo se cumplió tal cual! (Años más tarde, Daryl Bem me mostró cómo se hacía el truco y me envió un video para que pudiera realizarlo yo mismo).

Más concretamente, Beloff y Randi hablaron sobre un joven que afirmaba poder doblar objetos metálicos en una caja sellada. Inicialmente, sus intentos parecieron tener éxito, a pesar de que “trabajó” con el metal en su casa. Deborah Delanoy (1987), colaboradora de Beloff, escribió más tarde: “El cubo parecía estar intacto y no pudimos detectar ninguna manipulación... Posteriormente, se envió el cubo a Randi para su examen. Randi devolvió el cubo, diciendo que definitivamente había sido desarmado y vuelto a armar. Tras un estudio más detallado del cubo... el método del reensamble parecía más que obvio... posteriormente se consiguió un cubo idéntico y se lo enviaron a Randi para “probar el fraude”. Randi también envió otro “a prueba de fraude”. El participante de la investigación “nunca logró doblar ninguno de estos objetos” (p. 248). Al respecto, Randi mencionó que John Taylor, un físico-matemático del Kings College de Londres, le había pedido ayuda para diseñar un tubo infalible para una investigación que estaba llevando a cabo con niños que afirmaban doblar metales. Randi luego anunció (hasta donde recuerdo): “Esta es la exitosa conclusión del Proyecto Beta. Los investigadores de fenómenos paranormales finalmente me han pedido consejo, con la intención de seguirlo”. En una carta que me envió el 18 de agosto, Randi escribió: “Le envié un protocolo de prueba a John [Taylor] y en breve estaré preparando un juego de tubos para él. Será interesante conocer el resultado de su prueba con su nueva asignatura. Tiempo después, Randi me informó que nunca había tenido noticias de Taylor, quien, entretanto, había perdido interés en la parapsicología. Beloff y sus colegas, como se señaló antes, siguieron el consejo de Randi e informaron sus resultados.

Hubo rumores sobre el “Proyecto Beta”, y muchos parapsicólogos temían que sus laboratorios fueran su próximo objetivo. Después que Beloff y yo hablamos de ello, probablemente algunos hayan suspirado aliviados (Krippner, 2006). Por supuesto, Phillips había pedido consejo a Randi, pero Randi no creía que sus sugerencias se hubieran tomado en serio. En una carta que me envió el 10 de julio de 1983, dijo: “Phillips solo ajustó los controles a sugerencia mía, después de la convención de la PA en Syracuse. Hasta ese momento, habían ignorado mis advertencias y sugerencias, pero al ver la reacción de mi video junto a la suya, se alarmó con razón y me llamó para revisar el escrito, insertando los modificadores “aparentemente” y “ostensible”, así como otros. Los controles contra el engaño se hicieron más estrictos cuando insistí en mostrarle pruebas contra la validez de lo que se había observado. Este relato no contradice lo que Phillips escribió en su Introducción (Philips, 2015), pero si es asi, es una perspectiva algo diferente.

Randi junto a Stanley Krippner y John Beloff. Randi realizó un truco de cartas y consulté mi colección de libros sobre prestidigitación y hablé con Arthur Hastings, un talentoso mago. Le escribí a Randi diciéndole cómo pensaba que había realizado el truco.
Randi junto a Stanley Krippner y John Beloff. Randi realizó un truco de cartas y consulté mi colección de libros sobre prestidigitación y hablé con Arthur Hastings, un talentoso mago. Le escribí a Randi diciéndole cómo pensaba que había realizado el truco.

Entonces, ¿qué podemos decir sobre el Proyecto Alfa después de cuarenta años? El propósito de Phillips era reivindicar a Michael Thalbourne y en esa tarea tuvo éxito. Presenta un razonamiento plausible de que la macro-PK podría investigarse con controles laxos al principio y si se obtienen resultados prometedores, entonces los controles deberían ser más estrictos. También contradice la afirmación de Martin Gardner de que “los magos son enemigos de la parapsicología”. Marcello Truzzi y el propio Randi dijeron lo contrario. Sin embargo, requieren vigilancia. Cuando Randi o alguien con su fama (y/o infamia) entra en escena, los controles deben ajustarse de inmediato. El comportamiento de Phillips fue completamente profesional, pero no siempre fue prudente, algo que infiere en sus comentarios a sus lectores, quienes pueden hacer sus propias conclusiones y encontrarán la narrativa y los documentos que lo acompañan provocativos. También se darán cuenta que Randi es esencialmente un artista, como lo describió su biografía cinematográfica. La parapsicología es un campo multidisciplinario y ninguna persona puede cubrir todos los aspectos de un fenómeno tan complejo como psi. De hecho, los parapsicólogos necesitan toda la ayuda que puedan recibir, y los prestidigitadores encontrarán un rol que pueden desempeñar mejor que nadie.



NOTAS

1. Alejandro Parra me invitó a adaptar ligeramente la revisión del libro de Peter Phillips Companion to the Project Alpha Papers para el presente E-Boletín Psi bajo el formato de artículo, que se publicó originalmente en 2016 en el Journal of Scientific Exploration (Vol. 30, No. 3, pp. 458–466). Agradezco a su Editor Stephen Braude permitirnos reproducir el presente artículo aquí.


REFERENCIAS

Delanoy, D.L. (1987). Work with a fraudulent PK metal-bending subject. Journal of the Society for Psychical Research, 54, 247-256.

Krippner, S. (1984). The Randi Caper. Association for Humanistic Psychology Newsletter, Julio, pp. 20-21.

Krippner, S. (2006). The Randi dinner. Journal of Parapsychology, 70, 224.

Phillips, P.R. (2015). The Project Alpha Papers. The Australian Institute for Parapsychological Research [ver http://www.aiprinc.org/the-project-alpha-papers/]



* Stanley Krippner es doctor en psicología y autor de más de veinticuatro libros sobre sueños, espiritualidad, fenómenos paranormales y estudios sobre la conciencia. Algunas de sus obras están traducidas al portugués, francés, alemán y español. Se desempeña como profesor de psicología en California Institute of Integral Studies. Dr. Stanley Krippner y ha recibido premios por su contribución a la psicología.


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      Revista de libros Por Jorge Villanueva      
Jorge Villanueva
jovillanu@yahoo.com.ar



Sensitive Soul: The unseen role of emotion in extraordinary states.
Sensitive Soul: The unseen role of emotion in extraordinary states.


JAWER, Michael (2020). Sensitive Soul: The unseen role of emotion in extraordinary states. Rochester, VE: Park Street Press. Pp. 242. ISBN: 978-164411082.

Michael Jawer, experto en salubridad medioambiental en Washington DC, es conocido por sus estudios sobre polución electromagnética y medioambiental sobre personas sensibles. Los investigadores de varias formas de sensibilidad psíquica no deben omitir el vector medioambiental dentro de una “constelación” de otros vectores, tales como personalidad, creencias, actitudes, estilos cognitivos, y otros factores constitucionales, rescatado por Jawer para actualizar un tema largamente debatido. En una obra anterior, la Anatomía Espiritual de la Emoción (2018) anticipa la relación entre la sensibilidad medioambiental y las emociones, pero aquí el autor es más introspectivo porque revela que aquellos que son sensibles al entorno de múltiples maneras, desde físicas (por ejemplo, geomagnetismo, radiaciones, corrientes eléctricas, etc.) hasta psicológicas, también pueden ser emocionalmente sensibles al punto de ser testigos de apariciones y experimentar otras percepciones inusuales, como la percepción extrasensorial y la sinestesia. Su estudio integra hallazgos recientes en torno al concepto de límite “fino” de Hartmann y “transliminalidad” de Thalbourne como un rasgo común de personalidad de este aspecto de la experiencia humana que desafía lo que entendemos por “mente”.

La obra captura bien el concepto de sensibilidad y apunta a su comprensión integral, tanto su influencia externa como asi también interna. Con una presentación de la psicóloga y parapsicóloga Christine Simmonds-Moore, docente de la Universidad de West Georgia en Carrollton, en Georgia, la obra presenta siete capítulos y una moderna bibliografía. Jawer sostiene la idea de que una “mente encarnada”, mediatizada por el cerebro, puede aprehender la mente de los demás y compartir sentimientos. Examina como las diferencias individuales en la sensibilidad y la emoción están en el centro de muchas experiencias humanas excepcionales. Jawer colecciona testimonios, estudios de casos e investigaciones experimentales en un espectro que conecta a la emoción como un componente central de la conciencia. De este modo, el autor articula la centralidad del cuerpo (respuestas inmunes, interocepción y el procesamiento emocional) con la relación del individuo en el mundo y la información que contiene, cuyo ingrediente más importante es el aspecto socioemocional. De esta manera, la telepatía conceptualiza una forma de empatía “extendida”. Debido a que las experiencias excepcionales son una propiedad de la emoción que comparten los seres humanos y los animales, los fenómenos que surgen de esta amplia “empatósfera” pueden incluir habilidades prodigiosas, el presunto recuerdo de vidas pasadas y los estados místicos de unidad con la naturaleza. En consecuencia, las neurociencias, las psicologías cognitivas y transpersonales, el estrés postraumático, la parapsicología y la ecología son áreas que convergen en la capacidad de sensibilidad de las especies vivas.

Jawer enumera las reacciones a estímulos sensoriales como una característica a varias condiciones que no parecen tener mucho en común, pero que se han convertido en foco de curiosidad científica. Estas condiciones son la sinestesia (la superposición sensorial, por ejemplo, saborear un sonido o escuchar un color), el autismo (una aparente falta de capacidad para empatizar, que ocurre en un espectro que va desde uno menos pronunciado al más severo), los “savants” o sabiburía excepcional (por ejemplo, tener una habilidad mental extraordinaria para las matemáticas, la lectura veloz y la memoria, que a su vez coexiste con déficits emocionales y sociales), y la prodigiosidad (por ejemplo, mostrar un talento para el arte que es tan avanzado que es casi asombroso). También plantea el sentido de estas conexiones, la naturaleza y el concepto de alma en “animales no humanos”, desarrollando el concepto de “empatósfera” y “telesomatismo” originalmente acuñado por los médicos Berthold Schwartz y Larry Dossey para referirse a sentir espontáneamente el dolor de un ser querido a distancia, sin el conocimiento del otro sufriente. El concepto de empatósfera de Bernard Beitman, un psiquiatra de la Universidad de Virginia, como “algo parecido a nuestra atmósfera que inhalamos como el oxígeno, el nitrógeno y los vapores de agua, y cuando exhalamos dióxido de carbono, nitrógeno y más vapores de agua… pero nuestros pensamientos y emociones están influenciados por ésta” (p. 125). Por ejemplo, Jawer se pregunta por indicios de “proto-espiritualidad” en otras especies, como el reconocimiento del morir en los elefantes que pueden parecer igualmente ansiosos ante la muerte inminente de uno de los suyos, o comportarse de una manera que indique “hacer un duelo.” Menciona los estudios del etólogo holandés Adriaan Kortlandt, quien observó “en el Congo cuando una chimpancé, que dejó de comer su comida habitual, contemplaba una puesta de sol particularmente hermosa durante quince minutos” (p. 127).

Jawer sostiene que la sensibilidad tiene un aspecto biológico y fisiológico pero también emocional y energético, enlazados en los seres humanos. Una persona que es muy sensible a sus sentimientos —y a los sentimientos de los demás— probablemente sea más sensible a su entorno, por ejemplo, cambios en el clima, cambios en la atmósfera emocional de un lugar y cambios en el electromagnetismo ambiental, que puede traducirse en un espectro de síntomas positivos (risas, cosquilleos, excitación sexual) o negativas (náuseas, alucinaciones visuales y corporales, malestar emocional). Es probable que una sensibilidad general similar ocurra en algunas especies de animales, comenzando con los mamíferos, cuyos cuerpos y cerebros están constituidos de manera bastante similar a los de los seres humanos. Por ejemplo, Murchie identificó hasta 32 sentidos discretos en seres vivos, que dividió en cinco categorías principales, por ejemplo, el sentido de la radiación (por ejemplo, la vista, es decir, la sensibilidad de los ojos a la luz visible, pero también la sensibilidad a la radiación por fuera del espectro de la luz), el sentido de la temperatura y la sensibilidad a la corriente eléctrica y al magnetismo. El autor sostiene que “más allá de los cinco sentidos probados y verdaderos, algunas capacidades sensoriales que están más desarrolladas en otras criaturas pueden estar íntimamente conectadas con la salud, la anticipación del peligro y las emociones en general” (p. 145). El libro también menciona a aquellos que no son neurotípicos, en particular, los que están dentro del espectro del autismo. En lugar de usar un criterio categorial (por ejemplo, “sensitivos” vs. “no sensitivos”), Jawer evalúa la personalidad sensitiva a lo largo de un continuo.

En síntesis, esta obra es una oportunidad única para explorar cómo algunas personas simplemente tienen una forma diferente de comprender el mundo que los rodea y ser más sensibles a las influencias predominantemente emocionales que otras personas no tienen acceso. Finalmente, el autor tiende un puente entre ambos mundos, es decir, la realidad espiritual intangible basada en un núcleo experiencial físico y corporal científicamente comprensible. Pero advierte que “la ciencia debe comprender que lo que no se puede medir, manifestar o incluso definir también merece atención. De hecho, cuanto más desconcertante, asombrosa o extraña es una percepción, más merece un escrutinio. Si estas experiencias le están sucediendo a tantas personas, tal vez estemos pasando por alto una forma fundamental del funcionamiento humano” (pp. 2-3).


Clinique des expériences exceptionnelles
Clinique des expériences exceptionnelles


RABEYRON, Thomas (2020). Clinique des expériences exceptionnelles. Malakoff: Dunod. Pp. 416. ISBN: 9782100796465.

Thomas Rabeyron, psicólogo clínico francés, profesor de psicología y psicopatología en la Universidad de Lorraine, en Nancy, director del laboratorio INTERPSY e investigador honorario en la “Unidad de Parapsicología Koestler” de la Universidad de Edimburgo ofrece un enfoque clínico de las experiencias llamadas paranormales, excepcionales o anormales. Según el autor, una experiencia excepcional se corresponde a una experiencia por lo general rara, espontánea o provocada, lo que implica una interacción no ordinaria con su entorno. Aunque la palabra excepcional puede ser muy amplia en un sentido literal, sin embargo, el autor recuerda que estas experiencias pueden generan emociones intensas, positivas o negativas, resultado de su carácter inusual y extraño, como la telepatía, “salir” del cuerpo, experiencias cercanas a la muerte, y otros fenómenos asociados, el dejá vu, la sinestesia o la parálisis del sueño.

Rabeyron presenta su obra discutiendo el status epistemológico y la complejidad que dificultó su integración en los modelos científicos de fines de siglo XIX. A lo largo de su historia, estas experiencias van a ser gradualmente marginadas por la psicología dominante quedando como un “remanente” relativamente integrado por la psicología y la medicina contemporáneas. Los avances en psicología clínica, psicoanálisis, medicina y ahora las neurociencias, van a proporcionar una mejor comprensión de estas experiencias anómalas que se manifiestan en personas de todas las edades, independientemente de su género, educación o cultura. Además, existen complejas relaciones entre la psicopatología y las experiencias excepcionales, que sin embargo no pueden reducirse sistemáticamente a fenómenos de naturaleza patológica.

En su obra, el autor clasifica estas experiencias en diez categorías que implican, primero, una interacción “perceptual” inusual entre un individuo y su entorno. En las así llamadas percepciones psi, el sujeto cree poder obtener información de un modo paranormal directamente de la mente de otra persona (telepatía), a distancia (clarividencia) o del futuro (precognición); en cambio, en las experiencias de visiones y apariciones, un elemento (persona, animal u objeto) se percibe de manera realista sin que el sujeto pueda determinar el origen de esta percepción. Desde un punto de vista más “proyectivo”, algunas personas creen que tienen una influencia paranormal en lo que les rodea, como se asume en la psicoquinesis y el poltergeist, que suponen la acción de la mente a distancia sobre la materia, así como experimentos de magnetismo y curación que corresponden a una influencia del mismo orden sobre la materia, materia biológica y organismos vivos. Otro conjunto de experiencias excepcionales implica el supuesto contacto con lo que podrían considerarse “otros mundos” u otras formas de vida. Un ejemplo de ello son las experiencias cercanas a la muerte, las experiencias mediúmnicas, las experiencias de reencarnación y las experiencias de abducción (secuestro por extraterrestres). Para Rabeyron, hay personas que pasan por estas experiencias, después de una “experiencia paranormal inaugural”, esto es, una experiencia que anticipa o prepara el escenario para otras experiencias similares. El campo de la psicología anomalística ayuda a explicar estas experiencias en su conjunto ya que puede ser necesaria más atención psicológica, adaptada especialmente para ayudar a las personas a afrontar estas experiencias.

De hecho, aunque casi la mitad encuentra a estas experiencias placenteras e incluso las busca, la otra mitad desarrolla diferentes formas de conflicto psíquico y problemas somáticos. Desde este punto de vista, las experiencias excepcionales ponen en tela de juicio el modo en que los clínicos reaccionan ante historias que a veces chocan con su propia concepción de la realidad. Coloca como ejemplo un estudio realizado en los Países Bajos entre especialistas en salud mental, quienes casi la mitad de ellos respondieron que ya conocían estas experiencias en sus pacientes, pero cuatro de cada cinco manifestaron absoluta ignorancia sobre el tema. Rabeyron concluye diciendo que estas experiencias pueden generar un “choque ontológico” y producir diagnósticos totalmente erróneo por absoluta ignorancia. El autor tiene la esperanza que este libro ayudará a los profesionales de la salud mental a orientar a sus pacientes cuando estas experiencias y sus efectos ocurran durante la terapia.

Rabeyron cofundó el Centro de Información, Investigación y Consulta sobre Experiencias Excepcionales (CIRCEE) en 2009, dedicado al servicio de consultoría en parapsicología. Su investigación se centra en la clínica de experiencias excepcionales, el neuropsicoanálisis y la evaluación de las psicoterapias psicoanalíticas. Como analista, el autor considera que tales experiencias implican una gimnasia intelectual para la disonancia cognitiva que produce el encuentro con lo desconocido o lo increíble. Muchos psicoanalistas tienen la tentación de rechazar a priori estas experiencias, o incluso de negar su existencia, o en sentido inverso, dejarse llevar por creencias asociadas a éstas. Es interesante que Rabeyron aplica el criterio de “clínica del extremo” de Estellon y Marty. Efectivamente, este criterio implica una dinámica contratransferencial que sigue una “extremización” de los procesos. Probablemente sea ésta, en parte, la razón por la cual este tema ha permanecido relativamente poco desarrollado en el círculo académico francés. Por ejemplo, en el campo psicoanalítico, esta tendencia sea debido a la posición ambivalente de Freud respecto a la telepatía. Sin embargo, los vínculos intersubjetivos, la naturaleza íntima de la transferencia y los procesos alucinatorios llevan a cuestionar cierto número de presupuestos de la práctica clínica en su conjunto. Además, estas experiencias permiten comprender el proceso de simbolización, por ejemplo, las experiencias fuera del cuerpo pueden ser vistas como una forma de “personalización” del cuerpo desde la perspectiva original de D. Winnicott. Estas experiencias ayudan a analizar cómo la psique tiende a auto-representar sus procesos dentro de sus propios límites. Desde esta perspectiva, el libro es útil para profesionales del campo de la salud mental y para el lector curioso, en particular para quien haya tenido algunas de estas experiencias y desee comprenderlas mejor.


Contact with the Future: The nature of extrasensory perception
Contact with the Future: The nature of extrasensory perception


TAYLOR, Jon (2020). Contact with the Future: The nature of extrasensory perception. Editado por el autor. ISBN 979-8-6700-3302-2. Pp. 368.

La obra de Jon Taylor, graduado en Ciencias Naturales por la Universidad de Cambridge, y actualmente consultor retirado en la industria del petróleo, se ha ocupado por estudiar la percepción extrasensorial desde que radica en Puerto de Santa María (España). Taylor promete navegar en las aguas de las experiencias premonitorias, su evidencia experimental y la revisión de casos clásicos en la literatura. Su obra esta dividida en tres partes: (1) La naturaleza del contacto extrasensorial, (2) la precognición y la telepatía (ambas experiencias similars en su mecanismo, aunque la precognición vista como un “salto” temporal), y (3) la dimensión psi de la intuición, examinando el instinto animal, la consulta al oráculo chino I Ching, y el Programa de Visión Remota financiado por el Gobierno americano.

En su exploración histórica, necesaria aunque algo repetitiva en la literatura, el autor propone las bases que establecen la evidencia de la precognición. Aquí Taylor describe no sólo sus propias experiencias (por ejemplo, un robo de automóvil o una premonición relacionada con un accidente en una plataforma de perforación) sino también los conocidos sueños precognitivos del aviador y escritor irlandés J.W. Dunne (1875–1949), quien teorizó sobre la naturaleza del tiempo y propuso el diseño de un experimento para que cualquiera pudiera probar la precognición registrando sus sueños y compararlos con la experiencia futura. Taylor continúa con una vasta colección de casos de sueños premonitorios –que abarca desde los primeros profetas de la historia bíblica hasta los psíquicos modernos. Otros casos involucran accidentes y desastres los cuales representan el grupo más grande de casos en la literatura, desde el Desastre de Aberfan en Irlanda en 1966 (el desplome de miles de piezas de carbón sobre una escuela y casas que resultaron en docenas de víctimas), el Desastre de Flixborough (la explosión de una planta química que produjo decenas de muertes) hasta la creación de un Oficina Británica de Premoniciones, émulo de otra similar en New York, donde se recogieron docenas de narraciones presuntamente premonitorias. Todos estos casos han sido el núcleo de interés de numersos investigadores que se ocuparon de leer, examinar y clasificar este tipo de experiencias durante el siglo XX. Otros casos excepcionalmente notables también forman parte de su lista, desde las famosas profecías de Nostradamus hasta individuos excepcionales, como Stefan Ossowiecki (1877-1944).

En la “Segunda Parte: Precognición y Telepatía” Taylor se preocupa por presentar una teoría general de la percepción extrasensorial que permita explicar por qué ocurren estas anomalías y cómo se evita la paradoja de la intervención en la precognición. Como cualquier teoría, ésta debe hacer predicciones comprobables. El autor reconoce la dificultad de proponer un modelo global que sea ajustable a la diversidad de experiencias espontáneas asi como respecto a los datos experimentales –por ejemplo, el reciente experimento de retrocausalidad de Daryl Bem publicado hace algunos años en el Journal of Personality and Social Psychology en 2011, que desató una gran controversia entre los científicos. Entre las teorías que Taylor enumera se encuentra la Teoría de Transmisión de Señales, que se basa en la idea de que las ondas electromagnéticas pueden transportar información extrasensorial en analogía con la transmisión de radio en la que la información se superpone a una onda portadora y se transmite de un lugar a otro; la Teoría de las Ondas de Frecuencia Extremadamente Baja (ELF) sugerida por investigadores de la Unión Soviética Kogan y Vasiliev, donde las ondas ELF podrían servir como portadoras de información telepática; la Teoría de Ondas Avanzadas, que se basa en el hecho de que la mayoría de las ecuaciones en física son simétricas en el tiempo, por ejemplo, las soluciones a las ecuaciones de onda involucran ondas avanzadas (viajando hacia atrás en el tiempo) y ondas retardadas (viajando hacia adelante en el tiempo); la Teoría de la Resonancia de Marshall, que propuso que los sistemas complejos similares resuenan con una tendencia a volverse más similares entre sí, sugiriendo que el proceso permite que un patrón de actividad neuronal en un cerebro se reproduzca en otro; y la teoría de los Campos Mórficos del bioquímico Rupert Sheldrake, quien sugiere que los sistemas biológicos poseen campos morfogenéticos que impregnan el espacio y el tiempo, donde las formas pasadas tienden a reproducirse o replicarse en el presente mediante un proceso de resonancia mórfica.

Jon Taylor ha llevado a cabo un examen cuidadoso de los diseños experimentales, como los esfuerzos de un puñado de parapsicólogos interesados en poner sus modelos a prueba y dejar atrás meras especulaciones y conjeturas que sobreabundan en este territorio. El autor concluye que –aunque la precognición es un fenómeno cognitivo complejo– subyace alguna forma de “transferencia de información del cerebro en el futuro al cerebro en el presente” (p. 327 y otras) de modo similar a transferencia de información entre cerebros (telepatía). Taylor rechaza la interpretación de la clarividencia (conexión directa con el evento) y sugiere que la mayoría de los parapsicólogos han discutido por malentendidos fundamentales sobre la naturaleza de la percepción extrasensorial. Para explicar la transferencia de información a través del espacio y el tiempo, Taylor aplica la teoría especial de la relatividad junto con la interpretación de la mecánica cuántica de David Bohm. Luego examina el sistema de memoria en el cerebro y discute cómo las influencias producidas en las redes neuronales permiten recuperar información del futuro en la precognición, de la misma manera que del pasado en la memoria ordinaria. Esto se aplica especialmente a la intuición, en la que la información del futuro ayuda a las personas a tomar decisiones y sirve para la supervivencia de la especie. La intuición explica el instinto de búsqueda en los animales, la búsqueda de minerales, el uso exitoso del I Ching y las técnicas de visión remota utilizadas en StarGate, el programa del gobierno norteamericano.

El autor concluye con un Epilogo, un Glosario y una lista de referencias actualizadas. La obra es una magnífica y actualizada reseña de estudios clásicos y modernos que pone énfasis en los divergentes modelos teóricos o hipótesis acerca de la naturaleza de las premoniciones. Aunque a primera vista puede parecer una selección de ideas basadas en física teórica-cuántica, los esfuerzos de Taylor por presentar esta colección de modelos quizá inspiren el diseño de protocolos experimentales apropiados para testearlos. En el momento presente, aunque resultan atractivas, la mayoría de estas propuestas sugieren que posiblemente los parapsicólogos están en el camino correcto, pero estos modelos no dejan de estar alineados con la idea seminal del experimentador y hay escasa –o ninguna– réplica independiente bajo condiciones apropiadas de tales modelos. Pero es muy evidente el cambio paradigmático de las ciencias naturales que parece hacer más plausible la posibilidad de encajar a psi dentro del modelo general de la física teórica. Además, uno esperaría que la obra tenga una versión en español aprovechando el dominio de ambos idiomas del autor.


Psychology and the Paranormal
Psychology and the Paranormal


MARKS, David (2020). Psychology and the Paranormal. London: SAGE Publications. Pp. 424. ISBN: 978-1526491060.

David F. Marks es un psicólogo doctorado en matemática por la Universidad de Sheffield, se desempeñó como docente en ocho universidades en diversos países (Nueva Zelanda, Japón, y Noruega) y es un prolífico autor de más de 25 libros, entre ellos, un clásico del escepticismo The Psychology of the Psychic [La Psicología del Psíquico] (en 1980 junto a R. Kammann). Es considerado un experto internacional en imaginería mental, psicología de la salud y ha propuesto una teoría general del comportamiento en el concierto de las disciplinas psicológicas, de modo que la lectura de Psychology and the Paranormal claramente está destinada a convertirse en un clásico de la parapsicología moderna por solo una razón: Es el primer escéptico que parece haber pasado desde una perspectiva “dura” a una dispuesta razonablemente a plantear el derecho a la investigación “objetiva” de lo paranormal. Aun cuando su postura escéptica continúa, de hecho ha sido miembro de la liga de escépticos confederados en el antiguo CSICOP, cada capítulo de este libro describe los procesos psicológicos que probablemente explican las experiencias y la alta tasa de creencia en lo paranormal. Pero Marks admite que el libro no adopta una visión escéptica dura o “incrédula” de los fenómenos (si lo comparamos con artículos de los años ochenta, donde Marks argumentaba diciendo “hasta ahora, la paraciencia no ha logrado producir un solo hallazgo repetible y, hasta que lo haga, continuará siendo visto como una colección incoherente de sistemas de creencias impregnados de fantasía, ilusión y error” ver Nature, Vol. 320, 13 Marzo 1986, p. 119-123) sino que ahora posee una mirada más neutra (o al menos combativa) para que los lectores tomen sus propias decisiones.

La obra se divide en cuatro partes: (1) “Principios y Procesos Básicos” donde el autor aborda el problema de la experiencia anómala subjetiva, una explicación de porque define este campo de este estudio como una “ciencia de la anomalía”, una nueva visión integradora y teoría de la experiencia paranormal y un análisis de los procesos psicológicos que permiten comprender mejor las experiencias y creencias anómalas; (2) “La Experiencia Subjetiva Anómala que se Considera Paranormal” se ocupa de perspectivas empíricas y teóricas sobre algunos de los fenómenos anómalos “clásicos” que se cree son paranormales, como la Sincronicidad (la misteriosa zona de significado subjetivo e improbabilidad objetiva), y un resumen de la evidencia de los investigadores más distinguidos que agregan sus perspectivas personales a la visión remota, el Ganzfeld, la retrocausalidad, los sueños premonitorios y la psicokinesis, (3) “Experiencia Subjetiva Anómala Usualmente No –Pero Ocasionalmente– se la Considera Paranormal” discute el caso de la hipnosis como un estado alterado de conciencia, las experiencias extracorporales y las experiencias cercanas a la muerte. En el capítulo 11 Marks propone una nueva teoría para explicar el espectro de experiencias y estados conscientes, algunos de las cuales están asociados a psi. Finalmente, una sección de “Conclusiones” donde describe a psi como un proceso espontáneo que no puede ser controlado a voluntad en un experimento de laboratorio. Como escéptico, Marks advierte que veinte años después de la publicación de su última edición del libro le otorga a la hipótesis psi una probabilidad inicial de ser una experiencia real, auténtica y válida del 50%. ¡Eso realmente es un avance (o retroceso, depende) para un escéptico!

Según Marks en el terreno de la psicología anómala, tanto las experiencias paranormales subjetivas que algunos estudiosos afirman que son anómalas así como otras experiencias que por lo general no se consideran paranormales, es una “zona de guerra” metafórica entre creyentes y escépticos que luchan entre sí, no solo por los aciertos y los errores de los estudios empíricos, sino también por la naturaleza misma de la ciencia, el significado de la vida y la sustancia de la realidad. Desafortunadamente, el debate a veces se convierte en acritud, de modo que ninguna de las partes retorna ilesa. El autor argumenta que su interés por psi es genuino y expresa su curiosidad –veinte años después– por saber que cambios, que conquistas o cómo se ha reinventado la parapsicología como la rama del saber que se ocupa de examinar la experiencia anómala. Marks invita a aproximarse a la experiencia anómala no sólo como crítico sino también para ofrecer teorías psicológicas para una psicología anómala que se ha convertido en el nuevo campo de batalla ontológico sobre todo lo paranormal.

De hecho, el autor afirma que lo paranormal es “normal.” Por ejemplo, las experiencias psíquicas y místicas son tan frecuentes en la sociedad industrial urbana moderna y la mayoría de la población ha tenido alguna experiencia de este tipo, incluso una minoría ha tenido más de una experiencia ocasional y una proporción respetable de la población ha tenido estas experiencias con frecuencia. De modo que concluye afirmando que un fenómeno con una incidencia tan amplia como “lo paranormal” merece sin duda una investigación más cuidadosa e intensa de lo que ha recibido hasta ahora. Las personas que tienen experiencias paranormales no están ni locos ni enfermos, no son inadaptados sociales, ni son esquizofrénicos. De hecho, pueden ser emocionalmente más saludables que aquellos que no han tenido tales experiencias. Un argumento central para Marks es que los científicos deben ser “agnósticos” sobre el estado ontológico de la experiencia paranormal y examinar aquello que limite o facilite las experiencias excepcionales, mantener un punto de vista genuinamente escéptico, sin creer ni descreer y prestando atención a la evidencia.

Si consideramos los avances científicos de los primeros veinte años de este siglo encontraremos el primer borrador del genoma humano, el grafeno, las células rejilla en el cerebro, las primeras células de bacterias sintéticas autorreplicantes, el Bosón de Higgs, el hallazgo de agua líquida en Marte y ondas gravitacionales… y durante ese mismo período, la psicología anómala también ha crecido a un ritmo enorme con investigadores y publicaciones. Pero concluye diciendo que la relación de esta producción con una teoría general que las explique es pobre. Si los parapsicólogos han descubierto algo sin duda es que esta “ciencia de la experiencia anómala” es más compleja y oscura de lo que la mayoría de los psicólogos jamás imaginaron. Es la falta de una teoría la principal razón por la falta de progreso, es decir, su crecimiento correlaciona “negativamente” con el escaso –o directamente la ausencia– de una teoría. Si una teoría impulsara a la parapsicología, probablemente su compresión y su aceptación avanzaría más rápidamente. En síntesis, su libro está dirigido a docentes, investigadores y estudiantes de psicología anómala, psicología general, parapsicología y estudios de la conciencia; todas áreas donde nada puede darse por sentado.


Parapsicología e hipnosis experimental
Parapsicología e hipnosis experimental


ASÍS, Moisés (2020). Parapsicología e hipnosis experimental. Segunda edición (ampliada). Kindle Direct Publishing/Amazon. ISBN 978-1709104909. Pp. 253.

Después de 25 años, el psicólogo e hipnoterapeuta cubano Moisés Asís, que radica desde 1993 en Miami, es considerado un pionero de la investigación parapsicológica y la hipnosis en Cuba (por ejemplo, fue uno de los fundadores de la Sociedad Cubana de Hipnosis y organizó su sección de Parapsicología) reinsertando en la web a través de Amazon, la segunda edición ampliada de su libro Parapsicología e hipnosis experimental originalmente publicada por la Editorial Científico-Técnica de La Habana. La versión original obtuvo el “Premio de la Crítica” por el Instituto Cubano del Libro y la Academia de Ciencias de Cuba, la cual adiciona capítulos totalmente nuevos, un Tesauro parapsicológico con términos y abreviaturas e incluye información acerca de “programas de control mental” de los gobiernos socialistas que han empleado técnicas de hipnosis, procedimientos poco o nada conocidos durante el período conocido como “guerra fría” que también prestan atención al potencial que prometen los hallazgos parapsicológicos (por ejemplo, el capítulo 14: “El candidato de Manchuria”). Asis también inserta sus propias travesías, visitas, y encuentros con parapsicólogos en los Estados Unidos, México, Estados Unidos, y Argentina. En consecuencia, esta obra es al mismo tiempo, una condensación y una ampliación de tres: parapsicología, hipnosis, un tesauro y artículos antes no publicados sobre parapsicología y otras disciplinas conectadas.

Aunque la obra se beneficiaría mucho con un panorama actual de la investigación de la hipnosis y el fenómeno psi así como la bibliografía para sus definiciones y conceptos, Asís hace una buena introducción en un lenguaje informal pero conservador (manteniendo la nomenclatura clásica que es usual entre los parapsicólogos hispanoamericanos) e introduce sus propia historia personal en el campo –en buena medida moldeada por sus antecedentes familiares, desde pequeño– que contribuyeron a su interés por la psicología, la hipnosis y la parapsicología. De hecho, en los años setenta, no sólo la parapsicología sino también la psicología eran el “patito feo” de las ciencias académicamene aceptadas en Cuba, por lo cual sólo el gobierno tenía el derecho de decidir que es importante que sus jóvenes ciudadanos estudien, cuándo y porqué. En consecuencia, el argumento central de su obra está claramente empañado por la suerte que el autor corrió durante aquel período histórico (muy diferente del actual), cuando incursionar en tales temas podía acabar en prisión, la tortura, o la muerte a causa de ser vistos como agentes que interfieren en los ideales de la revolución socialista. Por ello, Asís es prudente y advierte al lector acerca de las razones que lo condujeron a interesarse por este problema durante un período político y social cargado de represión, censura, temor y tergiversación.

La obra está dividida en tres partes. La primera parte presenta la definición de parapsicología y la clasificación fenomenológica, la segunda parte en la hipnosis y la tercera presenta un “tesauro” de términos asociados a ambas disciplinas. El autor hace hincapié en la percepción extrasensorial, la psicokinesis y los fenómenos shin (vigésimo primera letra del alfabeto hebreo ?) asociado a la idea de “alma” o “espíritu”. Asís toma esta letra para comparar la letra Theta, también asociada a experiencias posmortem, como un término neutral proveniente del alfabeto hebreo que Asís adopta por su propia genealogía familiar y cultural. En efecto, el autor combina desde las observaciones de fenómenos sobrenaturales/paranormales en el Antiguo Testamento hasta el estudio de la parapsicología con la típica perspectiva euro-americano-céntrica que predomina en la actualidad, pasando por las conocidas efemérides, la creación de la Society for Psychical Research en 1882 y la Parapsychological Association en 1957 y su reconocimiento por la American Association for the Advances of Sciences en 1969.

La segunda parte cubre el campo de su especialidad: la hipnosis. Su perspectiva acerca de la hipnosis –definición centrada en su eficacia como un estado mental alterado a la consciencia– esta básicamente en línea con su propio entrenamiento como hipnotizador y despliega un elegante (pero controvertido) repertorio de técnicas y procedimientos estudiados por el autor cuyas conclusiones encuentran semejanza con “eventos anómalos” observados en los tratamientos hipnóticos, experimentos hipnóticos y las medidas de sugestionabilidad para detectar sujetos extremos en sensibilidad a tales procedimientos. Asís aquí no profundiza demasiado estos métodos, ni tampoco despliega explicaciones a una larga lista de términos que podían merecer más desarrollo conceptual (considerando que la obra se dirige a un gran público no experto), pero rápidamente enumera la diversidad, a menudo contradictoria, de definiciones acerca de las teorías predominantes. Deja asi entrever que, en rigor, la hipnosis continúa siendo una asignatura controvertida empañada de sesgos ideológicos –que van desde modelos fisiológicos, psicológicos, e incluso fenómenos de cuestionable veridicabilidad, como la “superposición de sentidos” o la “subyugación telepsíquica” que demuestran una forma de hipnosis a distancia, implicando teorías parapsicológicas para explicar estas formas de operación.

El autor también hace incapié en una clasificación categorial en lugar de dimensional del funcionamiento hipnótico, un modelo algo desusado entre los miembros de la División Hipnosis de la American Psychological Association (por ejemplo, los límites algo vagos de los niveles “moderados” o leves, “media” y “profunda” de la hipnosis) que en rigor, se corresponde con el grado variable de susceptibilidad a la hipnosis medida por un número de escalas (por ej. Hilgard y Harvard) y que los hipnotizadores teatrales han sabido hábilmente explotar en forma bastante rudimentaria para sus performances artísticas. Sin embargo, el autor menciona un número de pruebas que pueden ser empleadas para detectar “casos extremos” de susceptibilidad, tales como escalas y pruebas de sugestionabilidad, el uso de técnicas y herramientas (música y colores) y una mención acerca de los mecanismos de defensa frente a la susceptibilidad a la hipnosis.

El autor continúa examinando otras experiencias psíquicas, tales como la telepatía, visión remota y precognición, las experiencias fuera del cuerpo y otras pero no es totalmente claro porque presenta cartas zener, cartas reloj y otros tipos de naipes empleados en investigaciones parapsicológicas en los años cincuenta y sesenta pero termina presentando el tarot en analogía a una herramienta de investigación que no guarda ninguna relación con la parapsicología. Aquí un lector neófito podría creer (o incluso justificar) que el tarot tiene la misma valencia que las cartas zener (¡!). Otros capítulos necesariamente derivados, incluyen los fenómenos psi-kappa (o PK), la macro-PK y micro-PK) pero aquí nuevamente es problemático comprender la relación entre este aspecto “objetivo” de la PK con el efecto Kirlian, e interpretaciones neurofisiológicas de la psicokinesis y el poltergeist. Uno podría asumir aquí que Asís encuentra alguna triangulación entre la PK, el efecto kirlian y el Sistema Nervioso Autónomo, pero no desarrolla esto lo suficiente para explicar cualquier relación causa y el lector podría quedar algo decepcionado por no encontrar tal relación. Una dimensión sin embargo más nutritiva aparece en el capítulo sobre la aplicación terapéutica de la PK, sin embargo, concluir que la presunta intervención psi de la bio-PK justifica la eficacia de algunas medicinas alternativas o complementarias posiblemente no haga justicia ni a la parapsicología ni a las medicinas alternativas. El autor es consciente de ello, pero la velocidad al desarrollar cada concepto sin una discusión apropiada puede conducir a errores de fácil interpretación de fenómenos más complejos que lo que el autor plantea en este capítulo. Luego presenta una revisión de la supervivencia después de la muerte, la mediumnidad, y un caso poco conocido del investigador británico Robert Thouless y su mensaje cifrado para descubrir si su consciencia sobrevive a la muerte. Continúa una revisión de las prácticas de meditación y Yoga, Estados Alterados de Consciencia, los siddhis (o “poderes” según el Yoga) y otras técnicas, como estados mentales para facilitar los fenómenos parapsicológicos, el estudio psicológico y fisiológico de los sueños, la técnica ganzfeld, y finalmente (que justifica el titulo de obra) el campo de la hipnosis experimental al servicio del interés parapsicológico. Asís se muestra más atractivo cuando narra experiencias personales, anécdotas experimentales (sobretodo en Cuba) (p. 189) y el modo que influyó la literatura soviética en el modo de ejecutar tratamientos e instrumentar la hipnosis.

Finalmente, los últimos capítulos están destinados a revisar el Tesauro Parapsicológico de búsqueda informativa, y analiza los casos de trama más política que científica, tales como el MK Ultra, el proyecto StarGate y otros programas, como el StarGate cubano, donde el autor asegura haber recibido la visita de jefes militares “para explorar la posibilidad de usar la hipnosis y la Parapsicología como parte de la preparación defensiva en Cuba” (p. 229). En efecto, Asís se empeñó en evitar que la hipnosis fuera empleada como herramienta de tortura, y adhirió a la Derechos Humanos contra el uso de la hipnosis para extraer información reservada. Aquí Asís revela que en 1975 integró un núcleo oficial de la inteligencia al que denominó con el código KGVH (acrónimo de Kirlian, Ganzfeld, Visión remota e Hipnosis) donde “quedaba completamente prohibido el uso de drogas alucinógenas o de sujetos involuntarios” (p. 232), donde ningún miembro de las Fuerzas Armadas, siquiera Fidel Castro o Raúl Castro, sabían de su existencia. Pero después de una serie de cambios políticos entre Rusia y Cuba, a fines de 1989, dos miembros de la Inteligencia cubana fueron interrogados y destituidos y denunciaron la existencia del Programa KGVH que fue inmediatamente desmantelado. Asís sostiene que ni él ni otros colaboradores del Programa sufrieron ningún tipo de represalia (p.233). En síntesis, la obra conduce no sólo a una introducción a la parapsicología y la hipnosis, sino también revela una faceta desconocida del autor en las relaciones entre el interés político por la parapsicología, las aplicaciones de la hipnosis y sus desventuras de lo que el autor denomina la “distopía socialista.”

* Jorge Villanueva fue Redactor en Jefe de la Revista Argentina de Psicología Paranormal (1990-2004), Secretario del Instituto de Psicología Paranormal, Asoc. Civil, y becario de la Fundación BIAL. Es autor y traductor de artículos sobre historia de la parapsicología, investigación ganzfeld, y psicomanteum publicados en la Revista Argentina de Psicología Paranormal y Journal of the Society for Psychical Research. Ha sido expositor en varias conferencias de parapsicología en Buenos Aires. Es miembro de la Asociación Iberoamericana de Parapsicología. Tiene particular interés en el estudio de los psíquicos y sus estrategias para estimular psi bajo condiciones de laboratorio, y la biografía de psíquicos e investigadores. Actualmente colabora en el proyecto SIPSI para crear la más completa base de datos en parapsicología en español.


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      Noticias

TALLER DE REFLEXIÓN PARA PRACTICANTES DE SANACIÓN ENERGÉTICA

Muchos practicantes de sanación afirman que algún tipo de “energía” está involucrada en el proceso de sanación espiritual; de ahí la creciente aceptación de modalidades de técnicas como Reiki, Toque Terapéutico, Qigong y otras. Aunque varios estudios se centran en el proceso de sanación del paciente, el abordaje fenomenológico de la sanación rara vez se ha investigado en términos del practicante. Los objetivos de este taller serán (1) analizar las variedades de experiencias de sanación cara-a-cara o a distancia, (2) comparar las modalidades sensoriales de sanación entre practicantes y recién iniciados, y (3) entrevistar en profundidad a los sanadores para comprender sentimientos, sensaciones, actitudes y procedimientos en sus prácticas. El taller estará destinado a un ejercicio de reflexión entre practicantes respecto a sus evolución psicológica y espiritual a lo largo de su formación como sanadores, su capacidad para percibir señales en sus cuerpos, la sensibilidad medioambiental, su capacidad empática, y el estado de conciencia que alcanzan durante sus prácticas. En este taller nos pondremos en contacto con sanadores de todas las escuelas esotéricas, spirituales y tradiciones místicas a través de las organizaciones que los nuclean, quienes deben completar el formulario en nuestro sitio web: http://www.alipsi.com.ar/sanacion-energetica/



TALLER "SEÑALES 2021": ENCUENTROS CON LO INTANGIBLE

Oir voces es no sólo un indicador de perturbación mental ni un signo de “locura,” por el contrario, las voces pueden venir en nuestro auxilio, ser de beneficio y ayuda a las personas que las escuchan. Tradicionalmente, la psiquiatría se refiere a escuchar voces como “alucinaciones auditivas”, pero hay muchas explicaciones alternativas para estas experiencias no necesariamente psicóticas. Estas personas comienzan a escuchar voces como resultado del estrés o el efecto de un trauma, o durante un estado no ordinario de consciencia, o en sus prácticas religiosas. Pueden ocurrir una vez en la vida o vivir continuamente escuchando diferentes voces. Algunos médiums, místicos, meditantes, artistas, músicos, y escritores, incluso personas famosas, han experimentado oir voces. El Instituto de Psicología Paranormal ofrece información, apoyo y comprensión a las personas que escuchan voces a traves de grupos gratuitos de ayuda. Los objetivos de este estudio serán lograr un mayor reconocimiento de la experiencia de oir voces, acompañadas de visiones y otras experiencias sensoriales y parasensoriales, dar a las personas la oportunidad de hablar libremente en un contexto grupal, sin temor al prejuicio, con otras personas que también experimentan oir voces, orientar, asistir, acompañar o apoyar a toda persona que tenga la experiencia de oir voces que buscan comprender, aprender –en lugar de sucumbir o sentirse subyugadas– de las voces, organizar y conducir grupos de autoayuda, reflexión y orientación a personas que pasan por la experiencia de oir voces, capacitar a trabajadores de la salud (médicos, psiquiatras, enfermeros, psicólogos, psicoanalistas, trabajadores sociales, orientadores, sacerdotes/pastores, entre otros), y al público en general, y poner a disposición una línea telefónica y redes sociales de apoyo y asistencia para brindar información a personas que experimentan oir voces. Inicialmente, el IPP abrió una encuesta de la “Experiencia de Oir Voces” para nuclear a los participantes de esta red: http://www.alipsi.com.ar/senales/



“SABERES ALTERNATIVOS” 2021: CONOCIMIENTOS MAS ALLÁ DE LA RAZÓN

El Instituto de Psicología Paranormal comenzará el curso anual intensivo “Saberes Alternativos: Conocimientos más allá de la razón” a cargo de Alejandro Parra y expositores invitados, en una versión de ocho meses, cuyo eje central gira en torno a temas tales como la meditación, la interpretación de los sueños, los estados “ganzfeld” y “psicomanteum”, la hipnosis, las experiencias fuera del cuerpo, la mediumnidad, la sensibilidad psíquica, la radiestesia, sanación energética, las energías sutiles, la transcomunicación instrumental, la reencarnación y terapia de vidas pasadas, y las premoniciones & profecías. Este programa está destinado a nuclear a personas interesadas en trabajar en estas sabidurías y técnicas, revisar aspectos teóricos y conceptuales y tomar parte de experiencias basados en estos temas. Este ciclo propone un legítimo desafío intelectual, que incluye textos (artículos y libros en formato pdf), y proyección de material audio-visual en PowerPoint. También se pueden tomar módulos independientes. El inicio de la actividad será a partir del día Sábado 10 de Abril, de 10 a 18hs. El programa será dictado presencial y será transmitido on line (zoom®). Para más informacion ver: http://www.alipsi.com.ar/saberes-alternativos-nivel-1/



TECNICATURA SUPERIOR EN PARAPSICOLOGÍA 2021

El Instituto de Psicología Paranormal comenzará la “Tecnicatura Superior en Parapsicología” a cargo de Alejandro Parra a lo largo de ocho meses a partir del Sábado 17 de Abril cuyo eje central gira en torno a temas tales como percepción extrasensorial, psicokinesis, estados alterados de conciencia, abordaje clínico de las experiencias paranormales, las apariciones, las experiencias cercanas a la muerte, las experiencias extracorporales, la reencarnación o memoria extra-cerebral, la transcomunicación instrumental, el misticismo y los milagros, entre otros temas. Este programa está destinado a nuclear a personas interesadas en comprender sus propias experiencias psíquicas y de otras personas, servir como una herramienta para la investigación y una guía para la enseñanza de este campo. El inicio de la actividad será a partir del día Sábado 25 de Abril, de 10 a 18hs. Para más información ver: http://www.alipsi.com.ar/tecnicatura-superior-en-parapsicologia/




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      Revistas recibidas
Mindfield: The Bulletin of the Parapsychological Association. Vol. 12, No. 2, 2020.
Journal of Parapsychology. Vol. 84, Number 1, 2020.
Journal of Parapsychology. Vol. 84, Number 2, 2020.
Edge Science. No. 43, Septiembre 2020.
Edge Science. No. 44, Diciembre 2020.
Journal of Scientific Exploration, Vol, 34, No. 3, 2020.
Journal of Scientific Exploration, Vol, 34, No. 4, 2020.
Australian Journal of Parapsychology. Vol.20, No.1, Junio 2020.
Query: La scienza indaga i mystery. Vol.11, No.41, Primavera 2020.
Query: La scienza indaga i mystery. Vol.11, No.42, Verano 2020.
Fortean Times. No.398, Noviembre 2020.
Skeptical Inquirer. Vol.44, No.5, Septiembre/Octubre 2020.
The AIPR News [Australia]. Vol.14, No.2, Septiembre 2020.
Parapsykologi Forskning och Nyheter. No.101, Marzo 2020.



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E-BOLETÍN PSI. Vol.16, No.1, Enero 2021
Publicación Oficial del INSTITUTO DE PSICOLOGIA PARANORMAL (IPP), Asoc. Civil.
Reconocido con Personería Jurídica Resolución No. 1167/04 de fecha 17 de Septiembre de 2004.

E-Boletín Psi ® es un producto del Departamento de Publicaciones del IPP diseñado por Sergio Matteucci y editado por Alejandro Parra. Todos los derechos reservados. Los artículos de esta publicación están protegidos bajo la Ley Nacional (Argentina) de Propiedad Intelectual No. 11.723. El E-Boletin Psi ® es una publicación inscripta en la Dirección Nacional de Derecho de Autor bajo el Nº 713462. La reproducción total o parcial, venta, distorsión dolosa o falsificación del contenido intelectual del presente boletín está penado por ley (art. 172 del Código Penal).

E-Boletín Psi ® aparece tres veces por año (Enero, Mayo y Septiembre) y su distribución es gratuita. Las fechas límite para presentar artículos breves, libros para revisar, eventos de próxima organización, y noticias serán el 2 de Diciembre (Enero), 2 de Abril (Mayo) y 2 de Agosto (Septiembre) correspondiente a cada número.

Toda correspondencia debe ser dirigida directamente a su Editor Alejandro Parra. (rapp_ale@fibertel.com.ar)

STAFF

Editor
Alejandro Parra

Compaginación & Diseño
Sergio Matteucci

Legal y Contable
Estudio Landini & Asociados

Comentario de Libros
Jorge Villanueva

Colaboran en este número
Juan Gimeno, Jack Hunter, Stanley Krippner, Thomas Rabeyron y Jorge Villanueva.


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